La reforma constitucional de seguridad se convirtió en una de las principales pruebas legislativas para el gobierno, luego de que el proyecto original impulsado por La Moneda enfrentara reparos en el Congreso y se abriera paso a una nueva fórmula trabajada desde el Senado. En medio de las negociaciones, el Ejecutivo se mostró dispuesto a retirar la iniciativa que contemplaba un nuevo estado de excepción, para avanzar con un texto alternativo que recoja los acuerdos alcanzados entre parlamentarios.

El debate ocurre, además, en un contexto de creciente presión tras el asesinato del suboficial mayor de Carabineros Cristopher Aguilera en Lo Espejo, y con los cuestionamientos que recibió La Moneda luego de que el proyecto migratorio, que busca ampliar las herramientas para la detención de migrantes irregulares, fuera rechazado por un voto.

En conversación con El Líbero, el senador Andrés Longton (RN), quien junto al presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, trabajó una propuesta alternativa para modificar el diseño inicial de la reforma, analiza el estado de la reforma de seguridad y aborda las críticas a la coordinación política del Ejecutivo tras la última derrota legislativa.

«Los cambios a la Constitución tienen que ser quirúrgicos, acotados«

-El Presidente Kast convocó a una reunión en Cerro Castillo con parlamentarios involucrados en la tramitación de la agenda de seguridad, y el senador Pedro Araya sostuvo que el gobierno retiraría la reforma constitucional en materia de seguridad. ¿Tiene información al respecto?

-Ha sido un tránsito quizás un poco más largo de lo necesario, pero lo importante es que cuando se trata de reformas constitucionales, hay que propender a tener un apoyo más amplio del que quizás es necesario para otras reformas, porque las reformas constitucionales uno quiere que permanezcan mucho tiempo y que no dependamos de los gobiernos de turno para cambiar la Constitución cada cuatro años. Los cambios tienen que ser quirúrgicos, acotados y no convertir las constituciones en normas que después pueden generar muchas expectativas, pero no van a tener ningún tipo de aplicación en la práctica. Y considerando el ingreso o penetración del crimen organizado en Chile, creíamos, junto con el gobierno, prudente hacer algunos cambios acotados en la Constitución.

-Usted junto al senador Arturo Squella han liderado buena parte de ese trabajo. ¿En qué estado está hoy esa propuesta?

-Junto al senador Squella hemos estado trabajando propuestas, borradores, compartiéndolos también esta semana con los distintos integrantes de la comisión, donde el senador Araya también ha tenido un rol activo para poder sumarse y también hacer sus propuestas. Esto no necesariamente va alineado con lo que presentó el gobierno, sino que es algo distinto, más acotado y también integrando posiciones o tratando de que otros senadores puedan suscribir más allá de los integrantes de la Comisión de Constitución. Hay otros proyectos relevantes de la misma comisión, como es el proyecto de la senadora Vodanovic, que también lo firmó el senador Castro, Bianchi, Núñez y Ossandón, que establece un sistema de regímenes penitenciarios. La idea es poder refundir ambos proyectos. Y eso último, va de la mano con que el gobierno conozca esta propuesta para ver si le hace sentido.

«El gobierno ha mostrado muy buena disposición, porque no es fácil retirar un proyecto y asumir que no tuvo apoyo»

-¿Qué falta para que pueda transformarse en un texto definitivo?

-Son conversaciones que hemos tenido ahora informalmente, de que vamos en buen camino para que, una vez presentado este proyecto, que esperamos sea en los próximos días, el gobierno pueda también retirar el suyo y también viabilizar esta reforma en la comisión, considerando que es uno de muchos proyectos, y creemos importante actualizar la Constitución. Y el gobierno ha mostrado muy buena disposición, porque no es fácil retirar un proyecto y asumir que no tuvo apoyo y que, en definitiva, tienen que replantearse sus ideas para poder tener los votos en el Senado. Eso es relevante porque muchas veces se antepone lo político a la necesidad de contar con nuevas herramientas. Y me parece que en este caso el gobierno, y desde el Presidente hacia abajo, han sido muy generosos en poder abrirse obviamente a poder retirar el proyecto.

