Han pasado dos meses desde que asumieron las nuevas administraciones municipales, cambiando la realidad de los concejos. En comunas donde Chile Vamos era mayoría y los ediles eran también oficialistas, ahora apenas alcanzan los 2 o 3 representantes, luego de que sus representantes fueron derrotados.

Municipios como Santiago, Ñuñoa, Estación Central y Viña del Mar estaban en manos de Chile Vamos, en algunos casos por más de 20 años, y en la elección del 28 de junio cedieron sus sillones municipales a la oposición. Chile Vamos tenía 22 de los 52 municipios en la RM, de los cuales debió entregar ocho a la oposición. Entonces, ¿cómo ha sido para los representantes de Chile Vamos ser minoría en los Concejos Municipales donde antes eran mayoría? Desde cinco comunas, incluyendo también a San Bernardo, responden a El Líbero que en algunos casos la situación ha empeorado totalmente, otros lo han visto como una oportunidad e incluso, hay quienes afirman que su gestión ha mejorado siendo minoría.

Santiago y Ñuñoa: concejales se abstienen de participar y acusan “trabas”

En la Municipalidad de Santiago se consolidó una de las derrotas más significativas para la derecha. Por primera vez desde 1888 la comuna quedó en manos del Partido Comunista, luego del triunfo de Irací Hassler sobre Felipe Alessandri (UDI). En la administración anterior el Concejo Municipal se dividía 5 a 5 entre oficialismo y oposición, donde además eran paritarios en género. Hoy, solo 2 de los 10 concejales son de Chile Vamos, siendo los únicos hombres del grupo.

Para el concejal reelecto en su cargo Juan Mena (independiente en cupo RN), la situación ha sido complicada. Asegura que en la administración anterior cuando necesitaba solucionar un problema o un requerimiento “triangulabas con las Secretaría Municipal y enviabas un correo directamente a la dirección permanente, pero hoy día esta administración lo ha complicado”. “Hay que hacerlo todo de una manera distinta, más engorrosa, más tediosa, por lo que cuesta mucho más lograr que a los vecinos los puedan ayudar de manera expedita y que pueda tener un seguimiento por parte de nosotros”, agrega.

Ha sido uno de los que ha denunciado irregularidades cometidas por Hassler y asegura que hay temas que acusa en el Concejo, pero que “la alcaldesa no da respuesta y te hace dar la vuelta larga”.

“A la misma alcaldesa cuando fue concejala le era mucho más fácil poder tener solución a sus requerimientos, porque se trabajaba de otra manera mucho más expedita, hoy día le han puesto traba tras traba”, advierte. “Cuando eres de la línea de la alcaldesa tienes invitaciones que a nosotros por ser oposición no nos llegan y tienes un trato diferente, eso es lógico”, menciona Mena.

En Ñuñoa la situación también ha sido complicada para los tres concejales de Chile Vamos electos. En ese municipio la derecha había tenido dominio absoluto en los últimos 24 años, pero desde el 28 de junio está en manos de Emilia Ríos, militante de Revolución Democrática, quien ha sido cuestionada por sus contrataciones “poco éticas” en estos primeros meses.

Actualmente el concejo se divide 7 contra 3, contando la oposición con el quórum calificado a la hora de votar. Germán Sylvester (RN) cuenta que en la administración anterior no votaban para escoger, sino que se ponían de acuerdo, siendo más de derecha que de izquierda, pero ahora, “que son 7 de izquierda más la alcaldesa, nos pasaron la aplanadora por encima”, afirma. Advierte que “sentirse representado o poder hacer algo en ese concejo es imposible” debido a que “son de extrema izquierda, no toman en cuenta nuestras opiniones y son autoritarios”.

Asegura que su rol será “hacer valer las ideas de derecha y dar a entender por qué la izquierda tiene un doble discurso”, ya que asume que no ganarán en alguna votación debido a que tendrían que “cambiarle el pensamiento a 3 personas para poder ser 6”.

El reelecto Julio Martínez (UDI) asegura que modificó su participación a “prácticamente no hablar en el concejo” y enfocarse en hacer su trabajo de territorio. “Estoy mucho en la calle y en terreno, porque en el concejo, que -entre paréntesis, intelectualmente hablando es el más pobre que me ha tocado participar- no se saca absolutamente nada”, sostiene.

Tampoco ha participado en las comisiones porque advierte que “no sacas nada debido a que son temas que ellos tienen guardados en sus carpetas”. Según Martínez, su votación subió de una elección a la otra gracias a su gestión en terreno y asume que ha debido “saltarse a los alcaldes”. Esto, ya que asegura que en la gestión municipal anterior “tampoco se lograba mucho, porque era bien pobre”.

