Señor Director:

En la actualidad, observamos cómo ciertos partidos, tanto del oficialismo como de la oposición, desempeñan un papel crucial en la política juvenil. Estos partidos no solo se involucran en la organización de actividades políticas, sino que también influyen en los espacios de toma de decisiones. Sin embargo, es preocupante ver cómo impulsan candidaturas jóvenes que a menudo carecen de la preparación necesaria para representar adecuadamente los intereses de la ciudadanía.

Esto nos lleva a cuestionarnos: ¿Es realmente responsabilidad del partido elegir a un candidato que no está preparado, o es del propio «candidato» aceptar una candidatura sin contar con la preparación necesaria? Soy un fiel creyente de que para ocupar cargos de poder se requiere no solo estudios formales, sino también un conocimiento de la administración pública, tanto a nivel local como regional. La falta de preparación en los líderes políticos contribuye a la pérdida de credibilidad en la política. No obstante, este mensaje no debe interpretarse como un llamado a restringir el acceso a la política juvenil, sino más bien como un llamado a ofrecer espacios a personas realmente calificadas para desempeñar estos roles, y no simplemente para llenar un cupo.

Es esencial que los partidos políticos evalúen con seriedad a sus candidatos, priorizando la capacitación y la experiencia, para así fortalecer la confianza de la sociedad en sus representantes.

Por Benjamín Valdés, universitario

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