Señor Director:
El secuestro y asesinato del ex militar Ronald Ojeda, que buscó refugio político en nuestro país, nos demuestra la vulnerabilidad e ineficacia de nuestras instituciones y el poder de la dictadora sanguinaria de Nicolás Maduro. Lo más sorprendente de este macabro homicidio, es que sucedió en democracia en mando de un gobierno -y oficialismo-, el cual alardeaban de que el prisma principal de su filosofía política es la «defensa de los derechos humanos» para evitar a toda costa -y que no volviera a suceder en nuestro país- muertes de personas inocentes por razones políticas. Sin embargo, con el asesinato de Ronald Ojeda, denotan que aquellos eslóganes y reivindicaciones se esfumaron, contradiciéndose con sus propios principios y lema de nuestra patria «el asilo contra la opresión». Lo más lamentable es que esto es una nueva lección de promesas incumplidas por parte de este gobierno -lo cual no nos sorprende- pero con resultados mortales.
Felipe Jara S. – Fundación para el progreso
