Hoy el gobierno del Presidente Gabriel Boric cumple dos años en La Moneda. 24 meses en los que su sector tuvo duras derrotas electorales que obligaron a modificar su agenda refundacional y donde ha tenido que lidiar con las dos almas que habitan el palacio. Todo esto, con una grave crisis de seguridad que se agudiza cada día y con una economía que no despega.

Para hacer un análisis más acabado de este primer tiempo de la administración Boric, y tirar líneas sobre cómo se vislumbran los próximos dos años, El Líbero juntó en el Bar Nacional a la ex presidenta del PPD, Natalia Piergentili; al ex ministro de Educación de Sebastián Piñera, Gerardo Varela; y al analista político y académico de la UAI, Max Colodro.

El Caso Convenios, los temas de seguridad, el manejo del secuestro y asesinato del ex militar venezolano que estaba en Chile con asilo político, las conocidas «volteretas» del Mandatario -sobre todo en su percepción de la figura del ex Presidente Piñera- y el panorama electoral que se avecina, fueron algunos de los temas que abordaron en la conversación.

«Para mí el tema más sustantivo en esta primera mitad del gobierno es la derrota de su programa y de su proyecto constitucional el 4 de septiembre. Este gobierno representa una generación que venía con una agenda muy ambiciosa de cambios, de refundaciones. Esa agenda se plasmó en el proceso constituyente, sobre todo en la primera propuesta de la convención, y el gobierno a poco andar se quedó sin agenda, sin programa y sin proyecto político», señaló Colodro.

En criterio de Varela, una de las cosas más beneficiosas para el país durante en estos dos años de gobierno ha sido que el oficialismo no haya podido echar a andar la refundación que traía en mente y que fue desechada en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022.

Para Piergentili, en esta primera mitad del período de mandato presidencial, la coalición que llegó a La Moneda ha ido flexibilizando sus posturas sobre gobiernos anteriores.

Seguridad y violencia: la agenda que una parte de la izquierda se niega a asumir a dos años de gobierno

Al analizar estos dos primeros años de gobierno, Colodro advirtió que uno de los asuntos principales que golpeó a La Moneda fue la crisis de seguridad. «Narcotráfico, crimen organizado, inmigración, corrupción (…). Esas agendas el gobierno no las tenía contempladas, y menos tenía contemplado que iban a tener que hacerse cargo», sostuvo.

En materia de seguridad y violencia, Piergentili fue crítica en cuanto a la postura que ha tomado cierto grupo del oficialismo.

«No entiendo por qué hay un sector de la izquierda que ve esto como una agenda que no es de la izquierda. Quienes más viven el flagelo de la delincuencia son las personas más desfavorecidas, entonces no podemos hablar de otros derechos si no nos hacemos cargo de este. Esta tiene que ser una agenda también de la izquierda. Discrepo de aquellos que la miran de lejos y sienten que es sólo punitiva», dijo.

Varela, por su parte, sostuvo que es ese sector el que ha obstaculizado que el gobierno asuma esa agenda. «Es que la izquierda profunda mira la seguridad como una agenda de derecha porque la seguridad no es funcional al desorden. El comunismo habita, se nutre y logra el poder a través del desorden. Entonces, mientras tengas una alianza con el Partido Comunista, que está en el gobierno, no hay agenda de seguridad posible», aseveró.

En todo caso, Varela hizo una advertencia. «Pudimos haber estado mucho peor en seguridad y en economía si se hubiera aprobado el proyecto de ellos en la Constitución. Que ellos hayan perdido y que sean impopulares y que no tengan agenda ha sido bueno para el país. Lo peor que hubiera ocurrido, es que hubieran llevado adelante su programa», dijo.

La segunda crisis que ha debido enfrentar La Moneda: El deterioro económico

Para Colodro, si la crisis fundamental que afronta el Ejecutivo a dos años de gobierno es la inseguridad, la segunda es el deterioro económico.

