02 DE DICIEMBRE / SANTIAGO Pablo Longueira es recibido energicamente por cientos de adherentes de la derecha durante su cena de desagravio luego de ser absuelto del caso SQM en agosto pasado. FOTO: LUKAS SOLIS / AGENCIAUNO

Pablo Longueira es expresidente y uno de los fundadores de la UDI. Además, de los militantes más cercanos a Jaime Guzmán y creador de la denominada «UDI Popular», que marcó a la colectividad durante los años 90. Aunque había decidido retirarse de la política, esta semana comunicó su retorno al partido.

En esta entrevista Longueira aborda sus razones, asegurando que «es indispensable llevar a la UDI actual a volver a ser esa UDI Popular que fue decisiva en la transición anterior».

Sobre el gobierno de José Antonio Kast y adportas de que se anuncien los delegados y subsecretarios, advierte que «si los partidos no son considerados adecuadamente y son irrelevantes, debilitan a sus conductores frente a sus dirigentes y militantes, y las consecuencias se manifestarán durante los cuatro años».

Asimismo enfatiza que la exclusión del Partido Nacional Libertario de Johannes Kaiser «es un tremendo error».

Con todo, asegura que su objetivo es asegurar un próximo gobierno de derecha. «Lo único que nos falta hacer a mi generación en política es que hayan al menos dos gobiernos de derecha seguidos. Si logramos el segundo, es porque el primero fue exitoso y así José Antonio quedará vigente para volver el 2034. A esto vuelvo».

¿Cómo ha visto estas primeras semanas del Presidente electo José Antonio Kast?

-Creo que ha habido muchos aciertos y también muchas improvisaciones. Las giras al extranjero en general creo que han sido útiles y muy positivas. En la conformación del gabinete me pareció que hubo errores que se podrían haber evitado. El único compromiso público era que se reducirían unos cinco  ministerios y eso ya no se cumplió. Como sabemos, el biministerio de Economía y Minería no es parte del diseño, es fruto de un error. Sabemos cómo ocurrió, pero creo sería bueno nombrar un ministro de una cartera tan importante para el país como lo es la minería antes del 11 de marzo. Perfectamente se podría haber evitado ofrecerle públicamente el Triministerio a Daza, el Ministerio de Seguridad a Carter -que desde lo supe les dije que me parecía impresentable-, Defensa a Turner y, por último, a Montt en Minería le debieran haber advertido algo tan básico como que es el Presidente el que anuncia quién es el ministro de Minería.

Del diseño final del gabinete, si es que hubo alguno, también tengo varias preocupaciones. Una de ellas es el debilitamiento de los principales partidos que le dan soporte al gobierno en el Parlamento al nombrar un número excesivo de ministros independientes; y de los que son militantes, llama la atención que hayan más ministros de los partidos que desaparecerán, que de los que continuarán, ya que obtuvieron un significativo número de parlamentarios y que son los que tienen que apoyar en los malos momentos al gobierno. Pero como la conformación del gabinete es una potestad exclusiva del Presidente electo, hay que dar vuelta la página y ponerse a ayudar al éxito del gobierno.

¿Y la de los ministros nombrados? ¿Le preocupan las críticas que se han levantado a algunos ministros por sus declaraciones, como a la vocera Mara Sedini?

-Por cierto que me preocupan. Lamentablemente la futura vocera cometió un error. No la conozco personalmente, pero un día le vi una larga entrevista y me pareció muy inteligente, trasparente y con mucha empatía. Tiene un potencial político extraordinario. Cuando leí que la nombrarían vocera, a los que me consultaron mi opinión les señalé que consideraba un error ponerla en un cargo donde tiene que estar poniendo la cara todos los días por los problemas del gobierno. Ese es un cargo que requiere experiencia y es muy duro. Les dije que yo la pondría en una cartera diferente, donde fuera más fácil proyectarse como senadora, por ejemplo, ministra de Deportes.

Volver a dirigir la UDI: «Lo evaluaré oportunamente»

-¿Por qué decidió volver a militar en la UDI?

-Es una decisión que es fruto de un largo discernimiento y que la tomé por muchas razones que sería muy extenso explicar en una entrevista como esta. Sin perjuicio de lo anterior, lo que decidí primero es que debía volver a colaborar volviendo a ser un servidor público. Más adelante informaré desde dónde lo haré. Al tomar la decisión de volver, evalué dos opciones desde donde era mejor lograr lo que busco hacer. Si era mejor hacerlo desde un nuevo partido o volver a la UDI. Dada la crisis por la que pasa el sistema político, finalmente concluí que era mejor volver a ser militante de la UDI para intentar que vuelva al espíritu original que soñó Jaime Guzmán, es decir, un partido de derecha comprometido con los que más sufren. Los más pobres. Un partido que vuelva a ser un camino, una opción  para los que quieran servir al país.

