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Publicado el 15 de enero, 2019

Paz Zárate: «Venezuela es de alguna manera protegida por dos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China»

Autor:

Bastián Garcés

La experta en Derecho Internacional sostiene que no le corresponde a Naciones Unidas referirse a la legitimidad del régimen de Maduro. «No es un registro de calidad de los gobiernos, no es su rol y los países no le han dado ese poder», afirma. Además, señala: «La crítica que se puede hacer, más que a la ONU, sobre Venezuela, es a la Corte Penal Internacional porque aquí la evidencia es cada vez mayor y más sólida respecto a violaciones a derechos humanos».

Autor:

Bastián Garcés

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«Lo que realmente necesita Venezuela es que la responsabilidad por estos crímenes se haga efectiva» afirma la abogada chilena experta en Derecho Internacional, Paz Zárate respecto a las solicitudes para que la ONU tome una postura más activa ante los cuestionamientos al régimen de Nicolás Maduro. La analista, con un Máster en la Universidad de Cambridge y un Doctorado en la Universidad de Oxford, explica que investigar y castigar las violaciones a los DD.HH. sería «un paso importante para el retorno de la democracia y la normalidad, más que pronunciamientos que pueden ser estériles».

En conversación con «El Líbero» Zárate, quien reside en Londrés, profundiza el análisis sobre los organismos internacionales y la crisis en el país caribeño. Se refiere, también, a la crítica realizada por el director para las Américas de Human Right Watch, José Miguel Vivanco, respecto a la postura tomada por el secretario general de la ONU, António Guterres. «En general Naciones Unidas no hace ese tipo de pronunciamientos, lo que está expresando el director de HRW es un punto de vista activista respecto de los derechos humanos«, afirma la experta.

-Tras la investidura de Nicolás Maduro el portavoz de la ONU afirmó que «el secretario general, la secretaría, no nos dedicamos a reconocer a Jefes de Estado o a no reconocer Jefes de Estado”, mientras que el consejo permanente de la OEA aprobó una declaración en la que acordó “no reconocer la legitimidad» del nuevo período de Maduro. ¿A qué se deben estas miradas distintas?

-A pesar de las distintas tendencias en la literatura, todavía no existe una regla general o regional del Derecho Internacional sobre que un gobierno de facto tenga que ser democráticamente elegido. Los intentos para introducir esta clase de requerimientos han existido por tratados, a veces, y otras veces por políticas regionales. Y la Organización de los Estados Americanos tiene una resolución del año 91 en la que ha intentado establecer una política regional sobre el reconocimiento de gobiernos. Esto no es algo que en general las organizaciones internacionales hagan. En algunos casos sí, pero las organizaciones de tipo global como las Naciones Unidas no, porque no está en sus estatutos. La Organización de los Estados Americanos ha intentado crear una política regional al respecto, pero no existe a nivel global y las Naciones Unidas tienen que ajustarse a los estándares por los cuales existe regla o consenso a nivel global.

Comparto la preocupación por el cese de los Derechos Humanos en Venezuela y el retorno de la democracia, pero sé cuáles son las normas a las que se ajusta Naciones Unidas. Venezuela, y otros Estados, es de alguna manera protegida por dos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que son Rusia y China».

-¿Cómo se entiende que el secretario general de la OEA reconoce como Presidente interino de Venezuela al líder de la Asamblea Nacional, mientras que la ONU dice que seguirá trabajando con el gobierno de Nicolás Maduro?

-Porque esa es la norma que está en desarrollo a nivel regional, no existe la misma norma a nivel de Naciones Unidas y es improbable que llegue a existir porque nada de eso tiene que ver con las individualidades de ninguna persona a cargo.

La Organización de los Estados Americanos ha intentado crear una política regional al respecto, pero no existe a nivel global y las Naciones Unidas tienen que ajustarse a los estándares por los cuales existe regla o consenso a nivel global».

-¿Por qué la OEA tiene una postura más firme sobre esta situación?