Varela se refirió también a este tema. «¿Hace cuánto que no se abre una empresa en bolsa en Chile? Fíjate que los últimos grandes negocios chilenos, las grandes compañías -Notco, Cornershop- están todas en Delaware, están afuera. Tenemos un desafío de mercado capital fantástico y nadie lo aborda en el gobierno, creo que no saben ni de qué se trata», expuso.

El ex ministro planteó una hipótesis sobre esta falencia: «Yo soy abogado de la Universidad de Chile. Cuando los gobiernos los manejan abogados de la de Chile estamos liquidados, porque los abogados nunca te enseñan que en la economía los costos no desaparecen por decreto, se trasladan».

Caso Convenios: el «pésimo ejemplo» para los otros ministros y «el golpe a la dimensión ética del Gobierno»

El escándalo por el Caso Convenios es uno de los hitos que han marcado estos dos años de gobierno.

«El Caso Convenios se ha manejado mediáticamente de manera compleja porque el tema ha estado en La Moneda, por las razones que sean, y por otro lado, porque hemos tenido poca pedagogía para explicar por qué se hacen tantas transferencias al sector privado. No digo que sean culpables o no, pero que hayan dudas instaladas en el corazón de La Moneda respecto del mecanismo, de lo pertinente que era esta fundación para cumplir las labores para las cuales se les pasó la plata, creo que ahí hay un tema y un ruido que no se va a disipar rápidamente«, sostuvo Piergentili.

La respuesta de Varela abrió el debate. «Acabas de hacer una descripción muy encantadora del tema convenios», dijo.

El ex ministro trató de plantear la gravedad que en su criterio tiene el asunto, llevando el caso, de forma hipotética, al campo de la empresa privada. «Si al gerente general de una compañía le roban 12 mil millones de pesos en todas sus sucursales y no se da cuenta, es incompetente. Si se da cuenta y no hizo nada, es irresponsable, pero en cualquier lugar tiene que salir. Sin embargo, Carlos Montes (Ministro de Vivienda) se mantuvo ahí. El ejemplo es pésimo. Cualquier ministro puede hacer lo que quiera y no lo sacan», advirtió.

Para Colodro, el Caso Convenios «vino a golpear todavía más una dimensión muy sensible del programa y del proyecto político (del gobierno), que era la dimensión ética, la idea era que se venía a reinstaurar una nueva política, una nueva ética en el manejo de los asuntos públicos».

La postura del Gobierno en el caso del exmilitar venezolano: «inaceptable» e «increíble»

La forma en la que el gobierno ha manejado el caso del ex militar venezolano Ronald Ojeda fue otro de los temas de conversación. La evaluación que quedó sobre la mesa fue negativa.

«Me parece increíble que el Presidente tenga tiempo y ganas para tuitear sobre la rutina de un humorista en el Festival de Viña y no haya emitido ninguna opinión, ninguna señal pública respecto de lo que significa para Chile que un ex militar venezolano, en calidad de refugiado político, haya sido secuestrado y asesinado de la manera en que lo fue», criticó Colodro.

Para Varela es claro que el impedimento para que el Jefe de Estado tome una postura clara en ese asunto es tener al Partido Comunista dentro de su coalición. «A mí lo que no me calza es que él ha sido capaz de condenar la dictadura de Venezuela. Cuando ya pasaste ese rubicón es perfectamente posible haber sido muy claro en que esto es inaceptable», sostuvo.

El ex ministro criticó el tuit del mandatario, en el que señaló que habían sectores políticos y medios que tenían un anticumonismo visceral. «Esto no es un problema de comunismo, es inaceptable que una democracia o una dictadura venga a secuestrar y matar gente en Chile. En esto el gobierno ha sido muy tímido. Es inaceptable», aseveró.

«Encuentro que esas posiciones son absolutamente trasnochadas. La mesura para abordar ciertos temas, la pedagogía para abordar otros y derechamente el planteamiento sobre el tema del PC como si estuviéramos antes del 89 en la Guerra Fría me parece que ayuda poco», coincidió Piergentili.

