Señor Director:
Quienes hemos ejercido cargos públicos, por muy menores que sean, sabemos, desde el primer día, lo que se puede o no hacer. Podemos faltar a la norma y a las leyes pero no podemos esperar que sea sin consecuencias, ni menos echarle la culpa a quienes cumplen con su deber, al hacer respetarlas.
Lo más grave del contundente fallo del tribunal constitucional respecto al cese del cargo de la Senadora Allende, es que haya habido dos miembros que votaron en función de sus inclinaciones políticas personales y no de la Constitución que nos rige.
Comprendo el dolor del partido socialista y de la senadora Allende pero después de estar 30 años en el senado, nadie puede apelar a la ignorancia, creo que la presidenta del partido socialista se equivocó al alzar el puño. Allende fue destituida por sus faltas, no por el tribunal.
Josefina Sutil Servoin

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Excelente!
La exsenadora estaba en el carro de cambiar la Constitución y, ni siquiera la había leído!. Ideología y estupidez pura…