El escritor y académico de la UDP, Rafael Gumucio, publicó este año la novela «Los parientes pobres», ficción que aborda de manera cruda las dinámicas familiares y sociales de nuestro país. Con la misma crudeza Gumucio aborda en esta entrevista con El Líbero la política nacional.
Ad portas de entrar al último año de gobierno del Presidente Gabriel Boric, el académico asegura que el Mandatario «es un continuador de la Concertación», y lo aleja de otros referentes de la izquierda como Allende y Bachelet. «El ímpetu reformista que tuvo Bachelet 2, no existe en Boric» asegura, advirtiendo que «eso no impide que va a haber un Boric 2», dice.
Sobre la comparación con Allende, propuesta esta semana por Eugenio Tironi, es tajante. «Lo que Allende quería hacer era problemático e iba a generar problema. Pero el Presidente Boric no propone nada».
–Recién se conmemoraron dos años del plebiscito del 4 de septiembre y en poco más de un mes un nuevo aniversario del estallido. ¿Cuatro años después, cree que el ‘octubrismo’ sigue vivo?
–No. Evidentemente el movimiento del estallido y su consecuencias murieron. Pero el nivel de destrucción del debate dentro de la izquierda siguió. Para mí es muy simbólico que el 4 de septiembre, que es la fecha en que Allende fue elegido y la gente de izquierda celebrábamos como un día importante de nuestra historia, fue borrado por el Rechazo, que de alguna forma se transformó en motivo de celebración para la gente de derecha y algunos de centro izquierda. Hay un potencial de sabotaje dentro de la izquierda que es algo que cuesta aún dirigir: hasta qué punto estos dos movimientos fueron una especie de sabotaje a la historia, al pasado, a la herencia de la centro izquierda.
-Usted acuñó el término ‘octubrismo’. Con la mirada del tiempo ¿Cómo definiría lo que es o fue el ‘octubrismo’?
-Cuando inventé el término en su dimensión chilena -existe un octubrismo en Venezuela y en Rusia-, tiene que ver con que gente de mi edad y profesionales, que de alguna manera auspician o celebran el estallido con la teoría de que hay nuevas formas de relación política que no necesitan sindicatos, partidos, ni de estructuras jerárquicas, y que de alguna forma pedir más estructuras, más dirigentes, más orden institucional, dentro de la protesta, era estar pasado de moda, porque lo que venía era este movimiento espontáneo popular, que surgía como callampas, yo pensé siempre que esto no iba a funcionar, pero el octubrista pensaba que sí, que esto era una nueva forma de hacer la revolución, pero esto no tenía nada de nuevo y no era nada de revolución.
Gumucio: «El Presidente Boric no propone nada, no provoca nada»
–¿Y la idea de una nueva Constitución? ¿Sigue vigente? El PC y el PS en estos días han vuelto a poner sobre la mesa la idea de la necesidad de una nueva Constitución.
-Sería un poco más decente quitar esta Constitución del 80, que está parchada, que no es demasiado motivo de orgullo. Sería mucho más inteligente volver a la Constitución de 1925, con modificaciones importantes y volver a la tradición republicana chilena que era hacer constituciones que se parecieran lo más posible a las constituciones del primer mundo o de Estados Unidos.
¿Y se tendría que llamar a un nuevo consejo o convención? ¿O esta vez bastaría con en el Congreso?
-Se podría escribir desde el Congreso. Es decir, que un pequeño grupo de constituyentes, no más de siete, redactaran algo y que el Congreso lo aprobara y después se ratificara en elecciones. Pero no creo que eso se pueda hacer muy luego. La sola palabra ‘Constitución’ y ‘constituyente’ produce en este momento alergia, así que no creo que sea la prioridad.
–Un debate que se ha dado en los últimos días es sobre la figura del Presidente Boric, Allende y Aylwin. Eugenio Tironi planteó que “si Allende hubiese tenido la flexibilidad que ha tenido Boric, no habría habido Golpe de Estado” y que su figura es más cercana a Aylwin que a Allende. ¿Qué le parece esta comparación?
-Si Einstein no hubiese descubierto la teoría de la relatividad, nos habríamos ahorrado la bomba atómica. Si Jesucristo se hubiese ahorrado los sermones en la montaña, tampoco habría habido crucifixión. Es un poco absurdo. Porque evidentemente Allende se metió en problemas y podemos encontrar que no estuvo muy bien su gestión política, pero lo que él quería hacer era problemático e iba a generar problema. Pero el Presidente Boric no propone nada, no provoca nada y sin embargo igual tiene problemas. Entonces, tener problemas sin hacer nada, es difícil. Es una comparación absurda. Hacer cambios es complicado. Lo que pasa es que el Presidente Boric no tiene idea de qué cambios quiere hacer.
–La figura del Presidente Allende ha sido un ícono para el Frente Amplio y la nueva generación de la izquierda. ¿Por qué cree que Tironi hace esta comparación y lo aleja de esa figura? ¿Se está desmitificando la figura de Allende en la izquierda?
-Tironi ve en Boric una figura dialogante, abierta. De alguna forma ve en Boric la continuación de la Concertación, y yo creo que sí lo es en muchos sentidos. Pero el problema es la falta de proyecto. Podríamos decir que en Allende el problema fue el exceso de proyectos, pero la falta de proyecto también es dañina, porque quedas en el juego de la política estricta, de la política del día a día, de lo que pasa en las noticias. Cuando no tienes ningún proyecto, eres preso de cualquier movimiento que esté sucediendo: si matan a dos carabineros, si hay mucha lluvia en Santiago, o si hay mucho viento. Se transforma todo en acontecimientos políticos porque no tienes nada, ningún proyecto con que contrarrestarlo. Pasa eso con el Presidente.
