El punto de partida es el sistema Atenea que se nutre de información aportada por las redes sociales de 1.370 candidatos al Congreso. A partir de allí los postulantes deben pasar cuatro filtros. El problema que plantea el fundador del proyecto ConTodo, Nicolás Shea, es que más de la mitad de los aspirantes al parlamento no superó esa primera etapa en la que los evaluadores hacen una revisión general de las redes sociales y sitios web de los candidatos, para determinar si caen de manera recurrente en ataques personales, incitación al odio, difusión de noticias falsas o insultos.

“Ante esa pregunta la mala noticia es que el 57% de los candidatos al Congreso no pasaron el filtro del buen lenguaje. Así de mal estamos”, resume Shea, quien en 2017 también estuvo en los zapatos de un candidato, pero esa vez a La Moneda. Describe que más que garabatos o insultos, en las redes de los aspirantes encontraron derechamente agresiones. “En el fondo son agresiones violentas, personales. Esta es información que emana de los mismos candidatos, no es de la prensa, sino que es de las mismas redes sociales, de Twitter, Linkedin, Instagram. Lo que sea incitación al odio, desear la muerte a los adversarios. La violencia en algunas candidaturas, es cosa de no creerlo”.

En la otra acera, y minoritarios en número, están “Los que suman”: 189 personas que pueden ser considerados como los candidatos “dialogantes”. “No son moralmente superiores, no sabemos si vayan a ser los mejores políticos, lo único que sí sabemos es que en promedio su comportamiento es digno de destacar porque no insultan, no son agresivos, son rigurosos, son dialogantes, que es precisamente lo que nosotros creemos que es lo que un Congreso y una democracia requieren”.

Estos 189 superaron el resto de las etapas de Atenea. La primera -que descalificó a la mayoría- es el “escaneo digital”; le siguen el “triple check” mucho más detallado con respecto a la actitud y el tono de los postulantes, su trayectoria y su compromiso político con el desarrollo de propuestas. La etapa tres es un “zoom local” que revisa el involucramiento territorial de los aspirantes y, por último se hace una corrección en base a criterios de “diversidad” ideológica, geográfica y de género, para evitar los sesgos.

“Destacamos a aquellos candidatos que no han sucumbido a la tentación del populismo, ni de la mala educación, ni de la falta de diálogo”. Además, dice Shea, estas 189 personas “son de todas las orientaciones ideológicas. No discriminamos por ideología, ni por partido”.

“La ideología es más fuerte que la raza, que la clase social. Nosotros apuntamos a ese 30% de personas que no tienen la información suficiente para animarse siquiera a ir a votar. Les decimos que aquí hay un grupo de personas, por todo el análisis que le hemos dado, que objetivamente están haciendo un esfuerzo por mantenerse fieles al respeto, diálogo y colaboración, y eso obviamente es digno de destacarse”, argumenta.

Es así como los resultados arrojaron que dentro de “los que suman” 94 son mujeres y 95 son hombres. Asimismo, 63 son independientes y 126 militan en algún partido político.

Sus nombres y circunscripciones o distritos, según corresponda, así como el partido político o pacto al que pertenecen están listados en la página web de ConTodo.

“En Atenea el 20% de la lista de ‘los que suman’ son candidatos que van a la reelección, 60% son militantes de partidos políticos. Por lo tanto, una de las cosas que más me gusta de ConTodo es que estamos convocando a todos, no estamos discriminando por independiente, ni por partidos. En Chile la democracia está en un momento bastante crítico, más crítico de lo que yo pensaba antes de estar involucrado en este proyecto”, dice Shea.

-¿Por qué lo ve así?

“Nosotros sabemos que el modo y el lenguaje no es el adecuado, pero cuando te dicen que el 57% de los candidatos no cumplen el mínimo y que están recurriendo a los insultos, a la agresión verbal en sus campañas, entonces uno dice: ‘esto es peor de lo que yo pensaba’. Cuando del 100% de los candidatos solamente un 14% pasa con una nota, no quiero decir mínima, porque la escala igual es exigente, pero uno hubiera esperado un tercio, quizás la mitad. Cuando partimos, a la pregunta de ¿cuántos debieran pasar el filtro? Yo hubiera dicho quizás la mitad, ojalá un tercio, pero cuando es 14% la situación es peor de lo que uno piensa”, plantea el ingeniero comercial de la UC, con estudios de Administración y Emprendimiento en Stanford.

