«La verdad es que esto representa un engendro», de este modo la convencional Marcela Cubillos se refiere a la propuesta de «falsa bicameralidad» de Poder Legislativo que será votada en el pleno la próxima semana. La iniciativa fue introducida la noche del lunes, a dos minutos de que venciera el plazo para la presentación de anotaciones al respecto, por parte de convencionales de izquierda y centroizquierda que sortearon sus diferencias para poder reunir las firmas que se necesitaban.
«Proponen un Congreso unicameral, eliminan por completo el Senado, porque esto no es una propuesta de bicameralismo asimétrico como le llaman algunos. La propuesta consiste en tener una asamblea, con escaños reservados y después, en un capítulo aparte, se crea una consejo territorial cuyos integrantes ni siquiera son parlamentarios, sino que se eligen en las elecciones municipales, con las autoridades regionales y con mínimas atribuciones», explica la convencional durante su participación en el más reciente Podcast Constituyente de El Líbero, espacio en el que también participa el constitucionalista Germán Concha.
Cubillos señala que este nuevo órgano tendría una única atribución que en su criterio se podría considerar importante y que estaría referida a Ley del Presupuesto. «Pero siempre condicionada a la cámara unicameral y plurinacional, porque siempre prima la opinión de ellos», sostiene.
«Te dicen: ‘otros países tienen régimen unicameral’. Sí, claro, pero tienen otras atribuciones, tienen un presidente con la facultad de disolver la cámara, cosa que acá no ocurriría. Hay presidentes con veto, cosa que acá no se tiene. Aquí hay que empezar a mirar la película completa. Se está estructurando una cámara única con poder total, con un presidente sin poder de veto», dice.
A la par de la existencia de la cámara única, podría ocurrir, advierte Cubillos, que el Presidente de la República quede sin poder de iniciativa exclusiva de propuestas de ley. «Inventan una figura rarísima de concurrencia presidencial necesaria, que en el fondo representa un chantaje de la cámara para imponer sus criterios. Además tenemos que pensar que lo más probable es que no tengamos tampoco tribunal constitucional», indica.
La convencional es enfática: «La mezcla de todo esto termina siendo un engendro muy complicado (…) y para ir arreglando este engendro nosotros no estamos dispuestos a irle metiendo atribuciones, como árbol de pascua, a una asamblea que no tiene nada que ver con una segunda cámara».
«La posibilidad de no cargarse una institución que ha sido tan fundamental en la historia democrática chilena está sobre la mesa (en alusión al Senado), pero tendrían que salir de sus trincheras, dialogar y aceptar propuestas de indicaciones de Chile Vamos«, agrega Cubillos, refiriéndose a la mayoría de izquierda que hace parte de la Convención.
Germán Concha: «¿Quieren buenas razones para no tener unicameralismo? Miren la Convención»
Concha coincide con Cubillos y asevera que en términos prácticos hay muchas buenas razones para optar por el bicameralismo, todas relacionadas con los equilibrios internos entre los poderes públicos.
«El mejor argumento en contra del unicameralismo es mirar la Convención». Con este ejemplo, sencillo pero contundente, el constitucionalista ilustra de forma clara cómo el funcionamiento de una sola cámara genera una inexistencia de contrapesos dentro del Poder Legislativo y, al final, en las bases de la propia democracia.
«Miren lo que está pasando en la Convención, miren ese desastre. Eso es un sistema unicameral. Esa es la razón por la cual hay que tener sistemas bicamerales, porque es la segunda cámara, cuando la otra se marea, la que puede decir: ‘pongámonos un rato a la sombra, dejemos que esto se tranquilice y volvamos a conversar con calma’. ¿Quieren buenas razones para no tener unicameralismo? Miren la Convención «, insiste Concha.
Para el jurista es evidente el retroceso constitucional que sufriría Chile si se aprobaran esta y otras propuestas: «Hasta ahora no he leído ninguna norma que sea mejor que alguna de las que tenemos vigentes, comparativamente. No se puede decir que estamos mejorando. No, esto va para atrás, estamos involucionando en términos de diseño institucional, sea porque se están desmontando contrapesos muy importantes o porque se están redactando cosas que derechamente no se entienden».
Contrapeso en los nombramientos, en la representatividad y en los «mareos»
Desde la perspectiva de Concha, existen tres razones fundamentales por la cuales el sistema unicameral no es el más conveniente para la democracia chilena.
«Primero, los congresos no tienen solo atribuciones legislativas, también intervienen en nombramientos, que son funciones que habitualmente se la entregan al Senado, porque se entiende que es una cámara más reposada que la de diputados. Esta cámara, la de senadores, compensa a quien tiene la facultad de nombramiento, que usualmente es el presidente de la República», explica.
En segundo lugar, para Concha el Senado es relevante debido a que permite generar criterio de representación. «La cámara de diputados tiene un criterio proporcional a la población, lo que tiene mucha importancia para la igualdad del voto, pero que sobre representa a las ciudades en relación con las zonas rurales. ¿Qué es lo que haces en el Senado? Que cada región tiene la misma cantidad de senadores, para tener una segunda cámara que balancea la de abajo», señala.
Por último, el jurista afirma que en materia legislativa suele utilizarse un modelo en el que el Senado más que impulsar, revisa. En Chile, advierte, el Senado puede iniciar proyectos, pero es la cámara que, insiste en esa idea, «controla el mareo».