Gumucio: «El Presidente Boric parece ser el continuado de Frei Ruiz-Tagle»
–Usted decía que ve al Presidente Boric como el continuador de la Concertación. El analista y exdiputado Pepe Auth ha señalado que Boric va a terminar siendo el líder de la Social Democracia. ¿Ese será el rol del Mandatario después de este período?
–Evidentemente va a ser el líder de la Social Democracia, o lo que quede de ella. Es un continuador de la Concertación. Lo que se esperaba es que fuera un continuador de la Nueva Mayoría, de Bachelet 2, pero parece ser un continuador de Frei Ruiz-Tagle.
–¿Por qué?
-Porque el ímpetu reformista que tuvo Bachelet 2, no existe en Boric. Eso no impide que que va a haber un Boric 2.
–¿Ve hoy al Presidente Boric más cercano a la figura de Allende o de Aylwin?
–Yo creo que está a la derecha de Aylwin (ríe). En realidad no sería justo ni con Allende ni con Aylwin. Los dos con sus luces y sombras tuvieron que enfrentarse a fuerzas muy superiores. Los dos son de la Guerra Fría. Esto, a parte de los méritos personales. El Presidente Boric tiene méritos personales muy grandes, pero está en un momento de la historia fome.
–El Presidente celebró la prisión preventiva del abogado Luis Hermosilla apuntando a la figura de los poderosos. ¿Hay un intento en esta frase por reconectar con la base de su electorado? ¿Es una vuelta al discurso del ‘octubrismo’?
-Es un intento de ‘kirchnerismo’ o de ‘sanchismo’ en España. Hay un gran movimiento dentro de la Social Democracia que cree que la interpelación directa, que la dualización poderosos-oprimidos, que el juego retórico con esta figura es la respuesta que la izquierda necesita ante el auge mediático de la derecha. Yo lo encuentro un error profundo y el Presidente se había librado, pero cada cierto tiempo le baja esto: la idea de luchar contra la casta.
-¿Cree que hay un tironeo en el gobierno entre quienes quieren acercar al Presidente hacia la Social Democracia y quienes quieren mantenerlo en la izquierda, más cercano a la figura de Allende?
-Sí, existe ese tironeo. Pero hace tiempo que el Presidente renunció en la práctica a la izquierda más dura y quizás en la retórica quiere recuperar eso. Yo recuerdo una vez que él estaba a punto de pedir a los militares en la calle pero al mismo tiempo estaba la polémica por las caletas inclusivas. En realidad en la política dura, en la política concreta, el Presidente hace mucho tiempo que renunció a la izquierda dura, incluso a la izquierda blanda, pero en la retórica, en el discurso, él cree que puede reconectar con el recuerdo de esa izquierda, pero en política concreta económica y social este no ha sido un gobierno de ultra izquierda.
Tercera candidatura de Bachelet: «Es el equivalente a tomar LSD o a tomar un hongo alucinógeno»
–¿Cómo ve el futuro electoral de la izquierda para las elecciones presidenciales? ¿Tiene chances de retener La Moneda?
-Ahora ninguna, a no ser que se produzca un cambio muy brusco o inesperado. Por el momento tampoco hay ninguna figura que pueda hacerle sombra a Evelyn Matthei, lo que me parece lamentable. Yo soy partidario de Carolina Tohá, y espero que ella sea candidata y que ella gane. Pero no soy ciego para darme cuenta que dadas las encuestas es muy complicado que eso suceda.
-¿Y la ex Presidenta Michelle Bachelet? Se ha instalado como un liderazgo importante en las encuestas, y cada vez hay más presión en los partidos para una tercera candidatura. ¿No ve factible que la ex Mandataria pueda embarcarse nuevamente en una candidatura?
–Eso es el equivalente a tomar LSD o a tomar un hongo alucinógeno. Ella entiende muy bien que sería muy lamentable. No creo que esté en su proyecto de vida. Si lo hace, lo va a hacer totalmente a contracorriente.
-¿Por qué sería tan lamentable?
-Significa que sólo podemos repetir un nombre, que no hay ningún nombre nuevo. Yo no tengo muy buena impresión de ella como gobernante. Lo hizo más o menos en los dos gobiernos, pero no ha sido Roosevelt. Pese a ser una persona de cualidades personales y morales perfectas. Tengo un respeto y una admiración total, pero no creo que sea buena gobernando.
-¿Cómo ve la figura de Jadue? ¿Cree que le funcionará al PC el relato que ha tratado de instalar de que es una suerte de Lula?
-Lo que hizo él fue una operación de salvataje. Se salvó a sí mismo y construyó un relato, pero es salvarse de la muerte política, que es lo que le tocaba. Logró salir del fango pero no creo que tenga mucho futuro. Si hay vivo un ‘octubrismo’, es el que se reúne en torno a la figura de Jadue y su prisión preventiva. El ‘octubrismo’ se quedó ahí, pero mucha gente estuvo en contra de la prisión preventiva de Jadue pero nadie defiende su inocencia. Todos quienes han mirado el caso de cerca se dan cuenta que es bastante incuestionable. Es muy parecido al de Hermosilla en el sentido de que hay pruebas demasiado patente de que aquí algo malo se hizo.

Frei fue un campeón del libre comercio y de la economía de mercado.
Boric cree que la riqueza existente se puede repartir y ser felices para siempre, y como eso no es así, Chile se arrastra.