La Sala de la Cámara de Diputados no logró el consenso necesario para aprobar el veto presidencial que presentó el Presidente Piñera al proyecto de ley que establece la obligatoriedad del segundo nivel de transición de educación parvularia, ni tampoco logró ratificar el texto previamente despachado por el Congreso Nacional, con lo cual la propuesta quedó sin posibilidad de convertirse en ley.
La medida requería para su aprobación un quórum de 89 votos a favor como mínimo, sin embargo, obtuvo 78 votos a favor, 61 en contra y 5 abstenciones.
El tema generó controversias en el debate presidencial del pasado miércoles, cuando el candidato de Apruebo Dignidad Gabriel Boric aseguró que había rechazado el veto y no el proyecto.
«Fue un poco confuso lo que dijo el diputado Boric en el debate. Cuando él dice ‘yo voté a favor del kínder obligatorio’, lo hizo solo una vez, luego se arrepintió y en definitiva, con su rechazo, el kínder no es o ni será una ley de la República», aseveró el ministro de Educación Raúl Figueroa en el programa Mirada Líbero en Agricultura.
Para el ministro Figueroa, este rechazo es una muy mala señal para el país y para la educación, asimismo hizo una crítica al mundo de los parlamentarios: «Siempre dicen que lo mas importante es la educación parvularia, pero cuando tienen la oportunidad para demostrarlo con su voto, lo desaprovechan o derechamente lo utilizan para dar señales equivocadas».
«Argumentos técnicos que surgieron fueron todos despejados. Así fue incluso reconocido en la discusión parlamentaria por el pdte de la Comisión de Educación de la Cámara. La verdad es que incomprensible y más bien indignante», dice @raulfiguersa en #MiradaLiberoenAgricultura
— El Líbero (@elliberocl) September 24, 2021
«Hay una inconsistencia absoluta de todos quienes primero votaron a favor y luego lo rechazaron, algunos diputados optan por tratar de hacerle algún guiño a algunos sectores gremiales y dejan de lado su labor principal», afirmó el jefe de la cartera.
El ministro Raúl Figueroa insistió en que el proyecto del kínder obligatorio venía a solucionar dos grandes problemas. En primer lugar, los niños se matriculan pero luego no asisten. De acuerdo con el Secretario de Estado, los antecedentes muestran que un 66% de los niños tiene inasistencia crónica, es decir, faltan mas de 20 días al año, y por lo tanto, «este proyecto apuntaba a corregir ese problema, en el sentido de que al hacerlo obligatorio, los padres también empiezan a tener mayor confianza de lo fundamental que es este nivel».
En segundo lugar, dijo, la iniciativa del Ejecutivo, «busca disminuir al máximo las brechas de desigualdad desde la más temprana edad, porque si un niño asiste y otro no asiste, ya se empiezan a generar diferencias. Nosotros queremos que todos vayan, queremos que los niños mas vulnerables vayan a la educación parvularia y eso es lo que en definitiva han rechazado un número importante de parlamentarios de oposición», recalcó.
Figueroa asegura que «no hay ningún argumento técnico válido para haber rechazado el kínder obligatorio», ya que desde la cartera se hicieron cargo de las observaciones que se hicieron durante el debate.
«Se nos dijo por ejemplo que esto podía escolarizar en demasía la educación parvularia, nos pareció razonable, por lo que tomamos medidas para asegurar que la educación parvularia tenga un carácter específico, centrado en el juego y en el desarrollo integral. Se nos dijo que esto podía generar una barrera de ingreso para primero básico, por lo que tomamos la recomendación y se dijo expresamente en el proyecto a través del veto que, si un niño por cualquier razón no asistía a kínder, ingresaba de todas maneras a primer básico. Lo mismo así con los recursos», explicó.
Por lo tanto, sostuvo que «los argumentos técnicos que surgieron fueron todos despejados, así incluso reconocidos en la discusión parlamentaria por el presidente de la Comisión de Educación de la Cámara. La verdad es que es incomprensible y más bien indignante».
El ministro concluyó que «cuando los elementos técnicos quedan totalmente descartados como argumento, lo único que quedan son razones políticas, bastante mezquinas, como yo señalé recién, porque lo que hacen es poner el interés propio, personal, político, por sobre el interés de los niños».
