Señor Director:

Hace apenas dos semanas, en este país reinaba una sana alegría; el pueblo y la clase política celebraban a la patria libre, justa y buena. ¡Hasta cueca bailaron en el Congreso Nacional! Hoy, en cambio, entre vendettas políticas y maniobras electorales, pareciera que la fraternidad y el consenso democrático han quedado en el olvido. Celebrar a la patria no debería ser sólo un ejercicio festivo, sino una oportunidad constante para construir acuerdos sólidos y políticas de largo plazo que trasciendan la apremiante coyuntura.

Carlos Opazo – Abogado y académico

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