Señor Director:
El refrán “A río revuelto, ganancia de pescadores”, emana de la fábula de Esopo, en que se relata el método de un pescador que agitaba las aguas de un río a fin de asustar a los peces. Así, los conducía hacia una red donde los atrapaba. Su moraleja, según Héctor Veliz-Meza, le recordaba que lo mismo ocurre con los Estados: los agitadores sacan más provecho, cuanto mayor es la discordia y el desorden que siembran en los pueblos.
Es lo que ha ocurrido en Chile, la izquierda se caracteriza por su sagacidad y perseverancia. Para sólo consignar el itinerario del desorden más inmediato, podemos recordar la organización de una concentración masiva en octubre de 2019, seguida de varios días de una violencia extrema en contra de lugares públicos, privados y personas.
Lo siguió un mal llamado Acuerdo por la Paz, y luego un plebiscito nacional a objeto que la ciudadanía expresara si coincidía con iniciar un proceso constituyente, en el que se consultó si se estaba de acuerdo en hacer una nueva Constitución, sin saber en qué consistiría y con cuatro vicios de nulidad absoluta, en el que se decidió categóricamente la opción afirmativa. Lo anterior continuó con dos plebiscitos más, en que se presentaron sendos proyectos de reformas, las cuales esa misma ciudadanía -sabiamente- rechazó.
Dicho acuerdo por la paz, patrocinado por el Ejecutivo de entonces, fue suscrito el 15 -11-2019 por los partidos de izquierda y los de Chile Vamos, arriesgando incluso la promulgación de una constitución comunista, correspondiente al primer proyecto.
En medio de ese desorden, el hoy Presidente Boric, anunciaba la tumba del neoliberalismo y de las AFP, uno de los pilares sociales de dicho modelo, el que llevó a una enorme inversión en bienes y servicios, cuyos fondos acumulados permanecieron en la administración de las mismas, lo que se acreditó con los tres retiros por un monto ascendente a varios miles de millones de dólares.
Pues bien, ese largo y sucesivo periplo -plagado de violencia y destrucción- no fue suficiente, pareciera, como una alerta para la centroderecha, la que, como los peces de la fábula, cayó en las redes de un intrincado e incierto proyecto de reforma previsional anunciado una y otra vez por esa izquierda, ya conocedora del constante comportamiento, proclive a la ingenuidad de aquel conglomerado supuestamente su adversario. A través de procedimientos semejantes a los años sesenta, de triste recuerdo.
En suma, si hay algo que pareciera que no cambia en el mundo, es la repetición de actos producto de ardides, que la lectura y cultura nos debiera recordar, considerando que el fabulista griego, Esopo, vivió en el siglo VI a.C.
Sergio García Valdés – Abogado