La «generación que llegó con un discurso ético» de que harían todo mejor

Colodro, Varela y Piergentili analizaron las razones por las cuales, a su parecer, la coalición oficialista llegó a La Moneda con un discurso ético de supuesta superioridad que, aseguran, se ha ido transformando en estos dos años de gobierno.

«Esta generación de políticos no entiende que en las elecciones hablamos de ideas, de proyectos, en las campañas prometemos, pero uno después se monta arriba del Estado y tiene que gestionarlo. Esta es una generación que llegó con un discurso ético. No es la primera en la historia», dijo Varela.

«El problema fue que la Concertación no tuvo en ningún momento crítico, sobre todo a partir de la irrupción del movimiento estudiantil en el año 2011, la capacidad pedagógica, de poder explicarle a esta nueva generación que muchas de las cosas que no se habían podido hacer no se pudieron hacer porque habían contextos políticos que no lo hicieron posible. El Frente Amplio hacía un juicio moral respecto de cosas que no se habían hecho como si hubieran habido alternativas», sostuvo Colodro.

Con respecto a este punto, Piergentili considero que el gobierno ha flexibilizado su postura crítica hacia las administraciones anteriores. «Siento que el Presidente y parte de su equipo ha aquilatado esta reflexión y es capaz de reflexionar, como lo que dijo en el funeral del ex Presidente Piñera, que a lo mejor algunas veces las críticas fueron más allá de lo razonable. Tengo la impresión que hay reflexión sobre esto, pero que no han encontrado la manera de transparentarlo», dijo.

Para Varela, a fuerza de experimentar lo que en verdad es gobernar, quienes hoy ocupan La Moneda se han vuelto más conscientes de lo que implica el rol. «No es que hayan cambiado de opinión, yo creo que han evolucionado. Ahí se produjo una maduración de mucha gente que está en el Gobierno hoy día, que está entendiendo: ‘Parece que esta gente en la Concertación no lo hacía tan mal, tenía sentido lo que estaban haciendo, tampoco es bueno radicalizar tanto», dijo.

Piergentili planteó su visión al respecto. «Muchos de los factores que hicieron posible este relato de que aquí vienen los éticos, de que vamos a cambiar todo esto que nos produce tanta desigualdad, tanta rabia y tanto hastío, tiene que ver con que por mucho tiempo la política de los acuerdos, que yo valoro mucho, fue llevada a un extremo en el cual se produjo un cierto inmovilismo y una falta de capacidad de mirar dónde estaban los dolores», señaló.

La ex presidenta del PPD hizo una crítica a la derecha y también a su propio sector, a dos años de gobierno: «La derecha se atrincheró mucho en algunas materias en las que podríamos haber avanzado y en las que no se avanzó porque era más cómodo quedarnos como estábamos. A mi sector le faltó pedagogía y coraje para tener un enfrentamiento, no bélico. Vendíamos como victorias cosas que a veces sabíamos que no eran tales, que eran lo que habíamos podido, que eran hasta incluso derrotas».

Colodro sobre las «volteretas» de Boric: «Piñera pasó de ser un violador de derechos humanos a un demócrata»

El Presidente Boric, en criterio de Colodro, tiene un «gravísimo problema de credibilidad» porque en dos años de gobierno ha cambiado de opinión en demasiados asuntos, muchos de los cuales son transcendentales.

«El problema es que para cambiar de opinión tienes que dar las razones. Es muy difícil explicar que cambias de opinión respecto de todo. Empieza a quedar la duda de si tienes alguna convicción. Piñera pasó de ser un violador de derechos humanos a un demócrata de primera hora. Los chilenos tenemos que ser capaces de poder entender qué es lo que el Presidente nos quiere decir ahora, cuando en los debates nos decía que lo iba a perseguir hasta el fin del mundo para llevarlo ante la justicia internacional. Eso es una incongruencia completa», advirtió Colodro.

Desde la perspectiva de Piergentili, el mandatario sí explicó cómo fue el tránsito de un planteamiento al otro. «Cuando dijo que sentado en el sillón de O’Higgins, en el fondo fue asumir que en la misma circunstancia, con el mismo peso, ve las cosas distintas», argumentó.

