Hace unos días, estuvo de visita en Chile el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera, uno de los referentes del Presidente Boric, así como el gran ideólogo del concepto de plurinacionalidad incorporado en la propuesta de Constitución de la Convención.

Fue precisamente a este tema al que se refirió en una charla en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. En su exposición lamentó que la propuesta de Constitución elaborada por la Convención hubiera sido rechazada por un 62%. Dijo que lo ocurrido en el plebiscito era previsible y no se debía achacar exclusivamente a “una ofensiva comunicacional de los grupos de poder”. Agregó: “Creo que la salida de enfrentarlo con buenos modales fue un gran error”.

En Especial Mirada Líbero conversamos con el analista político, columnista y escritor Sergio Muñoz Riveros, quien se refirió a las declaraciones del exvicepresidente en una carta a El Mercurio, titulada «El desparpajo de García Linera».

«Las palabras de García Linera han sido muy ilustrativas respecto de la mentalidad que mueve a las izquierdas bolivarianas»

“Creo que las palabras de García Linera han sido muy ilustrativas respecto de la mentalidad que mueve a las izquierdas bolivarianas, y que tuvieron grandes expectativas respecto del plebiscito chileno. Lo que él dice respecto de los buenos modales es muy revelador», señala Muñoz Riveros.

Y agrega: «En nuestro país tenemos, afortunadamente, una tradición de libertad y tolerancia, los procesos electorales son limpios, y los buenos modales podrían entenderse como que aquí debían recurrirse a otros métodos, métodos de violencia directamente».

Así, Muñoz Riveros señala que “el país se salvó al borde del barranco de que se instalara en nuestro país una Constitución de raíz autoritaria, nos salvamos gracias al plebiscito del 4 se septiembre”.

“Las izquierdas asociadas en la Convención entendían que la Constitución debía ser una plataforma para que estos sectores pudieran competir por el poder con ventaja, en una situación mucho más favorable. Era óptima para el bolivarianismo, para toda esta idea de que el indigenismo marca la pauta al desarrollo de nuestros países», apunta al analista político.

«Afortunadamente, el país y los chilenos se dieron cuenta del riesgo que estábamos corriendo y el resultado del plebiscito fue contundente. Sorpresivo para García Linera”, subraya.

De igual manera, el autor del libro “Estado de Alerta. Entre el miedo y la esperanza”, recuerda un episodio respecto del pasado proceso constituyente.

“Cuando el Presidente Boric recibió el proyecto de nueva Constitución, en esa ceremonia en el ex Congreso, en que se interpretó dos veces el himno nacional como para guardar las apariencias, él levanta el proyecto de la Convención casi como si fuera un acto de promulgación de ese texto. Había que dar la impresión de que en ese momento entraba prácticamente en vigencia ese proyecto”, rememora.

Y agrega: “El Presidente Boric se equivocó, jugó su gobierno, su autoridad y credibilidad a ese proyecto. Dio a entender que el proyecto de constitución era su propio proyecto de gobierno».

Sostiene: «Los chilenos tomamos nota, y el 62% dijo no al proyecto y dijo no también a la línea que llevaba el gobierno. García Linera no les hace ningún favor en este momento, porque trae malos recuerdos, ellos quisieran dar vuelta pronto la página de la derrota, disimular la derrota. Por esto este intento de decir que el proceso constituyente continúa y el apuro por negociar y ver una fórmula, todavía están negociando”.

“Un experimento fracasado no puede repetirse”

Respecto del nuevo proceso que se discute entre los partidos con representación parlamentaria, Muñoz Riveros indica que “se está discutiendo respecto de elegir una nueva Convención y creo que los chilenos ya nos dimos cuenta de qué es lo que era eso. Un experimento fracasado no puede repetirse, entonces pensar que se puede seguir adelante como si nada sería irrealista. El Gobierno no está en condiciones de hacer eso, tiene muchos problemas que atender. Más valdría la pena que se preocupara de las grandes urgencias nacionales. Da la impresión que esto de la Constitución es una preocupación de los políticos. Parece que la política padece una enfermedad que se llama constitucionalitis y ha costado superar esa enfermedad”.

Y el columnista va más allá y enfatiza en que “no hay un proceso constituyente, el proceso constituyente se cerró el 4 de septiembre, así esta establecido en la Constitución actual y vigente. Otra cosa es que se abra un nuevo proceso constituyente y eso exige una nueva reforma constitucional del Congreso que habilite ese nuevo proceso, con reglas distintas, en un tiempo determinado, en fin. Aquí ha habido mucha confusión”.

En esa línea, analiza los 12 puntos acordados entre los partidos y manifiesta que “me di el trabajo de comparar estos 12 puntos con las bases de institucionalidad de la Constitución actual. Los 12 puntos están allí en gran medida, con variaciones de redacción. La mayor novedad es la declaración de que Chile será un Estado democrático y social de derechos, y luego una afirmación donde se dice que los pueblos originarios forman parte de la nación chilena es una e indivisible, me parece muy bien dicho. La plurinacionalidad de García Linera queda completamente superada”.

Muñoz Riveros se refiere al cansancio que significaría para los ciudadanos este nuevo proceso constitucional, y se pregunta si está el país para una nueva elección de convencionales. «¿No se produciría un fastidio gigantesco de chilenos respecto de una nueva elección de convencionales? Mucha gente dirá ‘pero si ya lo hicimos, ya hubo una Convención, ya votamos’, cómo se entiende. Todos los partidos han sacado cuentas electorales sobre cómo les iría en una nueva lección. Y las peores cuentas son de los partidos que están gobernando».

El analista sostiene: “Mi impresión es que no va a haber una nueva Convención. El Congreso se dará cuenta que tiene que hacerse cargo de este asunto”.

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