Y qué pasa con quiénes sí caen de manera recurrente en ataques personales. “Simplemente no aparecen. Esto es en positivo, no quiero estar apuntando con el dedo. Queremos destacar a quienes tienen un comportamiento, yo diría en el contexto actual, excepcional. Hoy día personas que están dispuestas a no sucumbir a la tentación de la agresión, de la ridiculización, del insulto, del populismo, de acuerdo con nuestros parámetros, es una muestra bien selectiva”, plantea.

No hay costo en el fake news 

Todo esto tiene una explicación. Shea cita un estudio del MIT para afirmar que el problema es que hoy día los fake news se viralizan 100 veces más que las verdades o que los comentarios más moderados o respetuosos. “Al final los candidatos que juegan con reglas limpias están en una desventaja brutal frente a aquellos que quieren insultar, mentir, decir cualquier cosa con tal de sacar más votos, porque desgraciadamente no va a tener ningún costo, nadie te va a demandar y solamente vas a tener más votos. Esa consigna lo que está haciendo es que se deteriore la democracia rápidamente”, advierte.

Shea fue precandidato a La Moneda en 2017 y afirma que entonces había más disposición a dialogar. Describe como punto de inflexión la irrupción política del estadounidense Donald Trump. “Él optimizó la ecuación. Dijo: ‘qué necesito yo para salir electo’. Si uno le pregunta a una computadora qué debo hacer para aumentar la probabilidad de ser electo lo más probable es que diga: ‘agrede a tu adversario, habla con tono agresivo, disfrázate, haz cosas insólitas, di lo que la gente quiere escuchar’, porque total, nadie te va a demandar’. Hay cero accountability”.

No obstante, Shea subraya que no es un tema de “malos y buenos”. “Los seres humanos no actuamos desde la maldad, pero sí actuamos de acuerdo a los incentivos o parámetros del sistema en el que nos desenvolvemos. El sistema actual, tal como está planteado, promueve el mal comportamiento. Si te disfrazas en el Congreso vas a salir en el noticiero de la tarde, y si quieres que repitan tu imagen entonces insulta en cámara. No hay costo para el mal comportamiento”.

Advierte que la consecuencia de esto es que las personas más moderadas se alejan de la política. “Hoy las personas están indecisas, los índices de abstención están en aumento. El primer prejuicio es decir que esto es porque el chileno es irresponsable, pero yo me atrevería a decir que muchos de ellos, por no decir la mayoría son gente que ya se cansó de este sistema, no quiere ser cómplice del circo, porque se dan cuenta de que la democracia se alejó de lo que uno querría. De acuerdo con la encuesta CEP, el 90% de los chilenos queremos diálogo, colaboración, sentido común y en común y lo que observamos es lo contrario: polarización, agresión, populismo. ¿Por qué? Porque el sistema premia el mal comportamiento. Si eres populista, insultas y agredes vas a tener más votos que si eres una persona moderada, rigurosa y templada”.

Aplica para la presidencial

El proyecto no analiza el comportamiento de los aspirantes a La Moneda por una razón estadística. “Existe la ley de los grandes números. Cuando quieres eliminar los sesgos, siete es una muestra muy pequeña, 1.400 ya es una muestra estadísticamente representativa”, explica Shea. Sin embargo, el comportamiento político descrito sí se traslada a la elección presidencial y, general, a todos los comicios. “Donald Trump enseñó a todos los candidatos del mundo que si ellos tienen comportamientos polarizantes, agresivos, extremos, populistas van a salir presidentes electos”.

Ante la pregunta de si en Chile los candidatos presidenciales entonces están siendo populistas o agresivos, Shea responde que “todos los candidatos a cualquier elección están bajo el mismo paradigma. Hoy día se hace cada vez más difícil mantenerse tranquilos, serenos, respetuosos, racionales, prudentes” y subraya que el nivel de diálogo, respeto y tolerancia, “sin duda se ha ido deteriorando”, por lo que apunta a la importancia de “recuperar las formas en la política”.

“No estoy diciendo que todos los políticos sean agresivos, mentirosos, inescrupulosos. El 57% son personas que no tienen un lenguaje óptimo. Si yo hubiera sido candidato es muy posible que yo también hubiese sido descartado porque el ambiente está polarizado”, afirma.

-En una entrevista reciente dijo que es el momento de los independientes. ¿Usted mantiene esa postura?

-Hoy día sin duda que ser independiente es un atributo valorado por la ciudadanía, porque el desprestigio de los partidos es total. En términos electorales: ¿es el momento de los independientes? Obviamente y por eso Sichel ganó la primaria. Pero es el momento de todos, esto es de los independientes y de los militantes, tenemos que trabajar todos juntos, tenemos que construir. Tenemos muy poca energía en el sistema y tenemos que remar todos para el mismo lado.

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