Colodro insistió en su punto: «El problema es que los cambios son demasiados y muy sustantivos. Cambió de opinión en infraestructura crítica, en estados de emergencia, en el control de las Fuerzas Armadas, en el control de la frontera».

Varela sobre la figura de Boric: «Es incapaz de liderar»

Para Varela hay un inconveniente mayor al de las volteretas sin explicación. «El problema es que la figura presidencial de Boric se debilita día a día porque la respeta poco. Es incapaz de liderar. Solo hace una cosa bien: inspirar. No toma buenas decisiones. Tiene un problema de incendios en Valparaíso y se va de vacaciones. No da ni siquiera las señales correctas cuando corresponde», dijo.

El ex ministro insistió: «Hay un deterioro de la primera figura de esta generación que es descomunal y les va a costar mucho recuperarse, a menos que se mire al espejo, se ponga la banda presidencial y hasta se ponga corbata, porque los chilenos a un funeral vamos de corbata».

Dijo más: «Aquí lo que hay es un preocupante desgobierno en que las tensiones ideológicas al interior hacen que nadie tenga un liderazgo. Boric es ambivalente, nunca ha tomado posición entre los ‘monos peludos’ o los ‘monos depilados’, digamos, para acordarnos de esa frase (que dijo precisamente Piergentili), no se ve que haya rumbo y en los dos años de gobierno que quedan tampoco».

Varela: «Lo que haga Boric con su vida privada sí tiene eventualmente un efecto político y sí es relevante»

Colodro, Varela y Piergentili también evaluaron el hecho de que durante esta primera mitad del período de gobierno hayan entrado de lleno en la agenda pública temas de la vida privada del Mandatario, como su separación con Irina Karamanos (caso aparte es el desmontaje que ella hizo de la figura de la Primera Dama) y los temas sobre su salud mental.

Varela explicó su postura ejemplificando con presidentes de otro países: «No es trivial que John F. Kennedy tuviera mal genio porque vivía con dolores de espalda, uno tiene que saberlo; o que Franklin Roosevelt era paralítico y se lo ocultaron al pueblo de Estados Unidos o que Napoleón en Waterloo tuvo un ataque de hemorroides. No sé si Churchill era un alcohólico. Es relevante saberlo y creo que lo haga Boric con su vida privada sí tiene eventualmente un efecto político y sí es relevante. Por ejemplo, su salud mental. Eso uno no debe saberlo por intruso, sino por responsabilidad republicana. Es relevante que eso se sepa, se transparente y se conozca», agregó.

Mención aparte hizo Varela sobre la imagen de Karamanos en La Moneda, mientras estuvo allí. «La figura de Irina va a pasar a la historia casi como un personaje de caricatura. Ellas es la caricatura del ‘progre woke’ moderno, que habla en difícil, sin que nadie lo entienda, que no se conecta con la importancia que ha tenido siempre la Primera Dama para el pueblo de Chile», dijo.

Colodro coincidió en ambas posturas. «La vida privada de los presidentes y de los personajes públicos siempre es parte de la política», dijo con respecto al primer punto. Con relación a Karamanos, el comentario fue corto y concreto: «Nunca entendí mucho esa obsesión por echar abajo la figura de Primera Dama. Los argumentos de Irina siempre me fueron difíciles de entender hasta el día de hoy».

Piengentili criticó el desmontaje que hizo la ex pareja del Jefe de Estado de la figura de la Primera Dama. «Lo que hizo Irina fue terminar con una denominación que para el país representaba la contención emocional de la figura del Presidente. Haber hecho esto como un triunfo para el feminismo me parece que es que inflar algo que no», indicó.

Segundo tiempo: seguridad y reforma de pensiones

Además de analizar lo hecho desde La Moneda, y lo no hecho, durante estos dos años de gobierno, Piergentili, Varela y Colodro también ofrecieron una perspectiva sobre la ruta que en su criterio debería transitar el Ejecutivo en este segundo tiempo.

