Señor Director:
Esta semana se publicó en El Mercurio la columna «¿Es bueno un acuerdo de pensiones?«, firmada por tres destacadas economistas. Esta hace referencia a que el ahorro individual de 6-0 sería políticamente inviable y, en la práctica, ha llevado a un “0-0”, lo que agravaría el problema de la deuda pública asociada a las pensiones solidarias.
Este planteamiento parece ignorar los avances significativos y reformas trascendentales que han transformado el sistema previsional en los últimos años.
La implementación de la Pensión Garantizada Universal (PGU) en 2021 marcó un hito como la reforma más grande desde la creación del sistema en 1981. Antes de la PGU, los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera ya habían discutido medidas concretas para mejorar las pensiones. La administración Bachelet propuso un incremento transitorio de 2 puntos de cotización, mientras que la administración Piñera planteó 3 puntos. La PGU, por su parte, implicó recursos equivalentes a 5 puntos de cotización adicionales, integrando y superando las propuestas previas con un impacto directo y significativo en las pensiones actuales.
Por lo tanto, es incorrecto afirmar que no ha habido acuerdos en pensiones en la última década. El consenso político que permitió la implementación de la PGU demuestra lo contrario. En términos prácticos, lo que antes se proponía como un “3-2” o “3-3” se concretó en un “0-5”, gracias a la PGU. Si nos quedamos con lo mejor de ambas propuestas, hoy es necesario un 6-0 que en la práctica se traduciría en 6-5.
Es fundamental que el debate actual se enfoque en cómo consolidar y complementar estas reformas, no en presentar propuestas que desconocen lo alcanzado. Los desafíos pendientes, como la sostenibilidad financiera del sistema y el incentivo a la cotización, requieren un diálogo técnico e informado que continúe fortaleciendo el sistema previsional y garantice mayor equidad para los chilenos.
Gabriela Salvador, Directora Ejecutiva Vantrust Capital

Se podía hablar de aumento en las cotizaciones quizás hace varios años atrás. Hacerlo en este momento, sería sacar demasiado dinero de la economía real para pasarlo al sector financiero. ¿Y en qué van a invertirlo, si cerrarán aún más empresas? Y me parece muy claro que el dinero disponible para las pensiones va a bajar, porque aumentará el trabajo informal, y habrá muchas más “lagunas previsionales”. Esta reforma será un excelente negocio, para 2 grupos:
1.- Los políticos de centro y de izquierda, que mostrarán su gran madurez y voluntad política de haber llegado a un acuerdo, en contraste con la derecha y la extrema izquierda.
2.- La industria financiera y de capitales, que dispondrá de recursos frescos para invertir en el extranjero.
Pero no habrá aumento de pensiones en el mediano y largo plazo.