Vladimir Putin cumplió su amenaza. Por tierra, mar y aire se lanzó contra Ucrania en lo que para muchos podría ser el conflicto más grande en Europa desde la II Guerra Mundial. Las tropas del Kremlin avanzan hacia Kiev sin dar a conocer bajas, mientras las ucranianas contabilizan decenas de muertos y heridos, incluyendo civiles.

Mientras todo esto ocurre en Europa impera una sensación de «irrealidad». Desde Suecia, el historiador y Doctor en Historia Económica, Mauricio Rojas, afirma que «está pasando lo que supuestamente no podía pasar», sobre este conflicto que empezó a desarrollarse en 2014 y en el que, dice, ni Estados Unidos ni Europa habían tenido una política clara. «Hoy se paga el costo», subraya.

Una situación que mantiene en vilo al mundo entero, que se pregunta sobre el rol que deben cumplir organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en escenarios como el presente.

Rojas, en conversación con el programa Especial Mirada Líbero, asevera: “La ONU no sirve para nada en este caso”. Por el contrario, destaca la labor que actualmente tiene la Alianza Atlántica. “Sin la OTAN estaríamos con los rusos en Copenhague, Estocolmo y los países bálticos habrían caído de vuelta en manos rusas; o sea la situación sería absolutamente desastrosa”, dice. Asimismo, asegura que estaríamos frente a una situación donde «el impulso militar ruso sería prácticamente imparable». 

 

La ONU, que fue fundada tras los estragos de la Segunda Guerra Mundial en 1945, establece entre sus objetivos “mantener la paz y la seguridad internacional”. Gestiones que al parecer han pasado desapercibidas para el gobierno ruso, no así para quienes son críticos de su función política. 

Entre las responsabilidades de la organización en la que la expresidenta Michelle Bachelet desempeña un importante cargo como Alta Comisionada de Derechos Humanos, también se encuentra la defensa del derecho internacional, la distribución de ayuda humanitaria y el apoyo al desarrollo sostenible.

La noche del 23 de febrero el Consejo de Seguridad de la ONU tuvo su segunda reunión de urgencia en tan solo 48 horas. El encuentro se hizo a petición del ministro ucraniano de Exteriores, Dmitro Kuleba, «ante el llamamiento por parte de las poderes ocupantes de Donestk y Luhansk para solicitar a Rusia asistencia militar», pero no hubo tiempo de consensuar si quiera un documento, pues mientras todo esto ocurría los presentes se iban enterando en tiempo real de la declaración de guerra del Kremlin. La reunión, además, tenía como anfitrión al embajador de la Federación Rusa, Vasily Nebendzya, quien al entregar la palabra a su homólogo ucraniano, Sergiy Kyslytsya, éste le espetó: “No hay purgatorio para los criminales de guerra. Se van directo al infierno, embajador”.

La OTAN, por su parte, es una alianza multinacional nacida en medio de la Guerra Fría que busca la protección de Estados Unidos y Europa Occidental frente a la amenaza comunista y el rol que en ese entonces desempeñaba la Unión Soviética. 

Alemania, Canadá, Dinamarca, España, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa y Turquía son solo algunos de los 30 miembros de la agrupación, poder occidental que desató la preocupación de Rusia ante el avance de su hegemonía en Ucrania, territorio al que Putin considera históricamente parte del legado comunista y frente al que aseguró que “nunca permitiremos que nuestros territorios históricos y las personas cercanas a nosotros que viven allí se utilicen contra Rusia”.

Sobre el escenario militar y el poder de la OTAN en el viejo continente, Rojas enfatiza en que “Europa se ha negado a dotarse de un aparato militar propio, Europa es totalmente dependiente de Estados Unidos, país a quien se le critica habitualmente por todos los males del mundo, pero la verdad es que Europa ha vivido de la protección norteamericana y sigue viviendo de la protección norteamericana. La UE ha desarrollado un montón de cosas que son valiosas, pero no ha desarrollado aquello que es fundamental”.