-¿El gobierno está esperando la propuesta definitiva que están construyendo desde la Comisión de Constitución del Senado para retirar definitivamente el proyecto original?

-A ver, para aclarar, probablemente no va a ser toda la Comisión de Constitución del Senado. En un comienzo, el senador Squella, el senador Araya y yo estamos trabajando la propuesta para terminar de afinarla y cerrarla. Y claramente estamos abiertos a que otros integrantes de la comisión y otros parlamentarios también puedan suscribirla y hacer su aporte. Si es que claramente van en la misma línea de lo que se busca a través de estas modificaciones, poder también incorporar esas firmas para nosotros sería muy positivo, porque le da mayor consenso, mayor amplitud de mirada y eventualmente mayor posibilidad de que tenga esos cuatro séptimos tan necesarios en el Senado.

–La senadora y presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, dijo que a ella no la habían invitado, que no participó en la elaboración del documento, alegó por la forma en que ustedes han llevado adelante la elaboración de la nueva propuesta. ¿Cómo responde a esos cuestionamientos?

-Es un malentendido y yo creo que hay un punto político también, cosas que a veces se sobredimensionan. Porque el senador Squella y yo venimos trabajando ya hace un par de semanas, incluso un poco más, una propuesta. El día lunes conversamos y hemos ido pimponeando algunas ideas que han estado en conocimiento, algunas de la comisión, nada formal, obviamente, porque no hemos hecho ningún proyecto todavía, no lo hemos cerrado. Porque yo, con el senador Squella, podríamos firmar un proyecto y haberlo presentado y haber pedido a la comisión que lo refunda y echarlo para adelante. Pero la idea no es esa. La idea es que las cosas salgan con amplia mayoría, sobre todo y particularmente cuando se trata de temas de seguridad.

«Nosotros somos los primeros interesados en que la senadora Vodanovic pueda suscribir el proyecto«

-¿Es posible lograr eso?

-Yo siempre pongo el ejemplo de lo que ocurrió en el gobierno anterior. En el gobierno anterior, si sacamos más de 68, 69, 70 leyes, fue precisamente porque la oposición de ese momento votó todas y cada una de ellas favorablemente. Y lo que nosotros hicimos fue dar la discusión con el gobierno, enriquecer el proyecto, sacar algunas normas, incorporar otras, y así se trabajan los proyectos. Se modifican, nunca salen como entran… No podríamos haber avanzado ninguna norma en materia de seguridad en el gobierno anterior, o muy pocas. Entonces, el día lunes nos reunimos después de la comisión junto al ministro de Justicia, que nos planteó la idea de que el gobierno se abría a esta posibilidad de retirar el proyecto. Y quedamos en que íbamos a ir pimponeando borradores, algunas ideas. No es que hayamos excluido a la senadora Vodanovic, por ningún motivo. Nosotros felices, nosotros somos los primeros interesados en que la senadora Vodanovic pueda suscribir el proyecto, hacer los aportes necesarios para que el proyecto salga con las observaciones que ella estime procedentes. Pero si no, bueno, no lo firmará. Lo firmaremos nosotros, no hay problema, y lo refundiremos con su proyecto. No hay que complicarse más de la cuenta en estas cosas.

-¿Y es un hecho que el gobierno se comprometió a retirar definitivamente el proyecto original una vez que ustedes presenten su propuesta?

-No quiero decir comprometer, porque tienen que conocer el contenido exacto de cómo va a quedar la reforma que nosotros vamos a proponer. Una vez que conozcan aquello y les haga sentido, están disponibles para poder retirarla. Lo que te puedo decir es que, informalmente, respecto a las ideas que hemos planteado, hay buena disposición para que eso ocurra.

-¿Tienen algún plazo?

-Yo creo que la próxima semana vamos a estar en condiciones de poder sostener algo con el gobierno más formal para que eso ocurra.

