A seis años del estallido de octubre de 2019, que en Chile provocó una ola de violencia e inestabilidad sin precedentes, el historiador, escritor y exministro Mauricio Rojas, actual miembro del Parlamento de Suecia y exmilitante del MIR, conversó con El Líbero sobre las consecuencias y lecciones de este acontecimiento, y comentó cómo el estallido irrumpe en la carrera presidencial.

«Fue el mayor ataque a la democracia chilena después del 11 de septiembre del año 73»

-¿Qué análisis hace a seis años del estallido?

-Primero, que lo que ocurrió hace seis años fue el mayor ataque a la democracia chilena después del 11 de septiembre del año 73. Es un hecho extraordinariamente grave. Estuvo a punto de convertirse en el derrocamiento del gobierno democrático. Lo otro que sorprende es que se sepa tan poco de lo que realmente ocurrió. Se han escrito libros, se ha discutido mucho sobre razones, se especula mucho qué fue esto que llevó al estallido delictual-social. Pero lo que realmente ocurrió, cómo fue posible esa eclosión de violencia que se produjo, es algo que todavía no es conocido todavía, y es una de las mayores tareas pendientes que la democracia chilena tiene, justamente porque este es un ataque terrible a la democracia. Yo creo que el gobierno que venga, sea el de Evelyn Matthei o el de José Antonio Kast, debiera crear una Comisión de Verdad y Reparación, para saber lo que pasó y para poder compensar, reparar los daños horribles que se le hicieron a muchas personas, pequeños comerciantes y gente en general que fue afectada por esta violencia ilimitada.

-¿Cuál sería el principal objetivo de esa comisión?

-Para que nunca más se produzca un ataque semejante a la democracia, una explosión de violencia como aquella, todavía estamos en una situación de desconocimiento que llama mucho la atención. ¿Fue algo espontáneo, o hubo potencias, países extranjeros como Venezuela o Cuba involucrados? Todo apunta a ello, pero no se ha podido demostrar. ¿Cuál fue la participación de las bandas criminales? Yo creo que fue absolutamente decisivo. El capital de violencia que se desplegó, solamente era posible de parte de las mafias y grupos delictuales que controlan barrios. Después, hay que clarificar el papel de los cómplices, los que se pusieron la camiseta del ‘perro matapacos’, los que celebraron, los que llamaron a la ‘primera línea’, todos ellos deben ser profundamente conocidos y condenados, porque avalaron un hecho de violencia que es totalmente inusual en la historia chilena.

«El estallido es una advertencia de que Chile puede caerse a pedazos»

-“Chile no se cae a pedazos”, dijo el Presidente Boric en la inauguración de Enade, desde Roma. ¿Está de acuerdo?

El estallido es una advertencia de que Chile puede caerse a pedazos. Lo que pasó en octubre y en los meses siguientes es un hecho muy complejo, confluyen muchos elementos. Yo acostumbro a pensar en una especie de tormenta perfecta que se produce cuando coinciden elementos muy dispares, como por ejemplo los agentes extranjeros, la criminalidad, los cómplices que celebraban, pero también hay que hablar de un malestar que existe y existía en Chile, que está presente. Es el malestar de la gente a la que no le gusta el desarrollo chileno, los famosos 30 años, en contra del llamado ‘modelo’, quieren otra cosa. Y después está el descontento de todos aquellos que quieren más del modelo. Yo acostumbro a pensar así, hay gente que quiere bajarse del tren del progreso chileno, y hay gente que quiere bajar en primera clase. Ahora, que todo esto confluya como confluyó en octubre, es algo que puede ocurrir, especialmente si la delincuencia tiene el control de distintas partes del país. Ese es un polvorín, que movilizado por los irresponsables políticos, por países extranjeros, puede poner nuevamente a nuestro país en graves problemas.

-¿Y eso podría provocar un nuevo estallido?

-No si ese gobierno es de mano dura real contra la delincuencia, si recupera el control de todo el territorio, si para la inmigración ilegal. Si el gobierno hace con decisión eso desde el primer día, va a desarticular el elemento clave de violencia que explotó el 18-O. Pero también hay que tener mucho ojo con lo que va a hacer el Partido Comunista y los sectores del Frente Amplio que siguen siendo octubristas. El PC derechamente está pensando en que se va a producir un nuevo octubre, y que ellos allí van a tener el rol dirigente que no tuvieron hace seis años. Un gobierno que tiene que terminar con la delincuencia y con el no control es lo fundamental, y si eso funciona no hay nuevo estallido.