No se olvide que yo la última vez que me fui de la UDI no fue por el juicio que sufrí. Yo me volví  a inscribir para ser candidato a la primera Convención Constitucional. Como me lo impidieron, volví a renunciar el mismo día que se me informó que la Comisión Electoral del partido, 48 horas antes de inscribir las candidaturas, decidió que no me permitiría ser candidato. Yo siempre concluía mis discursos diciendo: «La UDI, más que un partido, es un Camino para Servir a Chile”. Ahí me di cuenta que ese partido ya no era la UDI Popular que ayudé a fundar y a la que le había dedicado 30 años de mi vida. Me impidieron servir a mi país en un momento muy complejo en que estimé que nadie se podía restar. Para mí era un sacrificio grande porque como familia nos encontrábamos impulsando unos emprendimientos. Con la Chichi reunimos a nuestros hijos y todos decidieron acompañarme. Reordenamos el emprendimiento familiar para suplir mi ausencia y anuncié la candidatura. Terminada la llamada telefónica en que se me informó la decisión de la Comisión Electoral de la UDI, redacté de inmediato la renuncia. No tengo nada que hacer en un partido que me impide servir a mi país.  

-¿Por qué es necesario reconstruir la UDI popular? ¿Qué rol puede cumplir en el Gobierno de Kast?

-Porque a partir del 11 de marzo se inicia una nueva transición y es vital que vuelva a existir la UDI Popular. Esa UDI Popular que convocó a miles de personas a dejar el mundo privado para servir al país. La UDI Popular debe impulsar la creación de una coalición lo más amplia posible que agrupe ese 62% para darle tres gobiernos a Chile. Lo único que nos falta hacer a mi generación en política es que hayan al menos dos gobiernos de derecha seguidos. Si logramos el segundo, es porque el primero fue exitoso y así José Antonio quedará vigente para volver el 2034. A esto vuelvo.

La gente no comprende que los plebiscitos generan transiciones. Por definición los plebiscitos son elecciones binarias. Hay solo dos alternativas. Polarizan y dividen a la ciudadanía. Dejan instalado bloques políticos que perduran en el tiempo. Si el bloque triunfador, el mayoritario, consolida una coalición para conservar ese resultado, ganará el gobierno en la próxima elección y permanecerá mucho tiempo si lo hace bien. Así ocurrió el año 88 con el plebiscito del Sí/No que se realizó para definir si Pinochet continuaría de presidente al volver el país a la democracia. Se formó la exitosa Concertación y tuvieron cuatro gobiernos seguidos hasta que los derrotamos con un candidato de derecha que había votado por el No. Hay que entender que ese plebiscito fue menos traumático que el del 4 de septiembre del 2022, en que la alternativa del Apruebo era perder nuestra democracia con una constitución refundacional. El bloque ganador con el 62% tenía asegurada la elección presidencial siguiente y así ocurrió. Ese día se definió qué bloque político la ganaría tres años después. Por eso que ahora es prioritario formar una coalición amplia que permita unos tres gobiernos de esta nueva coalición para que el país retome el camino al desarrollo. Para lograr ello es vital que a José Antonio Kast le vaya bien. Para lograrlo es indispensable llevar a la UDI actual a volver a ser esa UDI Popular que fue decisiva en la transición anterior.

El Gobierno Militar duró 17 años, concluyó con un plebiscito y transitamos en forma notable a nuestra exitosa transición democrática. Ahora, después de 12 años perdidos desde cuando la Nueva Mayoría entra al gobierno con el Partido Comunista, con un intento antidemocrático de botar institucional y por la vía violenta a un presidente elegido democráticamente cuando perdieron el gobierno, iniciamos una Nueva Transición. Estuvimos al borde del precipicio ese 4 de septiembre, pero Chile despertó. Tenemos en esta transición una nueva oportunidad de retomar el camino al desarrollo y sortear la Trampa de los Países de Ingresos Medios. Ojalá no la perdamos. En gran medida por esto decidí volver. La UDI Popular tiene un rol muy importante en esta etapa, por eso hay que intentar reconstruirla. No será fácil, pero será una batalla más de muchas que hemos dado. Hay que intentarlo por el bien del Chile.

-¿Le gustaría volver a dirigir la UDI?

-No me aproximo a tomar mis decisiones por lo que a mí me gustaría. Planteado así, por cierto que no me gustaría. Para evaluar si es ese el lugar donde debo estar para lograr los objetivos a los cuales pretendo colaborar, lo evaluaré oportunamente. Para eso ya muchos saben que hay un requisito previo. Que desde que reingresé esta semana hasta el próximo 4 de septiembre de este año, cuando volvamos a celebrar el triunfo del plebiscito, deben haber al menos 10.000 militantes que se reinscriban y otros 10.000 nuevos. La meta son 20.000 nuevos militantes. Quiero ver si cumplen esos miles de dirigentes y militantes que por tanto tiempo me han dicho que si volvía a la UDI ellos también lo harían. Reconstruir la UDI Popular es tarea de todos. 

«No son pocos los dirigentes que se arreglan las listas para asegurarse la elección y ni siquiera salen«

Usted hizo una crítica o una advertencia sobre el gabinete y la falta de experiencia política. ¿Le preocupa que este diseño se mantenga en los delegados y subsecretarías?