-¿Existieron problemas de coordinación con La Moneda en un inicio? ¿Siente que esta nueva fórmula representa una evolución del proyecto original o una corrección porque la propuesta inicial no logró suficiente apoyo político?

-En un comienzo quedó súper claro que faltó coordinación, sociabilización, y eso lo asumió el gobierno, reconoció el error, y me parece que eso también es valorable. En política uno está tan acostumbrado a ver pocos reconocimientos cuando las cosas no se hacen del todo bien, que yo por lo menos soy de los que valora mucho cuando los gobiernos son capaces de asumir un costo, porque tiene un costo decir que uno podría haber procedido mejor, eso también la ciudadanía lo valora. Yo del oficialismo lo valoro mucho. Lo dijo el ministro Arrau, lo han dicho distintos ministros y, con esa misma disposición, han dicho desde el ministro Alvarado hasta el ministro García que les traigamos un texto alternativo. Y no es la única reforma que tiene el gobierno acá. Hay una agenda completa que es mucho más amplia, como la ACOT. (…) Creo, y así ha sido la tendencia, que en materia de seguridad hay que tener una mirada más de Estado, de aportar, de no aportillar y hacer los aportes necesarios.

-¿Por qué lo dice?

-Porque generalmente, siendo bien objetivo, en estas materias ha habido mucha reticencia de parte de la izquierda más dura. El Partido Comunista y el Frente Amplio en general no se suman. El juzgamiento en ausencia lo votaron en contra de principio a fin, responsabilidad penal adolescente también. Uno entiende que en estas cosas hay cierta izquierda que claramente no está en disposición de avanzar en ninguna línea, o en la línea que ha trabajado el Congreso en los últimos años. Y por eso también hay que buscar los apoyos en aquellos partidos que han abierto la mirada y han colaborado a que los proyectos salgan. Y claramente que el Socialismo Democrático en algunos proyectos han mostrado esa disposición.

«Cuando la derrota política se lee en función de lo que es mejor para la ciudadanía, no es derrota política, es triunfo para la gente»

-¿No considera que es una derrota política el hecho de que el gobierno retire el proyecto original?

-No, cuando la derrota política se lee en función de lo que es mejor para la ciudadanía, no es derrota política, es triunfo para la gente. Porque somos capaces de anteponer lo que necesita la ciudadanía en materia de seguridad antes que el beneficio político o la ganancia política, porque la ganancia política es a corto plazo. Las normas quedan de manera permanente, y sobre todo cuando estamos hablando de normas que combaten el crimen organizado, el terrorismo, el narcotráfico. Entonces, es una buena señal que a veces algo que puede leerse como una derrota, finalmente va a ser un triunfo cuando esté el Presidente de la República firmando la promulgación de esa reforma constitucional.

-¿Y cuáles van a ser los detalles o los principales ejes de lo que sería esta nueva reforma en la que están trabajando?

-Son tres ejes principalmente. Primero, el incorporar el crimen organizado al artículo 9, que habla que el terrorismo es por esencia contrario a los derechos humanos. A nosotros nos parece que estamos en tiempos donde no solamente el terrorismo, sino que el crimen organizado penetra con fuerza y, por lo tanto, creemos necesario actualizar la Constitución para que el crimen organizado esté a la misma altura del daño que produce el terrorismo en Chile. Y así también actualizar eventualmente el inciso segundo, que establece las sanciones accesorias para los delitos relacionados con el crimen organizado. Y en ese mismo artículo, incorporar los regímenes diferenciados para quienes están privados de libertad producto de delitos relacionados con el crimen organizado, terrorismo u otros delitos que determine la ley. Ahí la bajada va a ser en la Ley Orgánica de Gendarmería, pero nos parece un buen candado establecer esto en la Constitución para establecer una salvaguarda mayor, particularmente por lo que ha ocurrido en los últimos años cuando Gendarmería toma decisiones que después son revocadas por parte de tribunales cuando los reos son trasladados a cárceles de alta seguridad o son segmentados o segregados. Precisamente, lo que buscamos es que los delincuentes más peligrosos estén debidamente aislados e incomunicados.

