La reciente designación de Bárbara Figueroa -expresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y militante del Partido Comunista-, como embajadora de Chile en Argentina, y el correlativo beneplácito por parte del gobierno argentino, generó ciertas controversias en la opinión pública y política. 

“Las características de la embajadora no son las que yo hubiera deseado -sostuvo el diputado nacional argentino, exministro de Defensa, Ricardo López Murphy, en conversación con El Líbero. “Yo esperaba un nombramiento de otra naturaleza”.

Según el diputado, existen grandes oportunidades para la relación entre Chile y Argentina, en temas comerciales, de interconexión eléctrica, exportación de gas, construcción e infraestructura. Esto implicaría aprovechar por un lado, la inserción de Chile en el mundo, sus puertos y características físicas y geológicas, y por otro, la dotación de recursos naturales de Argentina. Llevar adelante esto requeriría una defensa de la inversión privada porque, según el economista, ni el gobierno de Chile ni el de Argentina están en condiciones de invertir esas cantidades y sería un absurdo que se lo propusieran. “Me parece que es una zona para hacer una revolución capitalista”, agregó. 

El diputado se refirió también al tema del indigenismo y a los debates sobre la plurinacionalidad -en este momento tan presentes en la Convención Constitucional en Chile-. “Yo no comparto esa agenda. Creo que la agenda identitaria le hace daño a la nación. Nosotros hemos convivido con comunidades de origen muy diverso, siempre nos hemos enorgullecido que acá los árabes y los de religión judía se llevan bien. Tenemos una integración muy amplia que no estamos dispuestos a resignar. No estamos dispuestos a que haya gente en la Argentina que cree que va a construir un Estado dentro de nuestro Estado”, aseguró.

«Todo el mundo ha descubierto que la experiencia del socialismo del siglo XXI fue una catástrofe»

Según López Murphy en Argentina se viene un cambio muy grande: “Yo creo que todo el mundo ha descubierto que la experiencia del socialismo del siglo XXI fue una catástrofe. Una catástrofe para Argentina, menor que la de Venezuela y que la de Cuba, pero fue una catástrofe”. Puso como ejemplo a Venezuela, donde la caída del ingreso per cápita ha sido del 90%. “Esta ideología ha destruido el funcionamiento de la sociedad. Esos paraísos falsos creados con ideologías totalitarias han demostrado una decadencia total, en Nicaragua, en Venezuela, en Cuba”. En cuanto al caso argentino, dijo: “Hemos estado sometidos a un régimen terrible en materia impositiva, un régimen saqueador, de cupos, de privilegios. Después de haber vivido esta experiencia creo que nos hemos hecho todos liberales”, apuntó.

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