Señor Director:
Desde mediados del siglo XIX, Chile ha mostrado una política exterior benevolente con Argentina, sin entender el espíritu expansionista del país trasandino. Es precisamente esa política exterior claudicante de Chile que ha jibarizado nuestro territorio que, teniendo una superficie continental de 1 millón 659 mil kilómetros cuadrados en 1881, hoy solamente tenga 756 mil 626 kilómetros cuadrados. Esa inmensa superficie de cerca de un millón de kilómetros cuadrados pertenece a la República Argentina.
Hoy nos encontramos con dos problemas limítrofes: Campos de Hielo Sur y Plataforma Continental Austral. Cuando Argentina reviva su espíritu expansionista o por situaciones internas, Chile, de seguir con su política exterior benevolente, tendrá que asumir la pérdida de nuestro territorio antártico con una superficie de 1 millón 250 mil kilómetros cuadrados.
En las declaraciones internacionales hay que tener especial cuidado sin dejar espacios abiertos. Las afirmaciones del Presidente Boric en su viaje al Polo Sur: “Nosotros venimos a reivindicar nuestra vocación multilateral”, son temerarias, que en un futuro se le pueda dar interpretación equivocas “vocación multilateral”.
Los argentinos son muy creativos cuando se trata de hechos que no les son favorables o aprovecharse de explicaciones ambiguas. Aún tenemos presente «insalvablemente nulo», el fallo arbitral que le concedió a Chile la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox; que llevó en 1978 a minutos de una guerra entre ambas naciones con consecuencias catastróficas.
Alfredo Schmidt Vivanco

La mediación papal le permitió a Argentina una salida relativamente honrosa después de haber estado a punto de iniciar una agresión armada contra Chile y de haber desconocido el Laudo Arbitral de Su Majestad Británica la Reina Isabel II concerniente a la región del canal Beagle, cuyo cumplimiento estaba confiado “al honor de las naciones signatarias” del Acuerdo de Arbitraje o Compromiso firmado en Londres el 22 de julio de 1971.
Lo que disuadió a Argentina de iniciar tal agresión y de llevar a cabo su declarado propósito de apoderarse de parte del territorio chileno austral fue la prudente conducción de la gravísima crisis vecinal por el presidente Pinochet y su inclaudicable e inequívoca decisión de resistir a toda costa una agresión con todos los medios de fuerza disponibles; junto con el despliegue de todas nuestras fuerzas militares —navales, terrestres y aéreas, con el importante apoyo de carabineros— decididas a defender la soberanía nacional hasta “vencer o morir”.
Si definimos paz como ausencia de guerra, hemos tenido 40 años de paz con Argentina, pero ¿de amistad?
¿Son manifestaciones de amistad de Argentina la instalación de paneles solares en territorio chileno en el Hito 1 ubicado en el cabo del Espíritu Santo, en el término oriental del Estrecho de Magallanes (punto de la frontera chileno-argentina ubicado en Tierra del Fuego) y sus pretensiones de poseer soberanía sobre tal Estrecho; no obstante la claridad de lo establecido en el Tratado de Límites entre Chile y Argentina de 1881 y en el Tratado de Paz y Amistad de 1984, en el sentido de que la soberanía completa de dicho paso interoceánico le pertenece a Chile?; ¿lo son las dificultades que, violando el derecho internacional marítimo, Argentina impone al tráfico marítimo entre Chile y las islas Falkland o Malvinas?
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política
Magíster en ciencias navales y marítimas
Autor del libro LA FRONTERA MARÍTIMA AUSTRAL. Una visión sociológica de nuestras conflictivas relaciones con Argentina. El Roble, Santiago, 2019.
En una de sus conclusiones digo: “Las relaciones chileno-argentinas futuras serán similares a las tradicionales”.
NOTA: El libro puede ser bajado con el siguiente enlace: https://unofar.cl/la-frontera-maritima-austral-una-vision-sociologica-de-nuestras-conflictivas-relaciones-con-argentina-por-adolfo-paul-latorre/