Señor Director:

El arresto domiciliario total decretado para la diputada Catalina Pérez, por su presunta participación en el caso Democracia Viva, no solo representa un golpe demoledor para el Frente Amplio, sino también para todas las mujeres que hemos luchado por abrirnos paso en la política con esfuerzo, mérito y convicción ética.

Este no es un caso aislado. Es el resultado de una lógica perversa en la que se banalizó el poder, se disfrazó de activismo una red clientelar, y se degradó la función pública al nivel de un botín político. Mientras miles de mujeres trabajan desde el anonimato por sus comunidades, otras usaron sus cargos para beneficiar a sus cercanos, desprestigiando la causa que dicen representar.

Chile necesita más mujeres en política, sí. Pero no cualquier mujer. Necesitamos mujeres con criterio, con límites claros, con coraje moral. Mujeres que entiendan que la política es un espacio para servir, no para servirse. Porque cuando se cruza la línea de la ética, lo que sigue es la corrupción, la traición a la ciudadanía y, como hoy vemos, la pérdida de la libertad.

No hay feminismo posible en la impunidad. No hay justicia social cuando se roban los recursos públicos. Y no hay liderazgo que valga si se construye sobre el engaño. Quienes elegimos servir desde la vereda correcta, tenemos la obligación de decirlo claro: el caso Democracia Viva no puede quedar en la impunidad. Y tampoco puede repetirse.

Valentina Sotomayor – Trabajadora Social – Militante de Renovación Nacional

Participa en la conversación

3 Comments

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.