«Más que un cambio de gabinete, lo que debiera haber es un cambio de idea», aseveró Varela, en cuyo criterio el Presidente debería enfilar todos sus esfuerzos en la agenda de seguridad.

Piergentili defendió la postura de que sí ha habido modificaciones de ideas, aunque estuvo de acuerdo con Varela en que la prioridad en La Moneda debe ser trabajar en seguridad.

«Ha habido un cambio en la ruta, solo que no está declarada. Que en el gobierno hoy día una de las prioridades sea la agenda de seguridad es porque claramente el derrotero en la agenda es otro (…). Efectivamente hay que hacer énfasis en seguridad porque es un deber, ni siquiera porque es políticamente rentable o vistoso, sino porque es el problema mayor que tenemos», dijo.

Otro tema en el que debe enfocarse el Presidente Boric desde la perspectiva de Piengentili es la reforma previsional. «Este gobierno no puede terminar sin una reforma de pensiones (…). Sería casi un insulto a los chilenos no tener un acuerdo de una reforma de pensiones», aseveró.

Colodro, que no cree en la necesidad de un cambio de gabinete, planteó una perspectiva más pragmática de lo que debería hacer el Ejecutivo en este segundo tiempo, tomando en cuenta las elecciones municipales de este año, que serán el primer apronte para las presidenciales del 2025.

«El gobierno lo que está haciendo, y en eso probablemente no esté equivocado, es pensando que los partidos empiezan a partir de ahora a adquirir un rol distinto porque se inicia el ciclo electoral y por lo tanto, el gobierno se va a concentrar en las urgencias, la reconstrucción, los problemas de seguridad, tratar de dar facilidades y ciertas señales de tranquilidad al mundo empresarial, pero, sinceramente, tiene muy poco que hacer y muy poco que mostrar desde el punto de vista de una agenda nueva», explicó.

La Moneda ante el venidero escenario electoral

Desde la perspectiva de Colodro, y a pesar de todos los traspiés que ha tenido el gobierno durante la primera mitad de su mandato, la coalición que hoy ocupa La Moneda tiene más activos que la oposición, de cara a las venideras elecciones.

«El gran activo que tiene el gobierno para enfrentar el escenario electoral que se abre a partir de este año es el hecho de que no hay ninguna duda de que desde demócratacristianos hasta comunistas va a haber acuerdos en cosas fundamentales y van a competir todos juntos (…) porque tienen la convicción de que si no van juntos corren un riesgo muy grande de perder el poder. Cosa que no ocurre al otro lado en la derecha, porque hay una disputa por la hegemonía (…). No hay una convicción clara de que la unidad y llegar al gobierno sea lo fundamental», aseveró.

Piergentili fue enfática en hacer una advertencia con respecto a esa hipotética unidad. «Las declaraciones del otro día de Lautaro Carmona (presidente del PC) respecto de Venezuela sobre principios fundamentales (…) me hacen reflexionar respecto de cosas básicas. Creo que ahí hay un tema que socava esta posibilidad de tener no sólo acuerdos electorales, sino una mirada más de fondo, una propuesta más masiva», afirmó.

Aunque aclaró que no habrá llamados desde el PPD para no hacer acuerdos, sí ahondó en las dificultades que supondría esa unidad de la izquierda.

«Ponerse de acuerdo para la presidencial es más complejo porque no es solo hacer una primaria entre Carolina Tohá y Camila Vallejo, es qué encarnan ambas y cuál es el resultado de ese cuadre, porque imagínate una primaria que gana Camila Vallejo. Yo no me voy a comprar un programa completamente del PC, lo que yo quiero es un acuerdo de ciertos mínimos programáticos, que es distinto. Por lo tanto, creo que hay ánimo de unidad en el sector oficialista, pero no cualquier unidad ni a propósito de cualquier programa», aclaró.

Piergentili dijo más: «A cualquiera de las dos fuerzas que le vaya bien en la municipal tiene un escalón avanzado, pero si no hay un programa claro que se haga cargo de los dolores cotidianos, si no hay claridad en el discurso, un discurso aterrizado en vez de epifanías, puede que tengas un escalón arriba, pero que no es suficiente».

