Dos años han pasado desde el plebiscito del 4 de septiembre de 2022, cuando con 62% de los votos el Rechazo se impuso al Apruebo al texto de nueva Constitución propuesto por la Convención Constitucional, órgano integrado por mayoría de izquierda. Para muchos, ese día se le puso punto final al estallido que había comenzado el 18 de octubre de 2019.
En un nuevo capítulo de ContraCara, el abogado y filósofo, Sergio Micco, abordó el significado de este aniversario y relató su complicado período como director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) durante el estallido, cargo del que tuvo que salir tras afirmar que no hubo violaciones sistemáticas a derechos humanos por parte del Estado.
«Después del 18 de octubre y cómo fue la Convención, yo estaba aterrado»
Según Sergio Micco, el 4 de septiembre de 2022, sintió «una inmensa sensación de alivio». «Después del 18 de octubre, las personas que fueron elegidas en la Convención, cómo fue la Convención, el contenido de la propuesta constitucional, yo estaba aterrado.», sostuvo.
«Era una Constitución que quería refundar el país, que partió impidiendo que niños cantaran la canción nacional, que terminó ultrajando la bandera. Entonces fue un tremendo alivio y una alegría, fue reencontrarnos con lo mejor de la tradición republicana chilena, con el pueblo sensato», añadió.
A su juicio, «si el gobierno, que se involucró en alguna medida, hubiese hecho cosas como otros populismos latinoamericanos, por ejemplo, bonos, beneficios, etc., quizá el resultado hubiese sido otro. Pero yo insisto, el pueblo chileno conectó con lo mejor de sí mismo», afirmó.
En esa misma línea, sostuvo que «los países que han ganado plebiscitos constitucionales es cuando los gobiernos intervienen con todo. Y yo creo que en el caso chileno, si bien se distribuyó la Constitución, hubo declaraciones poco felices, yo no vi que haya habido, por ejemplo, una política fiscal completamente irresponsable para conseguir apoyos para el proyecto constitucional».
Micco como director del INDH: «Perdí amigos y familiares en esta vuelta»
«Traidor es una persona que en medio de la batalla se cambia de bando, yo nunca me cambié de bando. Yo toda mi vida peleé por los derechos humanos, desde los años 80, sin ningún garabato en contra de Carabineros, siempre rechacé la violencia», dijo sobre las acusaciones que pesaron en su contra cuando dirigía el INDH.
«Cuando yo declaré que las violaciones no eran sistemáticas, se hizo una encuesta. El 73,5% de los chilenos creían que eran sistemáticas. Es decir, que en Chile se estaba aplicando un ataque masivo a la población civil y que eso estaba pactado por los poderes del Estado. El 73,5%, así que evidentemente me sentí muy solo«, relató.
Micco añadió: «Fue muy fuerte. Yo perdí amigos, muchísimos. Yo perdí familiares en esta vuelta, porque, bueno, cuando se polarizan los países, las familias también».
Sobre sus declaraciones que le costaron la salida del instituto, el abogado sostuvo que «cuando el sentido común está en contra tuyo, obvio que uno duda». Sin embargo afirmó que «lo que defendí en ese momento era un estado democrático de derecho. Yo no defendí a una persona, defendí la Presidencia de la República de Chile«. Asimismo, relató que tomó la decisión de hacerlo porque «se empezó a sostener que el instituto estaba diciendo que las violaciones eran sistemáticas. Esa noticia llegó a Europa y pusieron eso en boca mía. Entonces, eso me obligó a hablar, tenía el deber de hacerlo».
«Me siento súper reivindicado»
A fines de junio, la actual directora del INDH, Consuelo Contreras, afirmó en Tolerancia Cero que no hubo violaciones sistemáticas de derechos humanos en el estallido, contradiciendo su postura anterior, cuando firmó un documento para pedirle la renuncia a Micco.
«El instituto presento 3 mil querellas, se ha investigado, y no hay antecedentes de que haya habido una concertación de violación a los derechos humanos. Quiero creer que Consuelo (Contreras), frente a este hecho abrumador, llegó a la conclusión de que no hay pruebas de que fueron sistemáticas«, dijo el ex director.
Sostuvo que Contreras «no me pidió perdón», aunque dijo que no considera que tenga que hacerlo porque «no hay que tomársela a la personal».
«Ella actuó con gran valentía, porque por mucho que haya pasado el tiempo y no aparezcan estos antecedentes, yo sé muy bien que dentro del mundo tradicional de los derechos humanos esta fue una declaración muy mal recibida. Entonces yo con eso me doy más que por satisfecho», añadió.
Asimismo aseguró: «Me siento súper reivindicado. Siento que cumplí con mi deber en un momento dramático y, además, en vida pude ver que fue una decisión acertada. Mi autocrítica va porque debería haber sido aún más categórico en el rechazo a la violencia«.

Me quedó con la última parte, último párrafo. Debió haber sido mucho más categórico y claro en condenar la violencia de un proceso revolucionario en marcha. Hacerlo solo dos años después, no se condice con una condición de líder, más buen de una conducta pusilanime