Publicado el 4 marzo, 2021

“Nunca es un buen momento para ir a Irak, menos para el Papa”: directora Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre

Autor:

Rosario Stanke

Este viernes el Papa Francisco iniciará su visita a Irak, un país que nunca había sido visitado por un Pontífice a causa de los riesgos que conlleva. Sin embargo, el líder de la Iglesia Católica lo hará a solo dos días de un bombardeo a una base militar. La directora nacional de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, Magdalena Lira, estuvo en la nación de Medio Oriente y relata a El Líbero, la tensión que viven los cristianos perseguidos en la zona.

Autor:

Rosario Stanke

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Mañana el Papa Francisco retomará sus viajes después de haberlos suspendido por 15 meses a causa de la pandemia. Y lo hará en Irak, un país que no había sido visitado por un Pontífice y Bergoglio lo hará en medio de una nueva crisis: el reciente bombardeo a una base militar iraquí donde se encontraban tropas de EE.UU. y de la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico (ISIS).

A pesar del aumento en la tensión del viaje, el Sumo Pontífice expresó: “Irak no puede esperar. Esperaba a Juan Pablo II y se le prohibió ir. No se puede desilusionar a un pueblo por segunda vez”.

El grupo yihadista del Estado Islámico demostró que no se da por vencido, luego de perder su califato el año 2017. El 21 de enero de este año dos suicidas se inmolaron en el céntrico mercado de la plaza Tayarán, donde 32 personas perdieron la vida y otras 100 resultaron heridas en el atentado más sangriento desde enero de 2018.

A pesar de todo esto, el Papa Francisco viajará al país musulmán desde este viernes 5 hasta el 8 de marzo para mostrar cercanía a los alrededor de 250.000 cristianos que quedan de los 1,5 millones que vivían en el país, anterior a la persecución del Estado Islámico donde fueron obligados a huir de sus hogares el año 2013. Este viaje será con medidas más estrictas de seguridad que las habituales y visitará las ciudades de Bagdad, Mosul, Erbil, Najaf, Qaraqosh.

Será un hito para la Iglesia Católica en un país predominantemente musulmán. De esto, conoce Magdalena Lira, directora en Chile de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN). Ella visitó por parte de la organización, junto a 13 personas de diversas nacionalidades, la ciudad de Erbil en Irak en marzo del año 2015, tan solo meses después de que el grupo terrorista ISIS invadiera Irak.

Erbil logró frenar el avance y acogió a las miles de familias cristianas que cruzaron caminando con 40 grados de temperatura a pie el desierto desde el norte de Irak, literalmente solo con lo puesto, para escapar de las manos de los fundamentalistas islámicos.

-¿Cómo se concretó la visita del Papa a Irak? 

-El viaje del Papa es algo impactante e impresionante. Es la primera vez en la historia que va un Papa a Irak. Dicen que es el viaje más peligroso que ha tenido el Papa Francisco, porque se está metiendo a un lugar donde hay secuestros de sacerdotes, bombas en iglesias, o sea, la situación no está calmada. El Papa desde que  supo de la persecución de los cristianos -que a todo esto fue calificada como genocidio por la Unión Europea y por Estados Unidos- siempre manifestó su intención de ir, pero evidentemente al principio era imposible con el Estado Islámico ahí. Ahora que las cosas se han calmado un poco más y entre medio hubo un cambio de gobierno salió esta visita al Papa que es súper importante no solo desde el punto de vista religioso sino que también como de jefe de estado de la Iglesia Católica.

-¿Qué es lo que se busca concretamente?

-Él va por parte de la Iglesia y también por el gobierno de Irak que es un gobierno musulmán. Entonces desde allí ya hay un gesto súper potente. Es un viaje corto pero lleno de símbolos. Quiere decirle a los cristianos que no están solos y eso para ellos significa mucho. Pero también es un gesto político e interreligioso potente, en el fondo decir: “Acá somos todos hermanos, todos somos ciudadanos de Irak no importa si tú eres musulmán, cristiano, etc.,  Tenemos que aprender a convivir y respetarnos todos”.

-¿Cree que es peligroso este viaje, pensando en los ataques terroristas? 

-Yo espero y confío que la seguridad haya considerado todos esos ítems, pero obviamente es un lugar súper peligroso, no está yendo a un lugar fácil. Ese es el gran error, que se cree que el ISIS ya no existe entonces “bueno no hay peligro”. Claro, puede ser que el ISIS no esté, pero igual quedan pequeñas células, tú nunca vas a destruir a todo ese movimiento que fue muy grande y además tampoco vas a destruir esa mentalidad fundamentalista, eso es difícil.  Por eso la visita del Papa es muy potente porque se puede sembrar un futuro mucho mejor. Y también es potente, no solo para Irak sino que para todo Medio Oriente porque allí los cristianos son una minoría y han pasado por distintos momentos de discriminación, persecusión, etc. Es un viaje con muchos desafíos. Hay un antes y un después desde ese viaje. 

