A 17 días de asumir en el cargo, el presidente de Perú Pedro Castillo enfrenta un complejo escenario. El pasado sábado ocurrió la primera protesta en su contra en la que se exigía su destitución y la de su gabinete; el primer ministro Guido Bellido y el vocero del partido de gobierno en el parlamento, Vladimir Cerrón, fueron incluidos por la Fiscalía de ese país en una investigación por lavado de activos para financiar ilegalmente a Perú Libre; y una comisión del Congreso peruano investigará presuntas irregularidades cometidas en los primeros días del gobierno.

De acuerdo con la encuesta de opinión pública CPI -tomada entre el 6 y el 8 de agosto- el 47,7% de la población desaprueba el desempeño del Mandatario, mientras que el 40% lo valora. Para analistas políticos peruanos, existe una serie de factores que influyen en las críticas a la gobernanza del izquierdista, una de ellas, las falencias en su administración. 

Las cifras también han puesto sobre la mesa la proyección política de la primera autoridad quien enfrentó una polémica elección. El pasado 19 de julio, y a más de un mes de la segunda vuelta, el Tribunal Electoral del país ratificó sus resultados y desestimó las acusaciones de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori quien había exigido la revisión de más de 200 actas impugnadas de las cuales acusaba fraude. Un accidentado camino para el abanderado de Perú Libre, del cual no descartan, siga en la misma línea tras asumir el 28 de julio. 

Para la jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad del Pacífico (Lima) Alexandra Ames, los resultados de la encuesta pueden significar un factor preocupante para la gobernabilidad del país “porque días antes de que el presidente Pedro Castillo hiciera su juramentación, el 50% de la población ya había dicho que Castillo le representaba sentimientos similares a los de esperanza, vinculados a optimismo. Sin embargo, vemos que hoy el nivel de aprobación está por debajo del nivel de desaprobación y eso no suele ser así en el Perú en los primeros días de gobierno”.

También hay quienes creen que la gestión es cuestionable más allá de los resultados de los sondeos. El politólogo Mirko Lauer subraya que “en realidad Castillo y su gente no reconocen siquiera la existencia de las encuestas. Ellos están dedicados a la cosecha de lo inmediato; el puesto para el amigo, el puesto para el sobrino, colocar al militante, eso quieren. Hace una especie de rapiña laboral que está comenzando y tampoco es que la hayan inventado, muchos partidos han aprendido a hacer eso”.

“Yo creo que va pésimamente encaminado. No apostaría que llegue al 2026 como gobernante y, más allá de que llegue, ya está siendo un pésimo gobierno con funcionarios de cuarta categoría y él mismo como una especie de ‘gobernante bobo’, ¿no? Terminada la elección casi no habla, no sale, no explica, no dice. Vive escondido”, agrega Lauer. 

Otro de los aspectos que se midió en la encuesta es la forma en cómo se ha designado a las personas para ocupar cargos públicos de importancia o asesores. En este ítem, solo el 23% está de acuerdo, mientras que el 65,3% lo rechaza. Asimismo, el 62,4% desaprueba el nombramiento de Guido Bellido como presidente del Consejo de Ministros, la cifra de descontento más alta dentro del gabinete. 

Uno de los anuncios más recientes y polémicos estuvo a cargo del recién mencionado, Bellido quien aseguró que el Estado debiera participar de sectores estratégicos como la explotación de gas natural y proyectos hidroeléctricos. Asimismo, expresó que, incluso, buscarían participar como socios de las empresas privadas.  

Además, el presidente del Consejo de Ministros Guido Bellido, el fundador de Perú Libre Vladimir Cerrón y el congresista Guillermo Bermejo están siendo investigados por la Fiscalía Supraprovincial Especializada en Delitos de Terrorismo y Lesa Humanidad de Huánuco por estar, aparentemente, vinculados con los cabecillas de la organización terrorista Sendero Luminoso del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).

Sobre el desempeño del gobierno, Ames asegura que las únicas señales que ha dado en los primeros días de su mandato, son más bien de incertidumbre y de improvisación donde, incluso, se han cambiado los horarios de las ceremonias protocolares, no se ha tenido información suficiente respecto a quiénes van a ser los líderes en cada uno de los sectores ministeriales y cuando se obtuvo esa información, “pues vemos que no son personas idóneas para esos cargos, entonces eso genera una mayor desafección respecto a la expectativa positiva que se podía generar con Pedro Castillo”.

El ministro Guido Bellido es uno de los hombres más cercanos al cuestionado Vladimir Cerrón, factor que ha influido en su cuestionamiento. Pero, ¿quién es Cerrón en la política peruana?.

El factor Cerrón

Al igual que Bellido, el presidente de Perú mantiene un vínculo estrecho con Vladimir Cerrón, el fundador de Perú Libre, partido que se define como marxista-leninista-maoista. Incluso, su relación hizo que en medio de la campaña fuera el propio Castillo quien aclarara que ante un triunfo, el líder político no gobernaría el país. 

Cerrón no está libre de polémicas y actualmente enfrenta una condena por corrupción. Es defensor de los regímenes de Venezuela y Cuba, país donde forjó su cercanía en 1991, cuando recibió una beca para continuar estudios de “Medicina Humana” en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey Carlos J. Finlay.

 

Sobre el vínculo, Mirko Lauer dice que el Mandatario era un eficaz agitador sindical a quien Vladimir Cerrón reclutó como candidato “porque él no puede serlo, es un hombre muy prontuariado, condenado en delitos de acusaciones varias. Entonces, busca a Castillo con buen ojo, con una especie de pequeña locomotora para meter congresistas de su partido, mucha gente hace otro. Por un lado el partido es el vientre de alquiler y de otra hay candidatos testaferros”.

“Castillo no tiene tantas habilidades, su principal habilidad fue no ser Keiko Fugimori”, agrega el analista.

Ames además plantea que existe una preocupación ciudadana casi unánime y a nivel nacional –aún cuando se compara a Lima con el resto de las regiones,– respecto a la relación de Pedro Castillo con Vladimir Cerrón. Asegura que el político “tiene una participación muy activa en redes sociales y que es una persona bastante controversial y hoy procesado por temas administrativos respecto a cuando fue gobernador regional del gobierno de Junín”. 

Ahora la Fiscalía de Perú incluyó al actual primer ministro Guido Bellido y Vladimir Cerrón, el líder del partido de Gobierno, en una investigación que se inició para determinar el origen del dinero que financió la campaña de Perú Libre.

La tesis del persecutor a cargo del caso, Richard Rojas, es que a través de una organización conocida como Los Dinámicos del Centro se buscó financiar “indebidamente” las campañas políticas de Perú Libre desde el momento de su fundación. La red además también se habría hecho cargo de los gastos relacionados con los procesos judiciales en los que estaría involucrado Vladimir Cerrón.

En consecuencia, Ames plantea que la relación con Cerrón podría perjudicar aún más el mandato de Castillo: “En tanto se sigan dando mensajes de que es Vladimir Cerrón quien toma las decisiones y es quien gobierna, evidentemente el presidente Castillo pierde legitimidad respecto a la figura del líder que debería estar proyectando en estos primeros días”.

Concluye Lauer: «Cuando digo que no va a durar, Cerrón es una parte importante de esa ecuación, por supuesto que sí. Cerrón tiene planes propios que de pronto ni siquiera pasan por una permanencia muy larga de Castillo en el poder».

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