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Publicado el 24 de abril, 2019

¿Qué hacer con los fiscales? Selección más estricta y regular sus apariciones hasta en Twitter, plantea uno de los cerebros del sistema

Autor:

Bastián Garcés

El abogado Cristián Riego, quien encabezó el equipo que redactó el Código Procesal Penal de la reforma al sistema, es categórico respecto a la crisis que vive el Ministerio Público: «Nos falta mucho profesionalismo y resolver muchos conflictos». Además, el académico de la UDP señala que para poder sortear este momento se debe mejorar la forma en que se designan los persectutores, ya que con el actual mecanismo «la Fiscalía no está adecuadamente protegida en su independencia respecto del poder político».

Autor:

Bastián Garcés

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«Nos falta mucho profesionalismo y resolver muchos conflictos», afirma el abogado Cristián Riego, quien fuera director del equipo técnico que redactó el Código Procesal Penal chileno y la ley del Ministerio Público de la reforma al sistema penal chileno, a raíz de la crisis que vive la Fiscalía, luego de que el persecutor Sergio Moya denunciara a su superior Emiliano Arias.

En conversación con El Líbero el académico de la Universidad Diego Portales analiza los complejos días que atraviesa la institución encabezada por Jorge Abbott, quien ayer designó al fiscal Eugenio Campos para investigar penalmente a Arias. Al respecto, Riego comenta: «Más que un llamado al orden, se tendrían que haber dado garantías de orden y haber tomado medidas para garantizarlo. No se trata de que llame al orden, sino que lo imponga».

-¿Qué implicancias tiene para el Ministerio Público la denuncia del fiscal Sergio Moya contra su superior Emiliano Arias?

-Tengo la impresión de que aquí hay una cierta percepción de que el fiscal Arias se habría puesto en una actitud de acercamiento hacia los políticos y los poderosos, para hacerles favores a personas que le pudieran ayudar en su carrera o algo semejante. Ese es un tipo de actitud que se percibe en muchos. Este es un problema muy serio, que tiene que ver con diseño institucional y es que la fiscalía no está adecuadamente protegida en su independencia respecto del poder político.

-Pero el nuevo sistema fiscalía lleva más de 20 años funcionando, ¿cómo se explica este problema?

-Cuando se produjo la transición a la democracia, en el Poder Judicial existía el problema de que no había un método de designación, de control interno, de ascensos que garantizara la independencia del juez, pero por razones políticas eso no se pudo corregir a pesar de que se intentó hacerlo. Cuando vino la reforma, se definió cómo se iban a designar a los fiscales, que fue igual a como se designan los jueces, a través de un sistema de ternas posicionada por la Corte Suprema y mediante el Presidente de la República que designa quién es el fiscal nacional y éste designa a los regionales. Pero como se basó en un sistema que ya estaba cuestionado, hay un problema institucional muy complejo que tiene relación con que el método de designación abre muchos espacios para atentar contra la independencia.

-La reforma procesal penal comenzó en 1998, ¿a más de 20 años de su implementación y la crisis que se vive en la VI Región, es momento de hacer una revisión?

-Sin duda. Hay muchas cosas que son problemáticas, pero en relación con esto no creo que tenga tanto que ver con el sistema como con la cuestión institucional de la justicia. Esa es una asignatura más antigua y que está pendiente desde hace más tiempo. El Ministerio Público heredó elementos culturales del sistema judicial que son muy problemáticos y que tienen que ver con aspectos de protección de la independencia, las designaciones, los vínculos con el mundo político.

Falta mucho profesionalismo y resolver muchos conflictos que naturalmente se van a dar y que hoy día cada uno hace lo que se le antoja

-Usted menciona la cultura institucional. Un tema que se deriva de esta situación tiene que ver con los controles internos del Ministerio Público, ¿cómo han funcionado estos mecanismos?

Una de las cosas que hay que resolver es sobre accountability, la rendición de cuentas por parte de los fiscales que tienen mayor responsabilidad. Tienen que rendir cuentas de su actuación a la comunidad. En Estados Unidos, donde se creó esta figura, se resuelve este tema por la vía de las elecciones; en otros países los fiscales son verdaderos jueces y eso genera el problema de que se quita la posibilidad de actuación colectiva. Pero nosotros tenemos que buscar cómo, dentro de la autonomía, encontrar una rendición de cuentas que sea eficaz, eso tiene que ver con la elección de los fiscales y con la posibilidad de remoción. Habría que avanzar hacia un sistema de selección por méritos, mucho más estricto y mucho más riguroso que el que tenemos hoy, y generar un sistema de remoción sobre la base de alguna forma de rendición de cuentas.

