En medio de las campañas de vacunación, la apertura gradual de los espacios y el incremento de las libertades, aún hay una parte de la población mundial que no puede recibir vacunas. Y es que –hasta la fecha– no hay estudios finalizados, ni certificación que apruebe la inoculación en los niños menores de 12 años de edad. Sin embargo, expertos coinciden en que la vacuna debe extenderse a los niños, siempre y cuando se compruebe la seguridad y eficacia de la dosis para este grupo

A lo largo de la pandemia ha quedado en evidencia que el comportamiento del Covid-19 en los más jóvenes no es igual que en los adultos. En la mayoría de los casos este grupo etario no presenta síntomas, ni enferman gravemente ante los contagios, aún cuando ha habido situaciones de síndromes inflamatorios o complicaciones en quienes presentan condiciones de base. Ante ello, surge la interrogante de por qué deberían vacunarse si para ellos el coronavirus no implica un riesgo mayor.

A pesar de que aún no se pueda incluir a los niños, desde el Gobierno manifestaron el interés por fortalecer el plan ante la aprobación de su uso. Consultados por El Líbero, la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza asegura que esperan que se aprueben los estudios para, cuando llegue este momento, evaluar las políticas a desarrollar. “Pero como ustedes saben, Chile tiene una muy buena historia de cobertura de vacunación en los niños. Probablemente vamos a tomar las mismas medidas y políticas públicas que hacemos para los niños con la influenza; como vacunar en la atención primaria, en los colegios. Eso vamos a evaluarlo en su momento”.

La necesidad de una tercera dosis para extender la efectividad de las vacunas, junto a llegada de la variante Delta a Chile están dentro de las consideraciones para tomar una decisión con respecto a la vacunación en menores de 12 años. El riesgo de la expansión del virus debido a su mayor capacidad de contagio, podría empeorar las condiciones sanitarias y volver a enfermar a los adultos. En este escenario, la vacunación de los menores podría ayudar a frenar la transmisión hacia otros grupos de riesgo.

El exministro de Salud Jaime Mañalich enfatiza que en el nuevo contexto sanitario con la llegada de la variante Delta, “siendo más contagiosa, se requiere mucha más gente vacunada para que el virus no circule y ese número es el 100% de la población chilena, incluidos los menores. Hay un cambio de escenario porque nos enfrentamos a un virus que tiene más capacidad de contagio y que, en la medida que no se proteja con vacunas a toda la población, el virus va a seguir circulando: la población es el 100% de los 19,5 millones de chilenos o residentes en Chile, incluidos los niños”.

Actualmente, en Chile 79,41% de la población objetivo ya completó su esquema de vacunación, cifra donde también se contempla la expansión de las vacunas a los adolescentes a partir de los 12 años. 

La docente e investigadora del Centro de Bioética de la Facultad de Medicina UDD y la Clínica Alemana, Sofía Salas, considera que son más los argumentos a favor que en contra de que se incluyan dentro del proceso de vacunación. Lo anterior, una vez que se acredite que la vacuna es segura y eficaz en esta población. “Por un lado, se sabe que los niños son vulnerables a enfermar e incluso pueden morir, especialmente si tienen condiciones de base que los hace de mayor riesgo; es decir, puede haber un beneficio directo a su salud. Por otra parte, al estar vacunados se puede promover con mayor seguridad el regreso a la interacción social y a las escuelas, contribuyendo así a su bienestar general”, asegura. 

Salas explica que los niños pueden transmitir el virus de manera asintomática, por lo que su vacunación puede producir beneficios indirectos a toda la sociedad. Adicionalmente, plantea que mientras más población esté vacunada, disminuye el riesgo que el virus mute a variantes más peligrosas, de acuerdo con la información conocida hasta el momento.