-Este es el tercer gobierno de derecha desde el retorno a la democracia. El periodo que va desde el triunfo en segunda vuelta hasta el 11 de marzo en que asume el nuevo gobierno, es largo y muy complejo por varias razones. Todos están esperando que los llamen para ocupar un cargo. Por lo tanto, todos callan, nadie se atreve a decir en público lo que se dice soterradamente en privado porque esperan que los llamen. Si se están cometiendo errores, es decir, si no se está diseñando bien el gabinete, sabiendo que es por cierto una atribución exclusiva del presidente, es un deber advertirlo privadamente, pero si no hay cambios, alguien que no aspira a ningún cargo, como es mi caso, debe decirlo públicamente para contribuir a enmendarlo. Cuando uno configura el Ejecutivo al ganar el gobierno, tiene que tener claro que hay otro poder del Estado que es vital para hacer un buen gobierno, que es el Congreso.

Durante este periodo se concentra brutalmente el poder en los que están a cargo de las nominaciones y si los partidos no son considerados adecuadamente y son irrelevantes, debilitan a sus conductores frente a sus dirigentes y militantes y las consecuencias se manifestarán durante los cuatro años. Para mí, en el diseño del gabinete se juega en gran parte del éxito de la administración.

Usted comprenderá que cuando planteé lo de los ministros yogures, no se me ocurrió en la entrevista, la verdad es que la acepté precisamente para decirlo, para contribuir a que ojalá corrigieran en las nominaciones de los delegados y subsecretarías los errores del gabinete. No necesito que me digan que no les debe haber gustado lo que dije, para mí hubiese sido más cómodo también no decirlo, pero por lo que escucho, la declaración tuvieron el efecto positivo que buscaba. Cuando ganó Piñera la primera vez, la crítica pública de los partidos que lo respaldaron fue muy dura al conocer la conformación del gabinete y me pidió que interrumpiera mis vacaciones para ayudar en la nominación de los subsecretarios y me instalé dos días en Libertad y Desarrollo a ayudar a los ministros.

-¿Cómo interpreta que se haya postergado el anuncio de los delegados, y que se hará con los subsecretarios la próxima semana?

-Por lo que me han dicho algunos dirigentes, es fruto precisamente de lo que le acabo de señalar, porque están tratando de corregir lo que le señalé antes. Por lo tanto, bienvenida la postergación si es por esa razón.

-¿Considera que la UDI está quedando en un papel muy reducido? ¿O que no se le está dando el valor que tienen sus cuadros políticos y la historia del partido?

-La UDI llevó 10 candidatos al Senado y no sacó ninguno. Era parte de ChileVamos y no hicieron primarias presidenciales. Perdieron al senador Carter que se fue a la lista de Republicanos cuando se le impidió participar. Si hubiese ido por la UDI en la Araucanía, también hubiese salido el diputado Henry Leal que sacó una gran votación. Ocurrió lo mismo con el actual senador Trisotti, que quería ir por la UDI donde militaba, pero como no le aseguraron el cupo para competir con la senadora Ebensperger, también se fue a Republicanos; se perdió otro senador. En fin, puedo seguir mencionado muchos casos más. No son pocos los dirigentes que se arreglan las listas para asegurarse la elección y ni siquiera salen. Se han instalado prácticas internas completamente reñidas con el espíritu fundacional de la UDI. Si no revertimos esto, va en camino a desaparecer.

«Había que comenzar incorporando a Johannes Kaiser y a los libertarios primero«

Ahora que volvió a ser militante de la UDI, ¿está disponible para asumir algún cargo en el Gobierno?

-Cuando ganó Piñera la primera vez me pidió que le mandara a su correo el Gabinete que yo haría. Ahí le propuse que sacara del Senado, dado que llevábamos 20 años en la oposición, a Andrés Allamand, Andrés Chadwick y a mí. No lo hizo y después terminó sacándonos a los tres cuando estaba con muy poca aprobación ciudadana en las encuestas después de los mineros. Si en esta ocasión me hubiesen pedido lo mismo, jamás me hubiese propuesto. No me interesa el poder. Uno debe estar donde cree que contribuye más y eso es lo que haré. Lo he dicho desde hace meses cuando la prensa me lo ha preguntado, si me hubiesen ofrecido un cargo o si me lo ofrecieran, no lo aceptaré. No es ahí donde aporto más.

-¿Fue un error que el Partido Nacional Libertario haya quedado fuera del Gobierno? ¿Existe un riesgo en eso?

-Por cierto que es un tremendo error. En mis informes políticos que hago y a todos los que me consultaron les dije que había que comenzar incorporando a Johannes Kaiser y a los libertarios  primero. Después al resto. Hay que evitar que partidos y figuras del 62% busquen posicionarse como opositores al gobierno. Todos deben hacerlo desde la coalición. Si el 2030 hay tres candidatos de la derecha como en esta ocasión, Parisi pasará a la segunda vuelta.

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