Señor Director:

Nos querellamos por prevaricación imprudente contra don Álvaro Mesa Latorre, ministro en visita que dictó sentencias injustas en nuestra contra.

El camino no fue sencillo. En una serie de eventos bastante cuestionables, la admisibilidad se declaró, pero se hizo desaparecer del sistema judicial, después se revirtió y se discutió una y otra vez, en una disputa entre tribunales que tardó meses. Fue la Corte Suprema la que, el año pasado, resolvió: declaró admisible la querella y dejó establecido que corresponde al Ministerio Público investigar los hechos constitutivos de delito que habría cometido el ministro. Para ello el Fiscal Nacional designó a la Fiscal Regional de Los Ríos, la que actualmente se encuentra realizando la investigación.

Lo que hoy no logramos comprender es lo que ocurrirá. En una audiencia solicitada por su defensa -ejercida por la Defensoría Penal Pública-, se pedirá que los hechos no se investiguen y se cierre de manera definitiva, mediante sobreseimiento. Después de que el máximo tribunal del país ordenó investigar, el ministro reclama justo lo contrario: evitar la investigación y clausurar antes de que nadie examine nada, es decir el ministro está pidiendo el sobreseimiento sin que su caso haya sido investigado, misma forma de terminar los procedimientos que muchos investigados le solicitaron y que él denegó de plano sin posibilidad de debate. Justicia aplicada a conveniencia.

No buscamos un trato preferencial, sino ejercer un derecho que la ley reconoce a cualquier persona: que se cumpla lo que la Corte Suprema resolvió y que sea el órgano persecutor quien investigue y determine si los hechos son constitutivos de delito. Cuesta entender que sea precisamente un magistrado de la Corte de Apelaciones, un administrador de justicia, quien pretenda cerrar la causa antes de que esa investigación siquiera comience.

Raimundo García Covarrubias, Pedro Tichauer Salcedo, Carlos Oviedo Arriagada y Pablo Gran López

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3 Comments

  1. La increíble sumatoria de desprolejidades, ilegalidades e injusticias cometidas por ese ministro en el referido caso, da para guardar y custodiar celosamente sus documentos, para que, algún día, cuando hallamos recuperado totalmente la decencia, la honorabilidad y el sentido común, sirvan de estudio en las facultades de Derecho de nuestras universidades y enseñen empíricamente como un juez, como un ministro de Corte NO debe actuar, para resguardar asi los principios de legalidad, imparcialidad y objetividad, propios de un estado de derecho de un país decente. Fuerza, ánimo y convicción. La razón y la justicia está en vuestros fundamentos.

  2. Aumentando aún más los motivos para nuestra perplejidad, este viernes 12, el juez a cargo de efectuar la audiencia para resolver esa insólita petición del ministro Mesa, llegó a la sala con un largo retraso y se excusó por ello pues estaban celebrando el cumpleaños de un funcionario del juzgado!!!
    Y, coronando ese espectáculo circense, la audiencia se postergó para ¡septiembre!.
    Algo huele muy mal en Dinamarca

  3. Lamentablemente el poder judicial está cooptado por la corrupción. Pero aún, sus integrantes saben la opinión pública y no les importa. Coercionan a los que caen en su esfera de influencia para exigir que los traten de «excelencias» sin ápice de dignidad propia. Vergüenza.

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