Publicado el 27 agosto, 2020

Vicepresidenta de Chile Mujeres: «Chile cerró muy tempranamente los colegios y los jardines»

Autor:

Maolis Castro

Verónica Campino es partidaria de debatir cómo garantizar un retorno con certezas a clases presenciales. Considera que la opinión de los padres y madres es relevante al momento de crear seguridad. «Antes de decir cuándo, veamos cómo y entre quiénes nos ponemos de acuerdo. Los protocolos o la forma de abrir tienen que darle confianza y certidumbre a todos los actores», explica. Apela por ampliar las redes de apoyo para las mujeres y acota que «el 96% de las personas que no están trabajando por razones familiares, es decir, por el cuidado de personas dependientes, son mujeres».

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Verónica Campino, vicepresidenta y co-fundadora de Chile Mujeres, avizora una situación compleja por la pandemia del coronavirus. Son las mujeres, especialmente aquellas con niños a su cuidado, quienes afrontan efectos colaterales por el prolongado aislamiento social.

Como madre de cuatro niños, Campino -miembro del Círculo Innovación de Icare- está preocupada por la suspensión de las clases presenciales, pero además por la ausencia de una consulta sobre un retorno seguro. «La opinión de los padres y madres es relevante a la hora de crear seguridad y certeza del colegio como un lugar seguro», dice a El Líbero. Su foco, no obstante, está en la necesidad de generar redes de apoyo destinadas a las madres, instrumentos para evitar que las mujeres pierdan espacios en el mercado laboral. 

-¿Cómo afecta el confinamiento prolongado a las mujeres en el país?

-Más que solo las cuarentenas, es también el distanciamiento social, porque esta es una pandemia que tiene unas características que provoca que las personas estén separadas unas de otra. Todo eso tiene un efecto muy fuerte en las mujeres, porque esto genera un desvanecimiento de todas las tradicionales redes de apoyo de cuidado. Las personas que tienen a cargo, particularmente a niños y niñas, ya sus tradicionales redes de apoyo no están: los establecimientos escolares y las salas cunas, que cierran por un tiempo indefinido, y otros apoyos como puede ser una vecina o un familiar. Eso desaparece. ¿Por qué eso afecta tan fuertemente a las mujeres? Porque el 96% de las personas que no están trabajando por razones familiares, es decir por el cuidado de personas dependientes, son mujeres. Eso no quiere decir que no aspiremos a un país con más corresponsabilidad. Pero hoy, la realidad en que nos encuentra esta pandemia, indica que la gran mayoría de la responsabilidad del cuidado de hijo e hija y de personas dependientes, recae sobre las mujeres. Eso produce que este distanciamiento social coloque una barrera adicional a la mujer para trabajar e insertarse en el mercado laboral.

Chile cerró muy tempranamente los colegios y los jardines. Eso es un tema que siempre pusimos sobre la mesa: ¿Qué va a pasar con las mujeres que tienen bajo su responsabilidad hijos e hijas?».

El confinamiento ocasiona que se vean muy afectados aquellos rubros en que es relevante el contacto humano, rubros que tienen una alta participación femenina. Así, la pérdida de empleo en mujeres es mayor. Por eso es muy relevante empezar a diseñar una reactivación con enfoque de género, pues si no -dada la falta de redes de apoyo, la destrucción de empleos y el alto porcentaje de participación masculina en la construcción- va a acrecentar las brechas.

-¿Cuál es el impacto para las mujeres, madres de hijos pequeños, de la suspensión de clases presenciales?

-Nosotros, desde el inicio de esta pandemia, preguntamos qué sucederá con las redes de apoyo. Chile cerró muy tempranamente los colegios y los jardines. Eso es un tema que siempre pusimos sobre la mesa: ¿Qué va a pasar con las mujeres que tienen bajo su responsabilidad hijos e hijas? Sobre todo, mujeres que son jefas de hogares, que son monoparental. En Chile tenemos que un 33% de los hogares está encabezado por jefas de hogares monoparentales, eso significa que están solas, a cargo del sustento económico y del cuidado de la familia. Eso es un estrés, una barrera muy relevante.

¿Por qué eso afecta tan fuertemente a las mujeres? Porque el 96% de las personas que no están trabajando por razones familiares, es decir por el cuidado de personas dependientes, son mujeres. Eso no quiere decir que no aspiremos a un país con más corresponsabilidad».