-¿Cree que es un buen momento para ir?

-Yo creo que nunca es un buen momento para ir a Irak menos para el Papa porque es la figura de la Iglesia Católica y va a ir a un país donde hay corrientes fundamentalistas islámicas. Evidentemente es un viaje riesgoso… Irak es un país donde convergen muchísimos factores distintos, no solo religiosos, sino que también políticos que hacen que el viaje evidentemente sea complicado. 

-El miércoles bombardearon una base estadounidense. Esto lo hace más complicado…

-Claro, no es un ataque que se habría producido por el Papa o por los cristianos sino que por lo que, entiendo, son movimientos iraníes que tienen conflictos con Estados Unidos. Ahí todo se entremezcla, también podría haber un factor que pone en peligro la visita del Papa, pero hay múltiples factores en Irak. No es un viaje seguro, incluso cuando fue a República Centroafricana, que también fue un viaje muy debatido por temas de seguridad, no era tan peligroso como el del viernes. 

-¿Piensa que se debió cancelar el viaje después de lo que ocurrió con el bombardeo?

-El Papa sabe desde un principio el riesgo que corre al ir hacia allá y siempre manifestó su intención de ir. Es osado, va en un momento difícil pero es porque él siente que tiene que estar allá. 

La experiencia de convivir con refugiados cristianos

Magdalena Lira visitó por parte de la fundación, junto a 13 personas de diversas nacionalidades, la ciudad de Erbil en Irak en marzo del año 2015 por 10 días, poco tiempo después de que ISIS invadiera Irak.

-¿Por qué eligieron visitar la ciudad de Erbil?

-Toda la zona norte se conoce como la llanura de Nínibe, y esas ciudades y pueblos empezaron a caer uno tras otro. Los yihadistas le daban a los cristianos tres alternativas. Les decían que se convertían al Islam de la corriente fundamentalista, o que pagaban un impuesto altísimo que las familias cristianas no podían pagar, y la tercera alternativa era la muerte. Entonces prácticamente, la mayoría de los cristianos que había en la llanura de Nínibe,  se fueron a refugiar a la ciudad segura más cercana que se llama Erbil.

-¿Cuál fue la intención fundamental del viaje que realizaron?

-El objetivo del viaje de la fundación era saber en terreno la realidad de lo que estaba ocurriendo con los cristianos en Irak, porque las noticias eran difusas y dispersas. Se sabía que había aparecido este grupo, que nadie se lo esperaba y que miles de cristianos estaban arrancando, pero no sabíamos en concreto qué pasaba. Llegamos a la ciudad de Erbil y estaba totalmente militarizada. 

-¿Qué decían las personas con las que pudieron conversar?

-Ellos nos decían que habían perdido todo. Nos decían “no hay ninguna alternativa acá en Irak para sobrevivir”. Estuve  en un campo de refugiados con un papá que tenía 3 niños chicos y me decía: “Por mí me quedaría porque es mi nación, pero yo miro a mis niños y no les puedo dar ninguna seguridad, lo más posible es que tenga que optar por irme”. Me lo comentaba con los ojos llenos de lágrimas.

Todos sus terrenos estaban tomados por los yihadistas y estaban viviendo en containers, uno por familia, de unos 15 metros cuadrados en campo de refugiados. Cualquier lugar servía para armar un campo de refugiados. Había un mall que estaba en construcción y el dueño se lo cedió a la Iglesia para que la gente pudiera vivir ahí y era impactante.

-¿Cómo se mantenían los refugiados en ese tiempo?

-La mayoría buscaba trabajos esporádicos, que duraban una o dos semanas, esa era la realidad de ellos. Vivían literalmente de la solidaridad y de la misericordia de las otras personas por eso para ellos también era muy fuerte la situación. El otro gran drama era que los niños se quedaron de un momento a otro sin colegio, se tenía a miles de niños que estaban todo el día en el campo de refugiados sin nada que hacer. Era quitarles el futuro. 

-¿Cómo era el ambiente que se vivía ahí cuando usted llegó?

-Es difícil…  Yo fui relativamente cerca de la llegada de refugiados, entonces estaban viviendo el primer impacto de lo que había ocurrido. Es distinto cuando se llevan dos años viviendo en esa situación. Había perplejidad, nadie se lo esperaba, la ciudad de Mosul que es una de las más grandes de Irak, cayó en dos días. Qaraqosh, que era otra ciudad grande, también cayó en una noche y fue así, se tomaron de un día para otro estos lugares y desde allí empezaron a tomarse todos los sectores cercanos y ya cuatro meses después, tenían todo un territorio en la parte del norte de Irak y ellos mismos le habían puesto Estado Islámico como si fuera un Estado, un país. La incertidumbre fue lo que más me llegó porque era gente que no sabía qué iba a pasar. Algunos soñaban y añoraban con que ojalá algún día se recuperara el territorio y pudieran volver a sus casas. Era gente que no tenía idea hacia donde ir hacia el futuro. 

 

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