La reunión entre el ex Presidente Eduardo Frei y el candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, pegó fuerte en el oficialismo. La propia Jeannette Jara había manifestado que esperaba el apoyo de Frei, y en el sector apostaban a que si no lo hacía, al menos se mantuviera neutral.
En el comando algunos lo vieron como un golpe de gracia. No tanto por el impacto directo en los votos, sino porque reunirse con un expresidente de la Concertación terminaba de vestir a Kast como el próximo mandatario y ya no con la imagen de derecha dura o extrema con que Jara pretende golpearlo en las semanas que quedan para el balotaje.
Por eso la estrategia era intentar mostrar que Jara también tiene apoyos transversales y la ex Presidenta Bachelet era la principal carta. El problema: había que convencerla de volver a la contingencia y arriesgar críticas a su candidatura a la ONU, donde necesita el respaldo internacional y del próximo gobierno.
Daño contenido
Quienes estuvieron en la conversación del comando con la ex Mandataria aseguran que desde el principio se pensó en que fuera un gesto sin prensa y acotado, que incluyera una declaración destacando la trayectoria de Jara. «A lo largo de mi vida pública he trabajado con personas comprometidas con el país y con un profundo sentido de servicio. Jeannette Jara es una de ellas: una mujer seria, responsable y dedicada a las políticas públicas que impactan la vida de las familias», se lee en el comunicado de la ex Jefa de Estado.
Si bien a Bachelet -dicen en su entorno- la habría movido «la responsabilidad por el país» y de evitar que la derecha llegue al poder, en las conversaciones también hubo otros cálculos.
Primero, que el gesto se haría cuando la carrera por la ONU está recién comenzando, por lo que el impacto internacional sería mínimo.
Se estima que el proceso se va a extender durante casi todo el 2026, y aún quedan todas las conversaciones relvantes por delante. De hecho, la ex Presidenta viajó en estos días a China y luego irá a Nueva York.
Los costos para Kast
El segundo cálculo que primó en el oficialismo para correr el riesgo fue que para Kast el costo de no apoyar a Bachelet podría ser demasiado alto, por lo que en el caso de llegar a La Moneda tendría poco margen para no respaldarla.
Al mismo tiempo, en el comando analizaron que la reunión Bachelet-Jara sería una buena posibilidad para que el republicano se viera obligado a abordar la candidatura de la ex Presidenta a la ONU.
El escenario ideal, dicen, sería que el republicano «pisara el palito» y arremetiera contra la ex Mandataria y su candidatura. En el equipo de Jara creen que eso podría mostrar a Kast en una posición extrema, volviendo a sus posiciones críticas de la ONU y mostrándose en contra de que Chile llegue a un estatus internacional importante.
Esto permitiría a Jara, además, ganar protagonismo como la defensora de Bachelet y su candidatura, al mismo tiempo de presionar a Kast por sus críticas al organismo y sobre el cambio climático.
Por eso, parte de la estrategia era no evitar el tema, sino salir a emplazar al republicano con la candidatura de la ex Mandataria.
Ayer en la mañana, la jefa de campaña de Jara y cercana a Bachelet, Paulina Vodanovic, agradeció en La Tercera el gesto de la ex Presidenta, asegurando que «su corazón va a estar siempre de los derechos sociales, los derechos de las mujeres, lo que representa la candidatura de Jeannette Jara».
La presidenta del PS resaltó, además, que la candidatura a la ONU se trata de “un tema de Estado, no de gobierno, y ahí nadie debiera perderse”. Y emplazó a Kast: «Uno esperaría también que las cosas se tomen con templanza y no con venganza. Es un tema del Estado».
La cuidada salida del candidato republicano
En el comando republicano la salida al tema pasó justamente porque no fuera Kast quien criticara a la ex Presidenta. Tampoco que señalara alguna definición en esa materia. El objetivo era evitar que el tema se tomara la agenda y el debate presidencial.
El candidato, de hecho, se remitió a criticar que el Presidente Boric hizo el nombramiento sin consultar, asegurando incluso que estaría dispuesto a reunirse con la ex Mandataria.
«No tengo problema en asistir si me quiere invitar, si me quiere convocar para decirme por qué es la mejor candidata para presidir la ONU», dijo ayer el candidato republicano.
En la misma línea el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, aseguró que esto «tampoco altera la posición que hemos dicho desde el primer momento que se supo que podía ser candidata a un cargo internacional. Para tomar esa decisión, primero hay que llegar a la Presidencia, tener los antecedentes sobre la mesa, sobre la conveniencia o inconveniencia y decidir en función de qué es lo mejor para Chile».
Los cuestionamientos, sin embargo, quedaron en manos de los parlamentarios de oposición. La bancada de diputados de Renovación Nacional, de hecho, ofició al ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, para solicitar que se haga presente a la ex Mandataria que su candidatura a la ONU debe llevarse a cabo «en un marco de neutralidad y prescindencia de los asuntos políticos-electorales».
Lo que sí podría golpear a Bachelet
En el mundo diplomático coinciden que aún queda mucha campaña y reuniones por delante. Sin embargo, destacan que la ex Presidenta no está en la mejor posición por lo que estos detalles podrían al final jugarle en contra.
Esto, porque en la carrera a la ONU, dicen fuentes que conocen el proceso, hay otras dos candidaturas muy fuertes que hoy incluso corren con ventaja por sobre la ex Mandataria.
Se trata del candidato argentino Rafael Grossi (director del Organismo Internacional de Energía Atómica) y de la candidata de Costa Rica Rebeca Grynspan (exvicepresidenta de Costa Rica y secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo).
Grossi es una de las cartas más fuertes dada la cercanía del gobierno de Javier Milei con el de Donald Trump, uno de los principales actores en la elección del cargo.
El jueves, de hecho, mientras Bachelet se reunía con Jara, el gobierno argentino oficializó la candidatura de Grossi a la entidad internacional. “Rafael Grossi es reconocido internacionalmente por la extraordinaria tarea que viene desempeñando como director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) desde hace ya seis años, lo que demuestra su gran capacidad de liderazgo ante graves situaciones que afectan la paz y la seguridad internacional”, publicó en X el canciller trasandino Pablo Quirno.
