Ayer se realizaron las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos, las llamadas midterms, donde se renovó a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, a un tercio del Senado (35 de 100 escaños) y a 36 gobernadores, entre otros cargos. 

Y si bien no está todo dicho, los resultados iniciales, que se pronosticaban muy adversos para el Partido Demócrata del Presidente Joe Biden, no lo fueron tanto. Las últimas encuestas anunciaban una «marea roja», que es el color con el cual se identifica al Partido Republicano, indicando que tanto la Cámara de Representantes como el Senado pasarían -y por mucho- a ser controladas por ese partido.

Pero los más recientes reportes indican que solo se habría dado esto en la Cámara de Representantes (206 representantes republicanos vs. 182 demócratas), mientras el equilibrio en el Senado se mantendrá en suspenso: cada partido estaría terminando con 48 senadores y habrá una decisiva segunda vuelta en Georgia.

¿Se equivocaron las encuestas? «Es muy difícil de predecir», señala el analista internacional Juan Ignacio Brito. En el programa Mirada Líbero (transmitido antes de saberse los resultados finales), explicó que «después de que se reveló el fallo que revirtió el Roe V. Wade sobre el aborto en Estados Unidos, hubo un auge demócrata que luego se empezó a desdibujar. En esa etapa estábamos ahora, con un auge de los temas que más convenían a los republicanos, básicamente el tema económico, la inflación y el crimen. Entonces, ese repunte o no alcanzó a madurar (…) o de frentón las encuestas se equivocaron».

Un país dividido entre rojo y azul

El conteo de votos es lento, principalmente porque depende de las leyes de cada estado. Pero además se trata de carreras muy cerradas, que se definen por algunos miles de votos.

«Lo que sí está claro es que tenemos un país bastante dividido en rojo y azul y que esa división se está haciendo algo estable en las elecciones norteamericanas, donde las posturas se han robustecido y los votos se deben contar con un cuidado extraordinario, porque muy pocos votos deciden en la mayoría de ellos», señala Brito, quien es además periodista y académico de la Universidad de los Andes.

Agrega que pese a que todas las encuestas muestran que la principal preocupación de los norteamericanos es el tema económico y a que el Presidente Biden es poco popular, el factor Trump sigue siendo determinante en la elección: «El electorado está en contra de Biden en muchos temas, pero no está dispuesto a entregarle el voto abiertamente a un Partido Republicano que parece dominado por Donald Trump. Y esta elección muestra algunas fortalezas de Trump, pero también deja al desnudo algunas debilidades».

De todos modos, dice, «al final a Biden le da lo mismo si es que se gana por poco o por mucho, lo que necesita es mantener el Senado e idealmente la Cámara. Esto es importante, primero, porque le permite mantener una posibilidad en una serie de nominaciones que el Senado ratifica, especialmente judiciales, también por ejemplo a embajadores, y mantener esa posibilidad de navegar con cierta facilidad, es comodidad para cualquier gobierno. Y en términos de la Cámara, si la pierde va a ser un problema legislativo importante para el Presidente, porque le impedirá proseguir una agenda legislativa, como lo ha tenido”.

DeSantis: Un contendor para Trump

El ex presidente Trump había insinuado que anunciaría su candidatura presidencial después de estas elecciones, pero la carrera no se ve fácil luego de que el gobernador de Florida, Ron DeSantis obtuviera una aplastante victoria. DeSantis había ganador por muy pocos votos en las elecciones de 2018, pero esta vez obtuvo una diferencia de 18 puntos sobre su rival. «Ganó incluso en Miami-Dade -la ciudad de Miami-, donde gana un republicano por primera vez en dos décadas, entonces parece un tipo que es capaz de cruzar las fronteras partidistas, algo que Trump no logra hacer», explica Brito. «Eso lo muestra como un candidato con muchas posibilidades de convertirse en el abanderado republicano».

Aún así, dice, «hay algunos triunfos para Trump, como que haya ganado Mike DeWine en Ohio, que era el candidato apoyado por él. Pero al mismo tiempo, su candidato perdió en Pennsylvania, que es un estado clave, donde también se perdió la gobernación». En el caso de Georgia, otro estado clave, el gobernador republicano ganó con comodidad, «pero es un candidato que no tiene nada de trumpista». En cambio el candidato a senador, que es trumpista, no logró un triunfo inmediato e irá a segunda vuelta.

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