«Uno podría pensar que es hay una campaña de boicot a Jara de parte del PC, que apoya a Daniel Jadue»

-Daniel Jadue dijo que “el 18 de octubre no terminó, sigue latiendo en cada lucha”. Por lo mismo, se ha dicho que en el comando de Jeannette Jara hay preocupación de que en esta fecha vuelvan a surgir declaraciones desde el PC que la perjudiquen. ¿Qué impacto podría generar esta fecha en la candidatura de Jara?

-Jeannette Jara es una candidata impensada del partido y no no querida por el partido, porque el partido está dominado por los elementos octubristas, leninistas, que quieren la insurrección, que quieren la toma del poder. Jadue es el ejemplo más claro. Todo esto, por supuesto, afecta mucho a la campaña de Jeannette Jara, sin ninguna duda. Hasta uno podría pensar que es una campaña de boicot de parte del partido, que evidentemente apoya a Daniel Jadue, lo dicen todo el tiempo, esperan que Jadue pueda ser candidato, imagínate lo que eso significa.

-¿Están boicoteando a Jara?

-Bueno, es que Jara para ellos es algo accidental. Y todos los intentos de ella de socialdemocratizar su campaña y su imagen, para el partido no son aceptables. Ellos quieren jugar a la imagen del partido que va a conducir el próximo estallido. Ahora, el partido no tiene ninguna capacidad de provocar un estallido semejante, sería realmente una cosa absolutamente suicida, si es que no se moviliza el elemento delictual, las mafias, todo aquello que tiene un capital de violencia real, que es muy problemático. Si se pone fin a ese elemento de la criminalidad organizada y lo que pasa en La Araucanía, no hay ninguna posibilidad de que se desarrolle algo como el 18 de octubre de hace seis años. En ese momento la violencia fue tan grande que se paralizó al gobierno, todo Chile entró en una fase de desconcierto, que siguió durante un par de meses y donde el elemento de la violencia imperaba, junto a la complicidad y las movilizaciones que se produjeron. El PC quedaría absolutamente aislado si no tiene a los delincuentes de su parte para provocar violencia.

-¿Qué espera de quienes avalaron la violencia tras el 18-O, si es que se convierten en oposición en un próximo gobierno?

-De parte del frenteamplismo octubrista, que no es todo el Frente Amplio, y del Partido Comunista, su fracción dominante, sin duda que van a intentar hacerlo. Eso no me cabe ninguna duda. Ahora, si ellos no cuentan con el elemento de la violencia de los criminales, de las mafias y el apoyo extranjero, ellos no tienen ninguna capacidad de desestabilizar el país, ni siquiera de movilizar grandes sectores. Ellos sueñan con que nuevamente se produzca esta confluencia de hechos. Deben estar tratando de ver las posibilidades de movilizar, y contando con que nuevamente saldrían a la calle esos grupos delictuales, junto a todo el lumpen que se movilizó. Yo no creo que se vuelva a producir algo así, pero va a depender de cómo el nuevo gobierno de Evelyn Matthei o de José Antonio Kast enfrenten el elemento delictual. Esa es la clave de todo el asunto.

-¿Este aniversario podría incidir o irrumpir en la carrera presidencial? 

-No va a pasar nada ahora. Lo que se ha visto como intentos de movilización son muy esporádicos. Ni siquiera el Partido Comunista se ha jugado a fondo por una movilización. No hay ningún llamado de ‘vamos a la calle, vamos al incendio, vamos a todo aquello que fue el 18 de octubre’. Lógicamente que el partido está en una situación complicada con una candidata que va a perder, pero una fracción mayoritaria está esperando el nuevo estallido. Pero, leninistas como son, no lo quieren en cualquier momento. Ellos lo quieren cuando ellos tengan la capacidad de dirigirlo. Esta es la gran lección del leninismo. Lenin no estaba por cualquier insurrección, incluso se opuso a algunos momentos insurreccionales hasta que el momento fuese el propicio.

-El candidato presidencial Eduardo Artés sostuvo que “si gana Kast o Kaiser, van a durar menos que un gusano en el pico de un pájaro”, y que “ellos no los van a dejar (gobernar)”. ¿Cómo interpreta estos dichos?

-Es que aquí hay nostalgias que están muy claras por parte de todos estos grupos antidemocráticos. Otra cosa que es muy importante va a ser la unidad de la centro derecha y la derecha. Gobernar juntos, buscar una mayoría parlamentaria, porque para derrotar la criminalidad y poner nuevamente orden en el país va a haber que hacer cosas duras, cosas que requieren de un gran respaldo político, de un apoyo parlamentario, y ahí espero que la responsabilidad de todos los sectores, incluso de aquella centro izquierda que no quiere la violencia, que no quiere la insurrección, que no es octubrista, también debiera estar plegándose a esta campaña que tiene que haber por restablecer el orden y la paz en el país.