Recién la tarde del jueves, varias horas después del inicio de los ataques, Bachelet alzó la voz y criticó la violencia en el país europeo. La exmandataria aseguró que la decisión de Putin “viola claramente el derecho internacional y pone en riesgo incontables vidas civiles”. Asimismo, la expresidenta pidió prioridad en la protección de los civiles dentro del conflicto, además de evitar “a cualquier coste el uso de explosivos en zonas pobladas” respetando las Convenciones de Ginebra.

El comunismo que presiona a Boric

Con el Partido Comunista en el centro de Apruebo Dignidad y el próximo gobierno de Gabriel Boric, surgen dudas sobre cómo abordarán la ofensiva rusa. El Presidente electo condenó, a través de su cuenta de Twitter, «la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegitimo de la fuerza».

Si bien Rojas está seguro del rechazo del magallánico a la agresión rusa, considera que lo ubica un escenario  muy complicado “porque tiene un partido –el Partido Comunista– que es claramente autoritario, que solidariza con Cuba, Venezuela, que es parte de todo este eje autoritario del mal, y que es una base muy importante del gobierno de Boric”.

Rojas plantea que para el próximo mandatario será muy complicado debido a que sus aliados no lo acompañarían. “Estoy esperando que salga alguna declaración del PC diciendo que ‘el imperialismo y el resto de las cosas’, para traicionar/abandonar –como siempre han hecho– a las democracias”, agrega. De la misma forma, dice no poder imaginarse a los comunistas chilenos abandonando a los cubanos, “que son sus padres, tíos, padrinos, etc.”, y cuyo gobierno ya se solidarizó con Putin. 

Desde La Moneda condenaron la arremetida. El Presidente Sebastián Piñera aseguró que “estos actos vulneran el derecho internacional y atentan contra vidas inocentes, la paz y la seguridad internacional”.

Quien fue su secretario de Estado calificó de buena manera su intervención ya que recalca que “en este sentido somos actores totalmente marginales”. En este ámbito, alude a las dependencias económicas que tiene Chile: “Nuestro fundamental socio comercial es China, en ese sentido tenemos un cordón umbilical con un régimen totalitario, que lógicamente tiene un precio, por lo tanto, no se puede esperar mucho más tampoco”. 

El escenario internacional

Evidentemente la reunión de urgencia del Consejo General de la ONU de la noche del miércoles no fue suficiente para moderar la firme posición del mandatario ruso Vladimir Putin. Y es que tal como cuenta Mauricio Rojas, el desmembramiento de la URSS en 1991, –desde la caída del muro hasta dicha fecha–, es un hecho que el exagente de la KGB no acepta de ninguna manera y que busca restablecer. “Esto nos pone en problemas muy directos porque los países bálticos eran parte de la URSS y puede ser la próxima ficha que cae en este juego por lo cual el mar Báltico –del cual son una parte– entra directamente en la zona de conflicto”, dice. 

Sobre el respaldo de la población rusa a la invasión señala que a pesar de que “seguramente hay gente en contra, yo creo que puede haber mucha a favor porque la descripción que hace Putin, que hace el gobierno ruso –que tiene un total control de todo, Rusia es una dictadura, de hecho– es que aquí se está produciendo un genocidio, una masacre de rusos en las regiones de Ucrania donde hay población rusa que son importantes”, y que habría un castigo hacia su población.

Venezuela y Cuba forman parte de los gobiernos que se han sumado al apoyo de la estrategia rusa. “Todo el apoyo al Presidente Putin y a su pueblo. Estamos seguros que Rusia saldrá unida y victoriosa de esta batalla, con la admiración de los pueblos valientes del mundo”, expresó Nicolás Maduro a través de su cuenta de Twitter.


Un fenómeno al que según prevé Rojas se sumarán «otros oportunistas” donde menciona el posible apoyo del gobierno argentino. “Con la muy necesitada ayuda económica, va a salir con algo intermedio que para los rusos es muy importante ahora: tener neutrales, semi aliados, personas o líderes de países  que no se pongan del lado de las democracias”. Bajo este punto, estima que América Latina va a estar muy dividida al respecto que, incluso, dejará en evidencia aún más aliados de los que se espera. “Todavía falta la gran incógnita, que es China”, sentencia.

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