Estación Central y San Bernardo: el desafío de ser minoría y con experiencia

En otros municipios la experiencia de ser minoría no ha sido tan mala como en Santiago y Ñuñoa. Es el caso de las municipalidades de Estación Central y San Bernardo, donde los miembros de los concejos han podido hacerse valer.

En Estación Central la UDI no pudo retener el sillón municipal que le pertenecía desde el 2000 y fue derrotada por Felipe Muñoz (independiente en cupo del Frente Amplio). Por primera vez Ivo Pavlovic (UDI), quien enfrenta su tercer período como concejal, es de distinto “color político” que el edil, pero considera que “ser una minoría y ser oposición es un desafío mayor respecto a ser concejal y hacer de mejor manera el trabajo de fiscalización”.

Pavlovic asegura que siente mayor confianza de “poder opinar, quejarme” y que se ha sentido respetado por el resto del concejo donde es el único militante de la UDI, “todos los demás son desde el PRO hacia la izquierda”, señala. Además, destaca que es primera vez que en Estación Central fueron electas 3 mujeres concejalas y asegura que se ha dado un diálogo “respetuoso” en el grupo.

Por su parte, Mariela Araya, concejala UDI reelecta en San Bernardo, asegura que su experiencia le ha permitido destacar dentro del grupo, ya que, junto al candidato del PS, fueron los únicos que se mantuvieron en el concejo. San Bernardo fue otro de los bastiones que la derecha perdió. Luego de que Nora Cuevas (UDI) dejara el cargo para asumir como diputada en julio de 2020, la municipalidad quedó bajo la administración de un concejal PS, por lo que esta elección era la opción para recuperar la comuna, pero se impuso Christopher White (PS).

Araya explica que el concejo está integrado por otros 4 independientes que se han cuadrado “con las ideas desde la experiencia que uno tiene”, lo que ha dividido las votaciones. Afirma que “hay un ambiente de respeto entre todos” y que se ha sentido “escuchada por el alcalde y la jefa de gabinete”. El punto negativo para la representante UDI es que el concejal reelecto del PS (Roberto Soto, primera mayoría) “no ha generado empatía con el resto de los concejales”. “Siente un empoderamiento que no es tan positivo y no da mucho espacio para los nuevos, lo que causa un poco de molestia en los otros concejales”, advierte Araya.

Viña del Mar: “Ha sido un cambio para mejor”

A diferencia de la situación en los municipios de la Región Metropolitana (RM), en Viña del Mar el escenario es distinto. La administración que durante 12 años estuvo a cargo de la exalcaldesa Virgina Reginato (UDI) giró a la izquierda y actualmente está dirigida por Macarena Ripamonti de Revolución Democrática (RD). A pesar de que el concejo está conformado por solo dos miembros de Chile Vamos, los conflictos internos no serían trascendentales.

El concejal de Renovación Nacional (RN) Carlos Williams sostiene que el hecho de ser minoría no ha sido un motivo de preocupación. A poco de asumir su segundo periodo en el cargo, asegura que si bien es cierto que es militante de RN y, por lo tanto, de derecha, “mi labor como concejal no tan solo ahora, sino que desde que inicié mi trabajo hace poco más de 4 años, nunca ha sido política, siempre ha sido en el rol de servidor público que es lo que desarrollo a través de la radio”.

“Yo no he tenido ningún inconveniente en seguir desarrollando mi trabajo en bien de la comunidad, independiente del gobierno comunal que esté de turno”, añade.

A pesar de que el concejo municipal viñamarino quedó conformado, en su mayoría, por rostros de oposición, Williams explica que hubo cambios positivos. “Hasta el momento tengo que reconocer que ha sido un cambio para mejor, las cosas se están haciendo mucho más rápido, la respuesta de las solicitudes de la comunidad se atienden con rapidez y, por lo tanto, le da tranquilidad a la labor que realiza un concejal en beneficio de la ciudad”, explica.

En la misma línea, dice que actualmente se puede llegar a la alcaldesa de forma más directa que antes, incluso, menciona que hay menos burocracia: “Tengo que reconocer que iniciado mi período como concejal en diciembre del año 2016 he tenido que presentar muchas veces a lo largo de esos años solicitudes que jamás tuvieron respuesta por parte de la administración municipal, en cambio ahora las respuestas son muy rápidas”.

Sobre la relación interna y el trato de la edil, el concejal cuenta que no hay discriminaciones a las militancias y que la alcaldesa Ripamonti “en ningún momento ha hecho discriminación hacia nosotros que somos supuestamente de oposición”.

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