«Lo único que me importa es que sea una persona que tenga capacidad de gestión y que dé garantías de un debate en el que tod0s podamos participar», dice la convencional Marcela Cubillos sobre sus expectativas para la nueva mesa directiva de la Convención, cuyos integrantes serán elegidos el próximo martes 4 de enero.
Cubillos se anima a dar un nombre. «Teniendo todas las diferencias que tengo con ella, me parece que Bárbara Sepúlveda del PC es una buena candidata para presidir la Convención. Tiene capacidad de gestión, es muy eficiente y, en general, cuando a mí me ha tocado que ella coordine, da bastantes garantías de debate y de participación».
La futura mesa y una evaluación de la dupla Elisa Loncón es parte de lo que la convencional aborda en el Podcast Constituyente de El Líbero junto al constitucionalista Germán Concha.
Marcela Cubillos explica la lógica que aplica para inclinarse por Sepúlveda: «Si el Frente Amplio tiene al Presidente (de la República), a mí me parecería políticamente lo más lógico que hubiera un presidente de la Convención del Partido Comunista».
En criterio de la constituyente de Chile Vamos se debe estar atento a la negociación que se dé dentro de la coalición de Apruebo Dignidad, porque tendría efectos en la elección de las fichas que pudieran o no integrar la Mesa. «Le darían al PC la presidencia de la Convención o le van a dar cargos muy relevantes en el gabinete, porque lo que no puede pasar es que el Partido Comunista no tenga relevancia en ninguna de las dos partes, ni en La Moneda ni en la Convención«, advierte.
Por su parte, el constitucionalista Germán Concha se refiere a los retos que tendrá la Convención en este nueva etapa en la que, según el cronograma, deberían entregar al país el proyecto de texto constitucional por el que la ciudadanía tendrá que votar a favor o en contra en las urnas.
«El desafío de la nueva Mesa, más allá de quién la integre, es ponerse a trabajar en el encargo, en el que se ha avanzado muy poco, entonces tienes una tarea muy difícil por delante porque queda poco tiempo y porque se han hecho una serie de ofertas al país y se han levantado las expectativas respecto de lo que podía o no hacer la Convención. Ahora estás golpeándote con el muro de la realidad», señala el jurista.
Concha indica que desde principios de julio pasado, cuando se instaló la Convención, hubo una mayoría de los integrantes de dicho órgano que llegó con una actitud de «tener la razón en todo, no oír a nadie, no discutir con nadie y prácticamente imponer su voluntad».
«Si esa actitud se mantiene es muy difícil tener un proyecto de texto constitucional razonable, que le hable al país. La nueva Mesa desde el primer momento debería empezar a cambiar esa actitud al interior de la Convención y que no solo sea un tema de plazos (de cumplir con el ajustado cronograma), sino de un tarea específica que tiene que ver con preparar un borrador de Constitución, pero un borrador que tiene que pensar en Chile, no en una revancha histórica, no en una suerte de afirmación donde que hay un grupo de iluminados», advirtió el constitucionalista.
«La prueba de fuego»
Para Marcela Cubillos, la Mesa y la Convención, con una mayoría de izquierda, tienen una «prueba de fuego». «La izquierda criticaba básicamente tres cosas de la Constitución actual: que representaba solo a unos pocos, que tenía cerrojos que la hacían difícil o casi imposible de modificar, y que instalaba supuestamente un modelo económico único. Pues quiero ver ahora, que ellos que tienen la hegemonía para escribir solos la Constitución, si van a hacer un texto que no represente a unos pocos, que se pueda reformar con los ciclos democráticos y que no instale un modelo económico único, el de ellos», sostiene.
«Si comenten esos mismos vicios entonces sería una Constitución de la revancha y no una Constitución para regir por décadas a todos los chilenos», dijo.
Desde el punto de vista operativo, Cubillos ve un peligro en la Convención que debe trabajar durante este año. «El riesgo es que nos pase lo mismo que con el reglamento, que solo podía argumentar una persona por dos minutos y no había debate y luego se votaba. Entonces, el riesgo es que cuando ya estén apurados, ya no tengan nada más que eliminar aparte del debate y simplemente sea una pasada de máquina en las votaciones», señala.
«Loncón hermanó esta Convención a la violencia irremediablemente»
Tanto a juicio de Concha como de Cubillos, la gestión de la Mesa Directiva de la Convención que será sustituida este martes, y que estuvo integrada por Elisa Loncón en la presidencia y Jaime Bassa en la vicepresidencia, no tuvo una buena gestión.
Desde la perspectiva del constitucionalista, la actual Mesa «partió más preocupada de lo ‘performático’, es decir, de cosas más identitarias, más que del trabajo de redactar un borrador de Constitución que es un trabajo complejo, lento, arduo, en el que hay que negociar, discutir, analizar, que toma tiempo y que requiere concentración y disciplina».
Comenta que hubo problemas básicos en la actuación de la Mesa saliente. Uno de ellos, «la despreocupación por lo que se llama amistad cívica, que consiste en generar, en los órganos colegiados que tienen tareas de carácter político, la capacidad de conversar de verdad entre personas que piensan distinto, en un ambiente razonablemente bueno, no en un trato de amigos y enemigos, sino entre personas que están trabajando por el bien del mismo país».
Lo otro, señala, es que quedó «capturada por la violencia, no porque esté rodeada por movimientos violentos afuera, sino porque está capturada mentalmente, incapacitada de condenar la violencia, tratando de justificarla en ciertos casos y condenarla en otros. Eso es muy malo como señal para la convivencia de quienes están adentro, pero también para la tarea que tienen», sostiene Concha.
Cubillos también es enfática en sus críticas a la directiva saliente. «Además de todos los problemas políticos que tiene esta Mesa, tiene también un problema de gestión en dirigir y esto ya estaba anticipado», sostuvo.
«Esta mesa se caracteriza por haber infringido desde el inicio las reglas del juegos acordadas. No hay que olvidar que se impulsó desde ahí el tema del plebiscito dirimente que va contra las reglas, el no votar por 2/3 las normas de votación. En el tema de deliberación se impulsó un reglamento que impedía la deliberación y la crítica política», subraya.
Y apunta: «La presidenta nunca pretendió representar a los 155 convencionales, basta ver su discurso inaugural. Estaba ahí para su propia agenda, además hermanó esta Convención a la violencia irremediablemente».
