«La violencia es inaceptable. Que mueran manifestantes, que quemen una iglesia, son acciones delictuales que no pueden quedar impunes. Ellas además juegan en beneficio de las fuerzas más oscuras. Esto hace más necesario el triunfo del Apruebo y la CC», se lee en un Twitter del ahora constituyente del FA, Fernando Atria, con fecha 19 de octubre del 2020. 

Sin embargo, esas «acciones delictuales que no pueden quedar impunes» hoy el constituyente de Apruebo Dignidad le da una mirada distinta.

El jueves dio su voto y argumentos, para la declaración que insta al Congreso a ponerle urgencia al indulto o amnistía a los detenidos post el 18-O. Durante la discusión previa a la votación, el abogado constitucionalista dijo: «Es incoherente celebrar el proceso constituyente y al mismo tiempo pretender tratar, sin más, como delitos a los hechos que lo hicieron posible».

Agregó, además, que «estos hechos fueron necesarios para abrir el proceso constituyente, por la incapacidad ya aludida de los poderes constituidos «. De esta forma, apoyó que la Convención aprobara la declaración, y fue uno de los firmantes de la propuesta de texto que ganó la votación con el apoyo de 105 constituyentes.

Es incoherente celebrar el proceso constituyente y al mismo tiempo pretender tratar, sin más, como delitos a los hechos que lo hicieron posible», señaló Atria en su intervención del jueves en la Convención.

No es el único constituyente que ha cambiado de discurso. Es el caso del vicepresidente de la mesa, Jaime Bassa. 

El abogado ligado a Gabriel Boric, fue uno de los que apoyó el acuerdo del 15-N, hecho que dio inicio y norma el proceso constituyente. Y que hoy es rechazado por convencionales del sector más duro de la izquierda.

Bassa, en un hilo de Twitter publicado el mismo día que se firmó el acuerdo, se lee: «El mandato al órgano constituyente es claro y acotado: un plazo fijo de extensión razonable y prorrogable, no podrá ejercer otras funciones que no sean propiamente constituyentes y se disolverá una vez cumplido su trabajo. Mientras, el aparato estatal seguirá en funciones». El jueves, sin embargo, fue uno de los principales promotores de entregar una declaración que, según destacan algunos constituyentes como Agustín Squella, interfiere con los poderes del Estado, y además, ejerce otras funciones que no son propias de la Convención.

Esta no es la única «voltereta» del discurso de Bassa. En abril de este año fue consultado por La Tercera sobre si los constituyentes podrían cambiar el quórum de los 2/3. A esto respondió que “es la Convención la que debe regular el sistema de votación que utilizará para aprobar las normas de la nueva Constitución, estableciendo con claridad qué texto puede ser sometido a la votación del pleno y cuándo se entenderá que cada propuesta se encuentra definitivamente aprobada”.

Sin embargo, en el mismo hilo de Twitter  de noviembre de 2019, Bassa comentaba que «el quórum de 2/3 es muy alto, pero como el órgano constituyente no será binominal, será muy difícil que opere como una trampa». Y agregaba que «esos 2/3 serán el piso para que cualquier materia entre en la Constitución y funciona para todos los sectores por igual. Eso obligará a negociar en la constituyente, con los votos en la mano y no con la Constitución del 80 como trinchera».

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