-¿Y se baja el nuevo estado de excepción que se proponía originalmente?

-Sí, por último, modificamos el estado de excepción de emergencia, no incorporando un estado de excepción nuevo, sino que reforzando el de emergencia, entendiendo que el de emergencia ha sido exitoso en la Macrozona Sur, particularmente en los últimos años, donde se han disminuido ostensiblemente los hechos de delincuencia y terrorismo. Creemos que hay que incorporar las amenazas para que haya un elemento preventivo y no necesariamente cuando se produzca el hecho pueda entrar el Estado, sino que de manera preventiva pueda hacerlo. Es importante establecer un plazo de 30 días inicialmente, para que no pase por el Congreso, cosa de que las operaciones se puedan concretar de mejor manera mediante el factor sorpresa, pero con la capacidad de que el Congreso pueda dejarlo sin efecto en cualquier momento. Entonces, eso le da mayor capacidad al Estado para poder reaccionar y, por otro lado, fortalecemos los equilibrios, los contrapesos que tiene el Congreso a propósito de la aplicación de ese estado de emergencia.

-La muerte del suboficial mayor Cristopher Aguilera volvió a poner la seguridad como una urgencia nacional. ¿El Congreso está avanzando con la velocidad que exige la realidad que enfrentan Carabineros y las policías?

-A ver, lo que pasó con el suboficial es un síntoma que venimos viendo ya hace largos años. Cuando muere un carabinero, muere parte de Chile, esa es una realidad. Quienes dan la vida por nosotros necesitan tener toda la protección y las mejores condiciones y equipamiento que puedan tener, precisamente por la labor riesgosa que tienen. La verdad es que es imposible no conmoverse cuando uno ve las imágenes de la familia, que son además quienes viven la mayor angustia, cuando los carabineros salen a la calle. Y muchas veces no solamente es legislativo el problema, sino que tiene que ver con lo que pasa en nuestras fronteras, tiene que ver con las herramientas y la modernización de las distintas instituciones. El crimen organizado avanza más rápido que lo legislativo y avanza más rápido que las herramientas y la tecnología y los recursos económicos, porque funcionan al margen de la ley. Por lo tanto, el nivel de violencia que ha penetrado en nuestras fronteras a propósito del crimen transnacional nos pilló desprevenidos.

-¿Y qué se puede hacer al respecto?

-Hay muchas leyes que se están implementando y ejecutando que, sin ninguna duda, van a ser de mucha utilidad para poder castigar a este asesino con las penas más altas que establece nuestra legislación. Pero estamos todavía al debe respecto a todos los que penetraron nuestras fronteras en los últimos años y están instalados en nuestro país cometiendo delitos graves. Y el caso de este extranjero irregular que asesinó al carabinero es precisamente un fiel reflejo de eso. Esas son las personas que hay que erradicar, expulsar, encarcelar, y para eso, herramientas como las que se querían aprobar en el Congreso, ampliando el plazo, quizás no va a solucionar el tema, pero son señales claras que el Congreso tiene que dar respecto a la migración ilegal, que el Estado tenga toda la capacidad posible para que estos delincuentes sean buscados y expulsados.

«No lo aprobaron para que el Gobierno tuviera una derrota. Utilizaron a la ciudadanía como rehén«

-¿Cuál es el análisis que hace respecto a la derrota legislativa con el proyecto que buscaba ampliar el plazo para la detención de los migrantes irregulares con orden de expulsión?

