Señor Director:
Mucho se ha especulado acerca de si existe o no el quórum suficiente en el Senado para aprobar el proyecto de ley de amnistía a los presos y condenados por ciertos delitos en el contexto del Estallido (anti)social. Sobre el respecto, permítame aclarar lo siguiente:
1.- Amnistía proviene del griego amnestia, que significa, literalmente, olvido. El olvido que hace una sociedad sobre ciertos delitos. Yo me pregunto: ¿habrán olvidado los trabajadores y locatarios, cuando casi los queman vivos por una molotov lanzada a sus negocios? ¿Habrán olvidado los vecinos de Plaza Baquedano, que durante meses no podían ni salir de sus hogares después de las 19 hrs.? ¿Habrán olvidado los Policías y sus familias, cuando los atacaron con piedras y armas, cuando filtraron sus nombres y domicilios para ser perseguidos, cuando dormían menos de 5 horas diarias por semanas? Probablemente no, porque los disturbios en Plaza Baquedano volvieron, y volvieron para quedarse.
2.- La dogmática penal está de acuerdo en señalar que la amnistía es un instrumento de política criminal en que el Estado renuncia a su facultad punitiva en pro de la paz social. Yo les pregunto, ¿qué paz social? Si este país está más polarizado que en los últimos 25 años, casi a niveles de 1970.
A todas luces, es un pésimo proyecto de ley, y que traerá más división y resentimiento. Ya sabemos como termina esa historia.
Ricardo Poveda J., investigador revista INDIVIDUO.