¿Con quiénes se van a querer sacar la foto los candidatos a alcaldes en el oficialismo luego de dos años de gobierno?

Con quién, de un lado y del otro, van a querer retrarase los candidatos a alcaldes, con quién van a querer que el electorado los asocie, fue otro tema que se conversó en el encuentro.

«Tengo dudas de con cuál figura del actual gobierno los candidatos a alcaldes se van a sacar la foto, pero no tengo casi ninguna duda con quiénes se van a querer sacar la foto los candidatos de la oposición», indicó Piergentili.

Colodro coincidió. «El escenario es mucho más claro en la oposición, a pesar de que hay mucho menos afecto y menos convicción de la necesidad de unidad. Se van a sacar la foto con Evelyn (Matthei) y con (José Antonio) Kast. Van a salir en la foto abrazados todos», dijo. «Esa sería una linda foto, es una foto ganadora. No sé si se va a dar», acotó Varela.

Más allá de los apoyos públicos, Colodro advirtió que el gobierno va a vivir en esa elección una situación similar a la del segundo plebiscito constitucional. «Va a tener que tratar de tomar la mayor distancia posible de sus coaliciones para no afectar el resultado electoral», sostuvo.

La «derrota» que representaría para Boric entregarle la banda presidencial a un sucesor que no sea de su coalición

En lo que sí coincidieron los tres es en que sería una derrota para el actual Jefe de Estado si el 11 de marzo de 2026 se ve obligado, por mandato electoral, a ponerle la banda presidencial a un sucesor que no sea de su colación.

«Más que una derrota es como una rendición, porque es la pérdida de un sueño político que para algunos como yo, era una pesadilla», acotó Varela.

En la conversación se plantearon varios escenarios electorales que pondrían cuesta arriba un probable triunfo del oficialismo. «Cuando la izquierda abandonó ese centro y se radicalizó con este gobierno, dejó mucho espacio para que Evelyn Matthei capturara el votante natural de esa Concertación, que está desencantado», indicó Varela.

«En las experiencias comparadas en la última década, sobre todo en América Latina, la gente no está votando por derechas ni por izquierdas, está votando por la oposición a los gobiernos de turno. En Chile hemos estado votando por la alternancia desde el 2006», explicó Colodro.

El legado de Boric: «resaltar el legado Piñera», descartar refundaciones y ojalá implementar «la agenda de seguridad»

Colodro fue contundente en cuanto a que, de seguir como va, lo que dejará en herencia el actual gobierno será favorable, pero para un sector opuesto al suyo. «El legado del Presidente Boric va a ser resaltar el legado del Presidente Piñera», dijo.

Varela ve el asunto desde una perspectiva similar: «El legado para Chile va a ser bueno por lo negativo. Hay cosas que vamos a haber descartado, como el hecho de que Chile no está para refundaciones. Ese es un avance para Chile y hace que la gente confluya al centro. La idea del fanatismo de la escala de valores superiores y de que todos los demás son malos también se va a descartar y es un buen legado para la convivencia democrática».

Al abordar este punto en la conversación, Piergentili mencionó como probables legados no tareas ya hechas durante este primer tiempo, sino las que espera que el gobierno pueda cumplir antes de abandonar La Moneda. «Espero que en términos de avance país saquemos adelante la agenda de seguridad y el tema de pensiones. Eso sería lo deseable para la sociedad en términos de una política pública efectiva».

Varela coincidió en la importancia del legado en materia de seguridad. «La izquierda tiene que reconciliarse con que es perfectamente compatible la seguridad con los derechos humanos y con que en una sociedad democrática y libre se puede empoderar a la policía y respetar los derechos humanos», señaló.

«Ese es un partido en que Boric puede rescatar un legado y es dejar que la seguridad efectivamente quede asentada como un valor sobre el cual se construye todas las convivencias, pero no sé si me van a hacer caso», remató.

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