-Yo vi mucha mezquindad en la votación del proyecto migratorio, hubo parlamentarios que hablaron a favor, con mucho entusiasmo, y salieron de la sala para poder infringirle una derrota al gobierno. Es decir, estaban convencidos de que era bueno el proyecto, pero no lo aprobaron para que el gobierno tuviera una derrota. Utilizaron a la ciudadanía como rehén, porque cuando tú le quieres infringir una derrota al gobierno, sobre todo en algo así, castigas también a la ciudadanía. Yo soy enemigo de esto de que ojalá al gobierno le vaya mal para sacar una ventaja política, cuando finalmente a los que les va mal es a todo el país, en este caso con la migración ilegal y el crimen organizado.

-¿Y por qué sucede esto?

–Yo veo mezquindad, egoísmo y poca altura de miras en el debate. Las diferencias no nos pueden alejar de las soluciones, independientemente de quién provenga esa solución. Porque en este proyecto no me cabe ninguna duda que todos colaboraron. Había parlamentarios que votaron a favor en la Comisión de Constitución porque construyeron un acuerdo con el gobierno. Es decir, el ministro de Justicia entró a la Sala con la palabra empeñada. Si tú votas a favor en la comisión, debes tener muy fuertes razones para después votar en contra en la Sala, o al menos comunicarlas, porque eso puede generar consecuencias como las que generaron. Eso provoca un deterioro y un desprestigio más profundo en la política, porque la gente percibe que estamos legislando para los partidos o para tu nicho político y para hacerle la contra al gobierno, no para la gente.

«No sé si sea el momento para un cambio de gabinete»

-Dentro de RN algunos han planteado que es momento de un cambio de gabinete, como la senadora Paulina Núñez, quien dijo que había que hacer «una cirugía mayor» en el gobierno. ¿Debe haber un cambio de gabinete?

-Los cambios de gabinete, quien tiene mayor conocimiento de lo que ocurre internamente dentro de los gobiernos no es nada más ni nada menos que el Presidente de la República y su equipo político. Yo creo que tiene que haber razones muy de fondo, particularmente de gestión, comunicación, para poder hacer cambios de gabinete. Yo no sé si sea el momento, porque a mí me parece que al menos las reformas más relevantes del gobierno se han sorteado con éxito. Si hay problemas de gestión y comunicación en algunas carteras, bueno, el Presidente sabrá mejor que nadie la decisión que tiene que tomar, y por lo tanto esos elementos probablemente nosotros no los tenemos a disposición. Sí es verdad que hay elementos de coordinación y elementos políticos que hay que mejorar, no cabe ninguna duda, pero no sé si eso es lo suficientemente potente para poder hacer un cambio de gabinete. Cuando uno es oficialista, me parece que anunciar o propender a que se hagan cambios de gabinete puede generar un ruido indeseado y, sobre todo, conflictos con nuestros socios políticos que probablemente no van a estar en la misma posición.

-Pero ese ruido vino desde su propio partido…

-Sí, sí, lo sé. Nuestro partido es diverso. Yo tengo la mejor de las relaciones con Paulina (Núñez), ha sido una interlocutora válida, que ha generado consenso y que ha dado garantías también a todos los sectores como presidenta de la corporación. Y también habla como presidenta del Senado. Recordemos que ella no solamente representa a RN, sino que también representa a los 50 senadores. Y, por lo tanto, muchas veces la opinión de ella hace eco de posiciones que no solamente podemos compartir o no nosotros, sino que también de todo lo que significa la corporación del Senado. Ella no dijo dónde había que hacer los cambios, sí dijo que hay que hacer una cirugía. Yo, por lo menos, creo que lo que hay que mejorar es la parte de la coordinación. Siempre se puede mejorar la coordinación, la parte comunicacional, para que todos estemos alineados con el discurso del gobierno.

-El gobierno enfrenta ahora la discusión presupuestaria. Se habla de un aumento de 1,5% del gasto público y estaría enfocado en medidas para reactivar el empleo y combatir la delincuencia. ¿Cuál debe ser la prioridad?

