Los herederos sanguíneos de los hermanos Castro, los neocastristas, controlan políticamente la isla a través de los poderosos tentáculos de la dinastía militar en la economía y las finanzas. A través de Gaesa, Grupo de Administración Empresarial SA, los militares en Cuba se enriquecen y así evitan que el castrismo sea destituido del poder.

El consorcio militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) cubanas tiene ramificaciones que van desde el sector hotelero, turismo, hasta ventas de productos en divisas, pasando por las aduanas y los puertos.

Gaesa está adscrita al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) y su presidente ejecutivo es el General de Brigada Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y jefe del V departamento de la FAR.

Yunier Suárez, fundador de la campaña Cuba Decide, explica que Gaesa es un monopolio doblemente reforzado: “Primero porque es desde donde la familia Castro opera de manera ‘lícita’ dentro del mundo empresarial y segundo porque al estar en su totalidad comandado por el Minfar se ha construido como una herramienta vinculada directamente al poder. Ese mismo poder autoritario que no permite ningún tipo de libertad económica, ni financiera”.

De acuerdo con el impulsor de Cuba Decide, el conglomerado bajo la comandancia de Rodríguez López-Calleja es, posiblemente, “uno de los pilares de poder más grandes que tiene la dictadura de los hermanos Castro y por consiguiente no solo su mayor fuente de ingresos, sino probablemente la mayor herramienta de extorsión”. No sólo es un conglomerado empresarial, sino que también funciona como un factor de control y espionaje, denuncia.

“Es importante tener en cuenta que la dictadura de La Habana está construida sobre los cimientos del terror, el chantaje y la obediencia a golpe de fusilamientos, defenestración y encarcelamientos. Esto tiene una vital importancia en cuanto a la estructura de poder dentro del régimen, una estructura que no se ciñe solo al poder político sino que se extiende también al poder empresarial y económico», precisa Suárez.

La economía cubana durante casi seis décadas ha operado más desde la lucha ideológica de sus gobernantes que desde las leyes económicas. Durante sus 47 años en el poder, Fidel Castro desobedeció los consejos de importantes economistas cubanos y extranjeros, y «sus improvisaciones», condujeron a una ininterrumpida debilidad económica que convirtió a Cuba en una nación dependiente, que sobrevive gracias a las millonarias ayudas anuales de Rusia, China, el bloque socialista de Europa del Este y, en los últimos años, Venezuela.

En ese período, las pequeñas aperturas de la economía fueron el resultado del interés de Raúl Castro, entonces ministro de las FAR, quien creó un equipo que estudiaba diferentes experiencias económicas para adaptarlas a las condiciones concretas de Cuba.

Debido a eso en los años 90 se implementaron diversas empresas militares cubanas derivadas del “Plan de Perfeccionamiento Empresarial”, gracias al cual surgieron los primeros nichos económicos que conformarían el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), encabezados por la corporación de turismo y comercio Gaviota S.A, la cual rápidamente comenzó a establecer relaciones con las corporaciones estatales Cubanacán S.A y CIMEX, ambas a cargo de Fidel Castro.

Hace ya más de tres décadas que Raúl Castro designa al mando de las actividades económicas a hombres de confianza: el ya fallecido general Julio Casas Regueiro y el actual General de División Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, esposo de una de sus hijas y padre de Guillermo Rodríguez Castro, nieto favorito de Raúl Castro.

Para Enrique García, consultor de seguridad, analista político y exalto oficial de la División de Inteligencia del Ministerio de Interior de la isla es de este modo que “la dictadura cubana se ha sostenido en el poder, y a través de su gigantesco aparato de inteligencia que reprime y controla a la población”.

“La inteligencia cubana tiene más control social que el que tuvieron sobre sus ciudadanos los países comunistas en Europa. Es más, puedo decir con propiedad que la inteligencia cubana supera con creces la que tuvo la Stasi alemana o la contrainteligencia de la KGB: hablo de miles de personas que de una u otra manera, se ven obligadas a colaborar con el régimen cubano”, enfatiza el especialista, quien además dirigió el trabajo de la inteligencia cubana en 7 países de América Latina.

“Cuesta mucho dinero mantener este aparato de inteligencia. Los oficiales que realizan ese tipo de tareas reciben muchos beneficios que los colocan en una posición social por encima del resto de la población, por lo tanto se crea toda una casta de privilegios con el fin de poder mantenerlo”, agrega García.

Militares frente a la economía cubana

“Cuba en este momento es gobernado por una mala mafia, una mafia militar que tiene el control de la economía. El control de todos esos negocios los tiene el general Rodríguez-López Calleja. Finalmente, la fortuna es para un grupo de generales que se enriquecen ilícitamente”, afirma García en conversación con El Líbero.

Rodríguez López-Calleja, pese a ser uno de los jefes más temidos en la alta jerarquía militar, es un nombre desconocido dentro de Cuba, ya que todo dentro de Gaesa se mantiene en secreto.

Un reciente estudio de la oposición en la isla indica que la mayoría de los cubanos no saben que existe, los medios oficiales jamás lo mencionan cuando hablan de economía y finanzas, y aunque cada vez es más pública la vida privada de los herederos del castrismo, en su caso nada se sabe de su vida familiar.

En tanto, la mano derecha de Rodríguez-López Calleja es la vicepresidenta Ania Guillermina Lastres, quien también mantiene un muy bajo perfil frente a los medios y a la ciudadanía en general. Todos los demás miembros son un misterio.

