Publicado el 10 septiembre, 2020

¿Y si la pandemia se extiende todo el 2021 sin vacuna? Expertos estiman que Chile deberá enfrentar mayor endeudamiento y desempleo

Autor:

Maolis Castro

Los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud son desalentadores frente a una vacuna disponible de forma masiva en el mundo. Frente a esta posibilidad, los economistas creen que el país tendrá que adecuarse a nuevas formas de reactivación. «Ni las autoridades económicas ni el mercado está trabajando con ese escenario para el próximo año», advierte Hermann González. Y Michelle Labbé subraya: «No solo los gobiernos de ningún país, tampoco las personas están preparadas para que no exista vacuna».

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El peor de los escenarios es no encontrar un antídoto contra el coronavirus. Este martes, los pronósticos de conseguir con prontitud una vacuna contra el SARS-CoV-2 se desvanecieron con la suspensión de los ensayos de la Universidad de Oxford y del laboratorio AstraZeneca, una de las más confiables desarrolladas en el mundo y en fase 3, tras presentarse efectos adversos en un paciente. La jefa de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan, reaccionó frente al resultado con pesimismo, al indicar que una vacuna no estaría disponible de forma masiva hasta el 2022. «Muchos piensan que a principios del próximo año llegará una panacea que lo resuelva todo, pero no va a ser así: hay un largo proceso de evaluación, licencias, fabricación y distribución», dijo este miércoles.

Frente al posible escenario expertos en economía auguran que la capacidad de respuesta financiera estará marcada por la intensidad de los contagios y proponen ahondar en planes para prevenir rebrotes en los próximos meses y en 2021. Hermann González, investigador del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), considera que en Chile no se está proyecta un panorama sin una vacuna contra el coronavirus. «No estamos trabajando con ese escenario. Ni las autoridades económicas ni el mercado están trabajando con ese escenario para el próximo año. De hecho, esa posibilidad caería dentro del denominado escenario de riesgo negativo. De momento, el escenario central es que tengamos una vacuna, ojalá lo antes posible, antes del primer semestre (de 2021), que se empieza a entregar por el mundo, y eso permitiría consolidar una recuperación gradual financiera», explica.

Para el ministro de Salud, Enrique Paris, la suspensión de los ensayos de AstraZeneca y la Universidad de Oxford no son razones para el desaliento. «Eso no significa que no podamos contar con otra vacunas. Hay muchas empresas que están ensayando vacunas, varias que ya están en fase clínica 3. De hecho en Chile hay tres vacunas que están en fase clínica tres o que van hacer su ensayo clínico aquí», dijo el jefe de la cartera tras ser consultado por El Líbero sobre si deberían replantearse las políticas públicas ante estas estimaciones. Según el secretario de Estado, es cuestionable el pronostico de la OMS: «No creo que recién tengamos vacuna en el año 2022, eso es una alarma, creo que por el momento, innecesaria y no es bueno crear esa inquietud en la población».

Los gobierno tiraron toda la carne a la parrilla, incluido el nuestro; creo que las cuentas fiscales ya están sobreexplotadas en el mundo», dice la economista Michelle Labbé.

El ministro Paris asegura que «todos estamos trabajando para que Chile tenga una vacuna» en el primer trimestre de 2021. «Será gratuita y será inicialmente para los grupos de riesgo«.


Pero en el mundo científico todavía no hay certezas, tampoco en el económico y político, sobre el fin del virus. «Siempre ha existido la posibilidad, no solo de que la vacuna se demore, sino que no se encuentre; y eso no es novedad. Creo que, de partida, nadie está preparado para eso. No solo los gobiernos de ningún país, tampoco las personas están preparadas para que no exista vacuna (…) Los gobierno tiraron toda la carne a la parrilla, incluido el nuestro; creo que las cuentas fiscales ya están sobreexplotadas en el mundo, todos los países están sobreendeudados y lo cierto es que cuando se empiece a apagar todo esto pueda volver la inflación justamente por los altos niveles de sobreendeudamiento«, dice la economista Michelle Labbé.

González opina que el impacto económico se traducirá en el trabajo. «Ahora sabemos que estas enfermedades nos están dejando con un desempleo muy alto, yo diría que ese es el principal problema económico, más allá de la contracción de la actividad». Y agrega que «es la forma como las personas perciben el impacto económico de la enfermedad, y sabemos también que hay empresas que han quebrado, que por lo tanto hay empleos que no se van a recuperar».

El Instituto nacional de Estadísticas (INE) reportó que el desempleo en Chile aumentó a un 13,1% en el trimestre móvil mayo-junio-julio. Se trató de un alza de 5,6 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2019. De continuar con esta tendencia o en la peor situación, el experto de Clapes UC comenta: «Nos va a costar más que se recuperen los puestos de trabajo; por lo tanto, podría presentarse una mayor presión social sobre las autoridades». Explica que esto incidirá sobre los recursos públicos, pues deberá disponerse de ayudas a familias vulnerables. «Ese escenario, insisto, que no es el central, sino el de riesgo, involucraría mayor persistencia del desempleo y mayor presión sobre las finanzas públicas del que ya conocemos».