-Creo que el ministro Quiroz ha hecho un gran trabajo porque, a pesar de todo, de los malos cálculos que hubo respecto a ingresos y gasto, que bordeaba el 3,6%, el ministro logró encauzar eso para que se cumpliera con la meta fiscal. Y me parece que eso es muy valorable, sobre todo considerando que no tenía ninguna obligación de hacerlo, entendiendo que heredó esta situación. Por lo tanto, él tuvo que ponerse el equipo al hombro para poder cumplir con estas metas fiscales. Y en ese sentido, el crecimiento del 1,5% nos señala que ese trabajo se hizo bien y que hay una holgura mayor de la que hubiéramos presupuestado. Y enfocar esto en empleo, en vivienda y en seguridad son los principales ejes de la ciudadanía. Hoy día la seguridad pasa a segundo plano con respecto al empleo. Obviamente que tenemos un problema de desempleo y esto tiene que ver con que había una sobrecarga de costos al empleador que tuvo consecuencias que han sido dañinas, donde se ha destruido empleo. Quizás separadamente estas medidas eran buenas, pero se convirtieron en la tormenta perfecta en el gobierno anterior al haber avanzado con tanta intensidad y tanta carga al empleador en los últimos años. Y en materia de seguridad, han habido números bastante auspiciosos respecto a la disminución de los homicidios en un 14%, secuestros en un 37%, robos violentos. También ha habido una disminución importante de ingresos irregulares en la frontera, un 89%. Entonces, ha habido gestión.

-Pero hay números preocupantes…

-¿Estamos como hace 10 o 15 años? Probablemente no, pero sí estamos acercándonos a números previos a la pandemia y eso es muy auspicioso, al menos en materia de seguridad. Pero estamos viviendo tiempos más violentos que hace 10, 15 años. Y eso es lo que hay que combatir con más fuerza. Pero me parece que el eje empleo, vivienda, son los focos adecuados para reactivar la inversión y poder generar obras que den mayor empleo a la ciudadanía, que vemos también con mucha desazón cómo tanta gente está desempleada, y eso obviamente que también es muy desesperante.

«¿Qué costaba que el Presidente Boric y la Presidenta Bachelet se hubieran comunicado con el gobierno?»

-¿Cómo interpreta que dos ex Presidentes como Michelle Bachelet y Gabriel Boric hayan salido juntos a cuestionar la decisión del Escudo de Las Américas y que vuelvan a aparecer coordinados políticamente? ¿Es una preocupación institucional o una acción política de la oposición?

-El conflicto político uno siempre lo ha entendido dentro de la política interna. Y yo recuerdo muchas cosas que ocurrieron durante el gobierno del Presidente Boric que dinamitaron quizás relaciones con otros países. Se politizó mucho la política exterior de nuestro país a propósito de la presidencia del Presidente Boric. Algo a lo que no estábamos habituados. Generalmente, la política exterior de Chile tenía una mirada de Estado, no ideologizada, y anteponíamos los intereses del país. El Presidente Boric no ha puesto freno de mano con respecto a eso. Ha seguido en el mismo lineamiento y anteponer los intereses políticos antes que las relaciones de Estado, independientemente de quién gobierne, me parece negativo porque eso termina debilitando las posiciones del Estado de Chile y termina debilitándolas a futuro.

-¿Le sorprende?

-A mí me sorprende de la ex Presidenta Bachelet, del Presidente Boric la verdad es que no me sorprende mucho, pero la ex Presidenta Bachelet sí, porque ella formó parte de esos gobiernos de la Concertación, donde la derecha y la izquierda en general estábamos unidos independientemente de la posición. ¿Qué costaba que el Presidente Boric y la Presidenta Bachelet se hubieran comunicado con el gobierno, que se hubieran reunido con el Presidente Kast? El Presidente Kast tiene el teléfono abierto. Lo pudieron llamar y hubieran salido los tres. Eso habría sido un acto más republicano, como estamos acostumbrados, porque cualquier posición del Estado de Chile no solamente se debilita hoy día, se debilita el día de mañana, cuando no sabemos quién gobierne. Y eso obviamente es no anteponer los intereses del país y anteponer miradas políticas, ideológicas que creo que le hacen daño a Chile.


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