-El «homeschooling» provoca otra carga adicional sobre los padres, incluso un estudio del Centro de Educación de la Unesco, en la Universidad de Ulster, sugiere que se trata de una situación «estresante y desafiante».

-Es la mujer, que muchas veces está en un trabajo remunerado, la encargada de cuidar, y además de ser profesora. A eso suma que no todos los hogares tienen buena conectividad ni los implementos necesarios para una enseñanza a distancia, tales como un computador. Creo que, además, de ser un desafío, una barrera y también en muchos casos un estrés; simplemente algunas madres solo hacen lo que está a su alcance. Sin embargo, ante la falta de recursos y tiempo, no pueden lograr mucho. Por eso, una vez que pase el año se tendrá que nivelar.

La falta de redes de apoyo constituye un problema real y muy relevante y lo que está pasando es que las mujeres están desertando en el mercado laboral».

Su salud emocional es muy importante, porque eso impactará en los niños y niñas.  Hoy, la prioridad debe ser cómo las mujeres pueden lidiar, incluso, sobrevivir en las circunstancias actuales. Y, obviamente, exigir que asuman el rol de profesoras es demasiado.

-En Providencia se inauguró una guardería con la intención de ayudar a los padres al regreso a sus trabajos. ¿Cómo observa este tipo de iniciativas? ¿Cree que son modelos a replicar en el país?

-Estamos en un momento excepcional, por lo tanto, toda la innovación y lo que sea pensar distinto a lo hecho, es bienvenido. Pensar en nuevas redes de apoyo para madres y padres, cuidadores de niño/as es bienvenido (…) Creo que hacer un piloto, porque eso es lo que se está haciendo en Providencia, de reabrir con todos los resguardos sanitarios y protocolos, las guarderías con pocos niño/as, es una buena iniciativa. La falta de redes de apoyo constituye un problema real y muy relevante y lo que está pasando es que las mujeres están desertando del mercado laboral.

En vez de decir cuándo abrir los colegios, es importante decir qué mínimos comunes como sociedad, padres, madres, establecimientos escolares y Mineduc, creemos importantes para ofrecer tranquilidad al momento de regresar».

Tenemos que defender nuestros espacios porque nos costó mucho nuestra incorporación en el mercado laboral. Ahora, estamos retrocediendo en empleos en general, pero más en el caso de las mujeres. Por eso, de nuevo, la importancia de una reactivación con enfoque de género y subsidios no solo a la contratación sino también al cuidado.

-¿Crees que es momento de discutir o debatir cómo retornar a clases?

-Los padres y madres no quieren mandar a sus hijos al colegio, eso es lo que uno observa en las encuestas. En vez de decir cuándo abrir los colegios, es importante decir qué mínimos comunes como sociedad, padres, madres, establecimientos escolares y Mineduc, creemos importantes para ofrecer tranquilidad al momento de regresar al colegio. Siento que ese debate no está instaurado hoy, es decir de las condiciones para dar seguridad. Una vez que tengamos ese consenso, esas condiciones, podemos conversar cuándo podemos instaurar esas medidas y esos protocolos.

En los establecimientos escolares es muy difícil que los niños respeten el distanciamiento físico. Se necesita certeza para que los padres quieran mandar a los hijos a los colegios o jardines, si no, el estrés de la falta de redes de apoyo se reemplaza por el estrés sanitario de mis hijos o hijas. Ese contenido es el que debemos empezar a trabajar.

También se debe abordar temas como qué habilidades y conocimientos queremos darle a nuestros hijos e hijas de cara a un mundo distinto».

Obviamente los protocolos no serán los mismos para todos. Por ejemplo, que no puede haber 30 niños en una sala, eso sí sabemos; pero de ahí en adelante de cómo sanitizar, qué comportamiento se puede o no hacer, queda mucho por conversar. También se debe abordar temas como qué habilidades y conocimientos queremos darle a nuestros hijos e hijas de cara a un mundo distinto, creo que la pandemia nos viene a mostrar muchos factores. Primero, antes de decir cuándo, veamos cómo y entre quiénes nos ponemos de acuerdo. Los protocolos o la forma de abrir tienen que darle confianza y certidumbre a todos los actores.

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