En la misma línea, el decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Universidad San Sebastián, Carlos Pérez, enfatiza que se debe realizar la vacunación en la medida que se incremente la evidencia científica, sin embargo aseguró que según las pruebas que se han hecho hasta el momento “estas vacunas son seguras, no producen efectos adversos serios y  producen una muy buena respuesta de anticuerpos, incluso mejor que en los adultos. Por otro lado, los niños en general tienen una infección más leve, pero en algunos casos puede ser más grave, sobre todo aquellos que desarrollan esa complicación llamada Pims y también pueden ser fuente para transmitir a adultos, así que a la larga es importante que toda la población, incluyendo a los niños, junto con todos los estudios de seguridad y eficacia puedan recibir esta vacuna”. 

Asimismo, el exministro Mañalich expresó: “Evidentemente, si no se vacuna a toda la población el virus va a seguir circulando mucho más, va a haber nuevos brotes, nuevas mutaciones, etc. La pregunta es con qué vacunarse, porque la situación de los niños es muy delicada. Hay que vacunar a los niños para proteger a otros, más que a ellos mismos, a los adultos, de la circulación del virus que pueda afectar gravemente a los adultos. Entonces, el perfil de seguridad de la vacuna en los niños tiene que ser muy alto”. 

“Las pruebas para la seguridad en la vacuna en los niños tienen que ser mucho más estrictas porque el riesgo de la enfermedad es menor y por lo tanto, la seguridad de la vacuna tiene que ser mucho mayor. Seguridad en el sentido de que la vacuna no produzca daño, no de eficacia.”, agrega Mañalich.

El pasado 14 de julio, desde el Consejo Asesor Covid-19 hicieron una recomendación al Ministerio de Salud (Minsal). En el escrito, que hablaba principalmente de la necesidad de incluir una tercera dosis a la población objetiva, mencionaron la posibilidad de expandir la vacunación a los menores entre tres y doce años. Entre los argumentos señalan la importancia de que no queden fuera grupos de personas susceptibles que puedan permitir la diseminación y mutación del virus

“El programa de vacunación no ha incluido a los niños de tres a doce años por falta de estudios que demuestren su seguridad y protección; sin embargo recientemente se publicó un estudio de la vacuna Coronavac que demuestra ser inmunogénica y segura en este grupo de edad. Por ello, el programa de vacunación deberá considerar prontamente extenderse a este grupo de edad, que tiene beneficios al disminuir la población susceptible y en este grupo particularmente, para facilitar su reincorporación segura a la escuela”, dice el documento. 

Asimismo, explicaron que la estrategia permitiría avanzar de forma progresiva hasta alcanzar la cobertura total de la población general, al mismo tiempo que se refuerza al grupo de mayor riesgo. 

El avance científico

Chile no es la excepción y, hasta la fecha, ningún país ha podido inocular masivamente a los menores de 12 años. En el país, Pizer BioNTech es la única autorizada para la inoculación de los mayores de 12 años, pero no ha logrado aprobarse en un rango etario menor. La carrera por el avance tecnológico está en marcha.  

Uno de los estudios más recientes al respecto es del laboratorio Coronavac. Publicado en la revista The Lancet, el estudio que actualmente se encuentra en su fase 1 ⁄ 2 ha demostrado que la aplicación de las dosis en menores genera una alta cantidad de anticuerpos y no tuvo consecuencias negativas en quienes se la aplicaron. Para el estudio se vacunó a 550 niños y adolescentes entre 3 y 17 años, donde la mayoría solo sintió malestar en el lugar de la inyección. 

Los autores creen que es recomendable aplicar dos dosis a los menores entre 3 y 17 años. 

Al ser consultada por la inoculación de niños y los estudios correspondientes, la subsecretaria Paula Daza habló de los avances de Coronavac y aseguró que “actualmente, están los estudios en fase 2 de la vacuna Sinovac que ya sabemos que tenemos algunos resultados. Este estudio se ha hecho en niños de 3 a 17 años que demuestra un buen perfil de seguridad y también muestra que tiene una producción de anticuerpos de 100%”. 

A este se suma el estudio que va a comenzar la Universidad Católica –en fase 3– y con esta información nos va a permitir, obviamente, tomar una decisión”, asegura.  Además,  afirma que “también estamos muy atentos a los estudios que está haciendo el laboratorio Pfizer en relación a los menores de doce años que probablemente también van a tener resultados después de septiembre”. 

Deja un comentario

Cancelar la respuesta