“Tanto Rodríguez-López Calleja, como Guillermina, han tratado de mantener siempre un bajo perfil, pues a ellos les conviene mantenerse en la clandestinidad, porque viajan mucho al extranjero”, detalla García.

Una matrioska silenciosa pero poderosa

En torno al grupo Gaesa se tejen numerosos mitos, por eso es que la han llegado a comparar con la típica muñeca rusa, cuyo interior pocos conocen. Nadie puede establecer con claridad, donde comienza y termina Gaesa, ni cuántas empresas controla en realidad.

«Siempre he pensado en la economía y en el gobierno de Cuba como en una cebolla o como una de esas muñecas rusas que contienen otras más pequeñas adentro. Yo nunca he visto la última matrioska, he visto tres o cuatro, y creo que lo mismo pasa con una institución como Gaesa», describe Pedro Freyre, abogado del Consejo de Negocios en Estados Unidos, la situación a BBC Mundo.

«Sé que ellos manejan una amplia gama de negocios, que tienen reputación de ser gerentes eficientes y efectivos, que hay miembros de la familia Castro que están muy bien ubicados dentro de la organización, pero no sé lo que ocurre dentro de la matrioska», agrega Freyre a la BBC.

Supermercados, aduanas y hoteles

Luego de que Raúl Castro, el persistente defensor de las reformas económicas asumiera el poder, el grupo militar Gaesa absorbió casi la totalidad de las empresas y gestiones financieras de CIMEX, convirtiéndose en el más grande oligopolio de negocios en la isla. Aunque al pertenecer al ejército, su actividad se mantenía como un secreto de Estado.

De acuerdo con la BBC, existe un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en La Habana publicado en 2013 que deja al descubierto la estructura empresarial cubana, y muestra a Gaesa como un consorcio que controla variadas empresas del país.

Entre ellas enumeran Tecnotex y Tecnoimport, empresas de importación y exportación, TRD Caribe, supermercados minoristas de venta en divisas, Unión de Construcciones Militares, la Inmobiliaria Almest, la compañía responsable de la Zona de Desarrollo Integral Mariel (Zdimsa) y la empresa de servicios portuarios, aduanales, de transporte y de venta al mayor Almacenes Universales.

El documento mencionado por la BBC también señala a CIMEX que, bajo el control del Minfar, abarca comercios minoristas, estaciones de combustible, red de cafeterías, estudios fotográficos, una naviera, una inmobiliaria y el Banco Financiero Internacional, entre otros.

Otras operaciones que estarían bajo el control del conglomerado militar son la mayor parte de los hoteles 4 y 5 estrellas, la agencia de viajes Gaviota Turs, marinas, la agencia de alquiler de autos Transgaviota y la empresa de insumos y servicios hoteleros AT Comercial S.A.

Yunier Suárez advierte que “todo lo que se pueda decir sobre cualquier maquinaria empresarial y política ha de ser abordado desde la ilegalidad e incluso la criminalidad. Es esto lo que ha mantenido en el poder al régimen totalitario más antiguo del hemisferio, de ahí que hasta el día de hoy no exista transparencia alguna en ninguna de las operaciones del conglomerado empresarial Gaesa”.

Sanciones financieras de Estados Unidos

Esta empresa militar ha sido identificada por Estados Unidos que aplicó sanciones financieras a ciertos generales, bloqueándoles sus cuentas en algunos casos.

La administración de Joe Biden dijo que el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Álvaro López Miera, y la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior cubano (Minint), fueron incluidos en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro, lo cual les prohíbe acceder al sistema financiero estadounidense.

La medida obedece a «la represión de protestas pacíficas y prodemocracia en Cuba que comenzaron el 11 de julio», dijo el Tesoro, invocando la Ley Magnitsky, que permite a Estados Unidos castigar financieramente a quienes hayan cometido abusos de los derechos humanos o actos de corrupción en otros países.

Las sanciones contra López Miera y la unidad especial del Minint congelan todos los activos e intereses que tengan en Estados Unidos, así como también prohíben que cualquier ciudadano, residente o entidad estadounidense hagan transacciones con ellos.

Asimismo, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, también fue objeto de sanciones a finales de septiembre por el gobierno estadounidense, por parte del Departamento del Tesoro, a quien se le atribuyó mantener vínculos con el chavismo y además, con el tráfico de drogas a Venezuela.

Actualmente, además hay otro misterio que ronda sobre los militares de la isla -además del alcance de Gaesa-. Se trata de la muerte de seis militares de alto rango luego de que se iniciaran las protestas el pasado 11 de julio. El gobierno de Miguez Díaz-Canel ha informado de los decesos sin entregar datos sobre las causas de la muerte, lo que ha causado distintos rumores sobre lo que pudo haber ocurrido.

En los últimos diez días se ha informado de la muerte del general de División, Agustín Peña, jefe del Ejército Oriental de Cuba, ocurrida el 18 de julio de 2021. Dos días más tarde, murió el general de Brigada de la Reserva, Marcelo Verdecia Perdomo. El 24 de julio informaron el deceso del general de División de la Reserva, Rubén Martínez Puente, y el día 26 se dio a conocer la muerte del general de Brigada de la Reserva, Manuel Eduardo Lastres Pacheco.

Esta semana también se informó la muerte de Armando Choy Rodríguez y de Gilberto Antonio Cardero Sánchez. En todos los casos los restos han sido cremados inmediatamente después de la muerte y no se ha comunicado la realización de actos fúnebres.

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