«Un gobierno de Jara sería un tremendo problema existencial para el octubrismo»

-¿Y qué sucedería con el octubrismo y la violencia si Jara fuera electa Presidenta?

-Es bien difícil pensar que pueda ser electa, pero suponiendo que fuese electa se crearía una complejidad muy grande para el octubrismo. Porque el octubrismo vive de una oposición, una polarización, un gobierno de derecha que ellos puedan atacar como el monstruo que hay que derrotar, tal como hicieron con el Presidente Piñera. Y hoy día la gran mayoría de los chilenos se da cuenta de lo vergonzoso y peligroso que fue. Así que un gobierno de Jara sería un tremendo problema existencial para el octubrismo. Yo creo que Jadue hace votos y reza todos los días a las vírgenes, a su Lenin, para que Jara no sea elegida, porque él espera la confrontación, y para la confrontación le viene cien veces mejor que gane un Presidente de derecha.

-¿Qué espera del actual gobierno como oposición?

-Los sectores del Frente Amplio van a quedar con mucha tristeza después del ridículo que han hecho gobernando. Vamos a ver cuál va a ser el papel del Presidente Boric cuando sea ex Presidente. Algunos auguran o desean que sea una figura más socialdemócrata, que encarne una especie de izquierda civilizada, y no la incivilizada del Partido Comunista. Vamos a ver, su figura va a ser relevante en ese sentido. Si él se plegara al octubrismo, la cosa sería un poco más seria, porque movilizaría sectores más amplios. Pero yo creo que el Presidente entiende que eso sería su muerte política, y una amenaza para la democracia de la cual él no saldría nada de bien parado.

«Habría que tener un pacto formal de apoyo mutuo en segunda vuelta»

-Se realizó la Enade, en la que se dio una especie de «tregua» entre Matthei y Kast. ¿Cree que esto debiera seguir profundizándose y que Matthei debiera dar un paso más y comprometer un eventual apoyo en segunda vuelta a Kast si es que él pasa?

Es una cosa clave. No me gusta la tregua. La tregua implica que hay dos ejércitos enfrentados, que están esperando para darse duro de nuevo. Yo quiero que haya paz, acuerdos estratégicos, porque va a ser muy importante la capacidad de liderar el país en conjunto por una amplia centro derecha, que vaya desde el Partido Republicano y el partido Socialcristiano, hasta Amarillos, Demócratas, etc. Ojalá que uno pudiera incorporar los elementos civilizados de la izquierda democrática. Por lo tanto, lo que pasó entre Matthei y Kast es una buena señal, pero, de nuevo hay pequeñas rencillas, es un problema de Chile. Si no son capaces de unirse, de gobernar juntos, de apoyarse, de buscar esa amplia unidad, pueden pasar cosas muy inesperadas. Primero, que no se va a poder combatir eficientemente la criminalidad y la eventual presencia de agitadores extranjeros que estarán buscando desestabilizar el gobierno democrático. Hay que dejar la tregua de lado, y hay que pasar a la paz en serio.

-¿Cree, entonces, que Matthei debiese comprometer su apoyo en segunda vuelta a José Antonio Kast?

-Sí, por supuesto, claro que sí. O sea, la alternativa es una candidata comunista. No puedo imaginarme que ni la izquierda civilizada ni la derecha de cualquier tipo pueda facilitar de alguna manera que una militante comunista llegue al gobierno. Además, con personajes como Jadue y todo un partido que está esperando que Chile se estabilice para tomarse el poder. O sea, es que no me cabe ninguna duda de que esa es la única opción posible y habría que hacerla muy clara, no cabe duda de qué es lo que hay que hacer. Habría que tener un pacto formal incluso de apoyo mutuo, y tratar de incluir a otros en ese pacto. Es muy importante formar un gran frente contra la violencia, la delictualidad y el octubrismo.

-¿Un pacto entre Kast y Matthei, entonces?

-Sí, empezar a formar el programa de gobierno, los equipos que van a gobernar, prepararse especialmente para los primeros 100 días, donde habrá que tomar todas esas medidas que van a impedir un nuevo estallido criminal-social como el de hace seis años. Todo eso hay que hacerlo pronto, unidos y con toda la fuerza. Por lo tanto, hay mucho que hacer, hay que ponerse serios ahora, y creo que es el momento de que superen la tregua, y pasen a la paz. Por el bien de Chile.

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1 Comment

  1. No es dable, correcto, ni recto, ni derecho, ni buena leche comparar revolución y golpe de estado militar de 1973 con asonada comunista de 2019. Ni causas ni propósitos. No torzamos la historia

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