Señor Director:

La abrupta reunión entre el Presidente Gabriel Boric y el Presidente electo José Antonio Kast parece, a primera vista, un episodio más de tensión política. Sin embargo, al observar con atención, el conflicto gira en torno a algo mucho más básico: el significado de las palabras.

¿Se “informó” realmente sobre el cable China-Chile o solo se “mencionó”? ¿Se pidió una “aclaración” o una “retractación”? En apariencia son matices menores, pero en política esos matices delimitan responsabilidades, grados de conocimiento y, sobre todo, la confianza entre autoridades.

No deja de ser irónico que una transición presidencial termine discutiéndose en el terreno de la semántica. Pero tal vez la ironía es otra: cuando el poder comienza a debatir qué significan exactamente sus propias palabras, lo que ya está en crisis no es el lenguaje, sino la credibilidad.

Después de todo, en política las palabras pueden ser interpretadas. Lo que no debería ser interpretable es la verdad de los hechos.

Kênio Estrela – Académico investigador en filosofía y lingüística

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