-Porque al interior de la organización regional ha habido intentos a través del tiempo de establecer una norma respecto a la legitimidad democrática.

-¿A través de Carta Democrática?

-Exacto.

-Chile ha reconocido como única autoridad legítima a la Asamblea Nacional, al igual que el Grupo de Lima y la OEA. Postura similar que tiene también la Unión Europea. ¿Cuál es el rol de la ONU frente a este tipo de decisiones?

La ONU se ajusta al único criterio jurídico cierto a nivel global que es que para reconocer a una autoridad de gobierno del Estado es su ejercicio del control eficaz sobre el territorio del Estado. El derecho internacional considera que los reconocimientos de gobiernos son actos políticos, voluntarios e individuales.

«La ONU es lo que los países quieren que sea»

-¿Los organismos internacionales como la ONU deberían poder reconocer la legitimidad de los gobiernos de sus Estados miembros? Considerando, por ejemplo, lo que pasó el fin de semana pasado en Venezuela, en donde detuvieron de forma ilegal al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

-Para que la ONU pudiera cambiar tendría que haber una norma al respecto. La ONU no actúa en el aire, no improvisa, tiene reglas que rigen su comportamiento y no se puede inventar una función que no se tiene. La ONU no es un registro de calidad o legitimidad de los gobiernos, no es su rol, los países no le han dado ese poder. La ONU es lo que los países quieren que sea. Es una aspiración de algunos, como el director para las Américas de Human Right Watch, que algún día eso se produzca, pero para que eso sucediera tendría que crearse una norma y haber suficiente consenso en una organización global. Es improbable que eso suceda, no está en la agenda.

-Usted menciona al director para las Américas de Human Right Watch, José Miguel Vivanco. Él señaló a “El Líbero” que “lo lamentable es que el vocero no haya hecho una mención sobre el hecho que Maduro es hoy día un líder de facto cuya legitimidad tanto de ejercicio como de origen está siendo objeto de serios cuestionamientos al nivel global”, ¿comparte esa postura?

-Lo que está expresando el director de HRW es un punto de vista activista respecto de los derechos humanos. Ahora, comparto la preocupación por el cese de los derechos humanos en Venezuela y el retorno de la democracia, pero sé cuáles son las normas a las que se ajusta Naciones Unidas. Venezuela, y otros Estados, es de alguna manera protegida por dos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, que son Rusia y China. La posibilidad de que ese cambio se produjera en la línea jurídica del trabajo de Naciones Unidas es nula porque esa es la estructura de Naciones Unidas desde 1945 en adelante, seamos realistas. El rol para demandar, para tomar las primeras medidas, para hacer los llamados más importantes corresponde a la organización regional pertinente y la OEA está trabajando para eso activamente en los últimos años.

La crítica que se puede hacer más que a Naciones Unidas, respecto a Venezuela, es a la Corte Penal Internacional porque aquí la evidencia es cada vez mayor y más sólida respecto a violaciones a derechos humanos, que son de un carácter masivo, y esas son las que califican para que la Corte pueda conocer, y no solo la fiscalía, en una investigación».

-Vivanco también planteó que esta situación dice mucho de la “falta de interés que tiene el actual secretario general de la ONU” respecto a los temas de democracia, al contrario del fallecido Kofi Annan, debido a que Guterres es más «pragmático».

