Señor Director:

En el mes de julio, la embajadora de Chile en Nueva Zelanda y Elisa Loncón organizaron un acto donde se destacó la supuesta “plurinacionalidad” de Chile. Se exhibió una bandera que no era la tricolor.

Por otra parte, con motivo del “día de la mujer indígena” se desarrolló en sede de la Cancillería un evento cultural, que, según asistentes, fue pobre en contenido, pero rico y abundante en consignas en favor del wallmapu.

En septiembre, mes de la patria, quizás convendría recordar que Chile es una República democrática y unitaria. Agregaría, que también es mestiza, de la que me siento orgulloso de formar parte.

Francisco Javier Devia Aldunate

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1 Comment

  1. El concepto de nación denota la idea de un grupo humano depositario de un conjunto de valores que se ha ido configurando a través de la convivencia a lo largo de varias generaciones; una unidad de existencia histórica, una verdadera familia espiritual que ha hecho grandes cosas en el pasado y que desea continuar haciéndolas en el porvenir.
    La nación chilena la hemos construido entre todos a lo largo de cinco siglos de historia: por los habitantes de los pueblos originarios; por los españoles que nos trajeron su civilización, su cultura y su religión; y por los inmigrantes llegados de otras latitudes. En nuestra patria se ha dado un entrecruzamiento de pueblos que han convergido, convivido y compartido una suerte común, lo que ha producido un alto grado de mestizaje y de homogeneidad cultural.
    En relación con los pueblos originarios cabe destacar que el Director Supremo Bernardo O’Higgins, en un decreto firmado el 3 de junio de 1818 bajo el título «Denominación de chilenos», concluía con la siguiente frase: «entendiéndose que respecto de los indios, no debe hacerse diferencia alguna, sino denominarlos chilenos según lo prevenido arriba».
    La mayoría de las personas pertenecientes a estos pueblos originarios, sin perjuicio de mantener vivos diversos aspectos de su cultura y tradiciones, han adoptado como suya la civilización cristiana occidental; se expresan en idioma español; pertenecen en su gran mayoría a iglesias cristianas; residen en ciudades; han asistido a escuelas públicas y universidades nacionales; han alcanzado altos cargos en el Congreso y en las FF.AA.; y se han destacado en actividades académicas, empresariales y deportivas.
    Somos todos chilenos, que nos sentimos identificados por la bandera, el escudo y la canción nacional de Chile. Un pueblo que olvida su historia, que destruye sus símbolos y que desprecia sus tradiciones es como un cuerpo sin alma.
    Lamentablemente el Estado de Chile ha dictado numerosas leyes que en lugar de promover la unidad nacional —que es lo que hace grande, fuerte y poderosa a una nación— tienden a debilitarla y a destruir la cohesión y la estabilidad interna de un Estado tradicionalmente unitario.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

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