Pese a esta probabilidad, González dice que existen elementos de «resiliencia» en la economía chilena en comparación con otros países, destacando la «institucionalidad» que permite «actuar frente a la crisis» y contar con capacidad de endeudamiento: «Efectivamente, el marco institucional que tiene Chile le da resilencia mayor de la que tienen otros países de la región para enfrentar estos shock, pero hay que tener en cuenta que esa capacidad no es ilimitada (…) Seguramente el próximo año seguiremos teniendo acceso al financiamiento, pero los fondos soberanos se están agotando y las agencias clasificadoras de riesgo están mirando con mayor cautela la economía chilena, y si bien vamos a tener acceso al financiamiento, en algún momento ese acceso será más caro, no vamos a acceder a los mismos costos que teníamos antes».

Efectos económicos según la intensidad de la pandemia

González, quien elabora junto a otros expertos el informe semanal «Covid-19: Criterios para una reapertura segura», insiste en que los efectos económicos dependerán de la pandemia de Covid-19. «¿Por qué digo esto? Porque lo visto hasta ahora es que los países que han tenido una segunda ola grande, como España, Francia y otros, están teniendo contagios menos letales que los sufridos durante primera ola. Y, al ser menos letales, permiten un mayor funcionamiento de la actividad económica o, dicho de otra forma, hace menos necesario las restricciones estrictas de la movilidad y, por lo tanto, permiten cierto funcionamiento de la economía».

Si se concibe hoy que la enfermedad está siendo menos letal que al principio, entonces podemos tener cierto grado de levantamiento de restricciones, obviamente no en condiciones normales, pero el daño económico sería menos», plantea Hermann González.

De hecho, el último informe, publicado el martes, evalúa diferentes escenarios para el descenso del número de casos en las
próximas semanas. «Chile alcanzaría un valor de 20 casos diarios por millón de habitantes entre el 16 de octubre y el 23 de noviembre, siempre y cuando se vuelva a reducir el número de contagios diarios«, indica el documento. El valor de 20 contagios diarios por millón de habitantes es referente en la reapertura de países de Europa.

González detalla que en un contexto sin vacuna en 2021, «la capacidad de respuesta de la economía estará marcada por la intensidad de los contagios, especialmente la cantidad de muertes». Y explica:  «Si se concibe hoy, que la enfermedad está siendo menos letal que al principio, hay varias hipótesis para explicar eso; pero si eso se da, entonces, podemos tener cierto grado de levantamiento de restricciones, obviamente no en condiciones normales, pero el daño económico sería menos que si la enfermedad se mantiene siendo tan letal como fue en el peak de la primera ola».

El Informe de Política Monetaria del Banco Central del mes de septiembre proyecta un escenario menos dramático al experimentado al principio de la pandemia de Covid-19. «La experiencia acumulada, las medidas de prevención y el refuerzo de los sistemas de salud reducen la probabilidad de que ante rebrotes del virus se repitan los episodios más álgidos de la pandemia. De hecho, la letalidad del virus se ha reducido para la mayoría de los países. Ello podría llevar a que el desconfinamiento en curso avance a una velocidad algo mayor, permitiendo que la actividad y el empleo se recuperen más rápidamente, y acotando las necesidades de adecuación y reconversión de productos».

Incluso el informe aborde el tema de la vacuna: «Ello podría estar potenciado por un pronto hallazgo de una vacuna, ante la serie de investigaciones en curso. En este contexto, se requeriría de un impulso monetario algo menor para la convergencia inflacionaria. Considerando estos escenarios, el Consejo estima que el balance de riesgos para la actividad y la inflación está equilibrado».

Los economistas coinciden en que el sector médico aprendió a lidiar mejor con el coronavirus. A juicio de Labbé una de las formulas más acertadas para afrontar la pandemia ante la posibilidad de una demora de la vacuna será la trazabilidad. «El hecho de que el testeo haya aumentado ayuda mucho, y esa es una forma de prepararse para lo que viene el próximo año».

Considera que ante una ausencia de vacuna quedará como estrategia «acostumbrarse» y «aprender a vivir con un riesgo nuevo» denominado coronavirus. Y agrega: «Se tendrá de continuar trabajando y conseguir alternativas. La gente que podrá trabajar desde sus casas tendrá que seguir de modo telemático, los colegios van a tener que funcionar de una manera distinta, pero van a tener que funcionar y nos tendremos que acostumbrar«.

Según Labbé, los políticos afrontarán el reto de ejecutar decisiones impopulares. «El problema en Chile es que los políticos tienden a pensar, no en el bienestar de las personas, sino en sus votos y gran parte de lo que presionan es justamente para sacar aplausos en Twitter y no por el bien de la población. Y, por eso, por ejemplo, es que todavía no volvemos a clases. Hay una serie de temas que nadie quiere discutir cuando lo más sano es discutirlo».

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