-Guterres lleva menos tiempo en el cargo que Kofi Annan, las circunstancias políticas mundiales entre el tiempo y la época de Kofi Annan y la época actual son muy distintas. Entonces los desafíos de cualquier secretario general al momento presente, comparado con el tiempo de Kofi Annan, son diversos. Es un poco apresurado para juzgar a Guterres, a mí me parece que su apoyo al trabajo del anterior Alto Comisionado para los Derechos Humanos el príncipe jordano Zeid Ra’ad Al Hussein en Siria o Myanmar evidencian su compromiso fuerte contras las violaciones a los derechos humanos. La crítica que se puede hacer más que a Naciones Unidas, respecto a Venezuela, es a la Corte Penal Internacional porque aquí la evidencia es cada vez mayor y más sólida respecto a violaciones a derechos humanos, que son de un carácter masivo, y esas son las que califican para que la Corte pueda conocer, y no solo la fiscalía, en una investigación. Ese es un rol activo. Lo que realmente necesita Venezuela es que la responsabilidad por estos crímenes se haga efectiva como un paso importante para el retorno de la democracia y la normalidad, más que pronunciamientos que pueden ser estériles. La comunidad internacional ha tomado medidas, ha hecho un diseño a través del Estatuto de Roma para que estas violaciones sean investigadas y castigadas.

-¿Considera que la visita de la Alta Comisionada de DD.HH. de la ONU, la ex Presidenta Bachelet, si no es bien planificada, podría ayudar a legitimar el régimen de Maduro?

-La Comisionada Bachelet es la representante de una oficina compuesta por miles de funcionarios, abogados, investigadores, entonces su visita es la de una institución no la de una persona. Es cierto que una visita institucional corre un riesgo, sobre todo cuando visita que ha llegado al punto de descomposición del cual estamos en Venezuela o una zona de guerra. Una visita institucional a un país en una situación de descomposición política y polarización social tan avanzada, por supuesto que tiene un riesgo, pero la oficina cuenta con un know how y procedimientos que permiten minimizarlo y así es como esas visitas a zonas de peligro globalmente se hacen.

«El rol de Naciones Unidas respecto a Venezuela es menos importante que el rol de la organización regional»

-Maduro ha pedido que la ONU lo ayude para generar un diálogo, sin embargo, la oposición venezolana cree que solamente está tratando de “ganar tiempo”. Considerando el antecedente de 2017, cuando el diálogo fracasó, ¿es posible ahora?

-La situación sí es un poco parecida a años anteriores. Maduro tiene el apoyo de dos miembros del Consejo de Seguridad, y al mismo tiempo, como se ha mencionado está Estados Unidos que ha expresado claramente su opinión respecto al régimen de Maduro. El rol de Naciones Unidas respecto a Venezuela es menos importante que el rol de la organización regional. Además que la organización regional puede discutir dentro de su seno una consecuencia muy importante aparte de la disolución de la democracia, que es el flujo migratorio. Respecto a los crímenes del actual régimen está la Corte Penal Internacional.

-De hecho, la fiscalía de la Corte Penal Internacional está recopilando antecedentes para una investigación por crímenes de lesa humanidad. ¿Qué significa esto para Nicolás Maduro?

-Esta no es la primera investigación preliminar que se realiza respecto de Venezuela y en las veces anteriores no se logró cumplir los requisitos, que son bastante estrictos, para que la investigación se transforme en un caso propiamente tal ante la Corte, porque su jurisdicción tiene un umbral que hay que cumplir y sin eso, no puede entrar. La evidencia de los crímenes es más abundante, las violaciones son más masivas por lo cual uno puede estar moderadamente optimista respecto del involucramiento del trabajo de la Corte y no tan solo de la fiscalía.

La evidencia de los crímenes es más abundante, las violaciones son más masivas por lo cual uno puede estar moderadamente optimista respecto del involucramiento del trabajo de la Corte y no tan solo de la fiscalía».

-¿Qué significaría juzgar a Nicolás Maduro?

Tendría las mismas implicancias que han tenido los casos de la ex Yugoslavia o en los que se han referido a violaciones a derechos humanos países de África y que han cubierto gran parte del trabajo de la Corte Penal Internacional. Existen otras investigaciones respecto a Venezuela que van más allá de la fiscalía de la CPI, se han hecho reportes por parte de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas y además existe el trabajo que realiza la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre Venezuela y donde se ha documentado el desprecio por el Estado democrático de derecho.

-¿Cree que esta acción pueda prosperar?

-Como te decía, uno puede estar moderadamente optimista respecto del trabajo de la Corte Penal Internacional.

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