No hay un desarrollo claro de cuáles son las consecuencias profesionales de la misión de los fiscales, de su autonomía, de la necesidad de dar una apariencia de imparcialidad».

-También se ha cuestionado el rol mediático que han tenido algunos persecutores.

-Eso es bastante imposible de abordar en el día de hoy, los fiscales en general en todas partes del mundo están siendo objeto de este tipo de exposición pública. Habría que establecer un camino más claro, regularlo, cuáles apariciones públicas de ellos son correctas, qué información pueden entregar, si tienen o no cuentas de Twitter. Habría que regularlo y tomar una decisión, ya sea por parte del Ministerio Público o de la legislación. Hay que ir avanzando hacia un sistema con más estándares profesionales, más sofisticados y complejos que den cuenta de cada una de estas circunstancias. Nos falta mucho profesionalismo y resolver muchos conflictos que naturalmente se van a dar y hoy día cada uno hace lo que se le antoja.

-¿Hay descontrol en la fiscalía?

-No hay un desarrollo claro de cuáles son las consecuencias profesionales de la misión de los fiscales, de su autonomía, de la necesidad de dar una apariencia de imparcialidad.

-¿Esto se relaciona con la preparación profesional del Ministerio Público?

-No, hay tantos fiscales muy preparados como otros menos preparados, y siempre van a tener la tentación de la aparición.

-Una de las críticas que ha recibido la fiscalía son las filtraciones de las causas que llevan a su cargo…

-Eso puede ser un problema, pero hasta ahora no se ha demostrado que sean ellos los que filtran. Los documentos son compartidos por muchas personas, los abogados, los querellantes y no sabemos quién filtra, probablemente filtran todos, por lo tanto, no tengo tan claro que las filtraciones por parte de los fiscales sean un elemento tan problemático.

Desgraciadamente el fiscal Abbott no ha sido lo suficientemente claro para aplicar el principio de la ingratitud, de dejar muy claro que sus obligaciones no son para quienes lo designaron, sino que para el país y con la población».

-¿Cuál debería ser el rol de Jorge Abbott en esta crisis?

El fiscal Abbott está un poco herido, como figura o liderazgo, producto del proceso de su designación, el cual fue un proceso muy sucio, donde hubo información sobre que tuvo una serie de reuniones con senadores, principalmente, y probablemente con personas del gobierno, que tenían como gran expectativa usar esta designación para obtener algún tipo de garantía respecto de la impunidad o disminución del énfasis en la persecución del financiamiento de la política. Por esta razón, Abbott llegó a su cargo con esta carga de «enviado de la clase política» para terminar con los casos de financiamiento ilegal de la política. Desgraciadamente no ha sido lo suficientemente claro para aplicar el principio de la ingratitud, de dejar muy claro que sus obligaciones no son para quienes lo designaron, sino que para el país y con la población. Hoy día Abbott es una figura que los fiscales, justa o injustamente, pueden estigmatizarlo como que viene a favorecer a quienes lo designaron en su cargo.

«Lo que se requiere es que el fiscal Abbott explique cómo se va a reestablecer el orden»

-Ayer, tras el consejo, el Fiscal Nacional Abbott nombró al persecutor Eugenio Campos para investigar penalmente a Arias. ¿Era una oportunidad de dar una señal de autoridad?

-Uno no sabe qué pasó en la reunión ni conoce las dinámicas exactas.

-Pero, esto es lo único que se supo hasta anoche.

-Lo esperable es que el Fiscal Nacional hablara y diera una ruta para dejar tranquila a la población en términos de resolver esta cuestión de una manera concreta para que no estén peleando los fiscales y que la persecución penal va a seguir de manera apropiada. Lo que aquí se requiere, más para el exterior que al interior de la institución, es una explicación del Fiscal Nacional a la población explicando cuál es el camino y cuáles serán los comportamientos de aquí en adelante. Lo que se requiere es que salga y explique cómo se va a reestablecer el orden.

Hoy día Abbott es una figura que los fiscales, justa o injustamente, pueden estigmatizar como el fiscal que viene a favorecer a quienes lo designaron en su cargo».

-Emiliano Arias seguirá en funciones mientras es investigado penalmente, ¿era necesario hacer además un llamado al orden?

-Más que un llamado al orden, se tendrían que haber dado garantías de orden y haber tomado medidas para garantizarlo. No sé trata de que llame al orden sino que lo imponga.

-¿Qué tipo de medidas debió haber tomado?

-Suspender a algún fiscal, o ponerlo en otro lugar, no sé me ocurre exactamente a mí, pero Abbott tendría que darnos garantías de que esta situación no va a continuar.

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