venezuela

La última vez que Marcela Cubillos y Leopoldo López se reunieron, fue en diciembre del año 2021, cuando el líder opositor venezolano visitó a los convencionales de “Vamos por Chile” durante el primer proceso constituyente. Días antes había declarado que ese mismo  proceso en Venezuela había sido «el principio del fin».

Hoy ambos residen en España, y en este capítulo de Mirada Crítica, la exconvencional entrevista a López para analizar la actitud que ha tomado Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro en las últimas semanas, incluyendo la destrucción de embarcaciones en el Caribe procedentes de Venezuela que supuestamente transportaban drogas: “Ha sido positivo”, dice el líder opositor. 

¿Cómo evalúas los movimientos del último tiempo de Estados Unidos en la región?

-Lo que ha ocurrido, sobre todo en los últimos dos meses, ha sido positivo por parte de los Estados Unidos. Estados Unidos ha tenido una política de llamar las cosas por su nombre. El problema de Venezuela no solo es “un” problema: tenemos un autócrata, que lo tenemos; un dictador, que lo tenemos; no solo es un problema de violaciones de derechos humanos, que ocurren; ni de una crisis humanitaria compleja que responde a la destrucción de la economía. Es también y sobre todo un problema de una estructura de crimen organizado que ha tomado control del Estado venezolano. La designación del Cartel de los Soles como un grupo terrorista es correcta y hay que entender que el Cartel de los Soles no es un cartel como nos podemos imaginar el Cartel de Medellín con Pablo Escobar o el Cartel de Sinaloa con el Chapo Guzmán, que eran estructuras paralelas al Estado, que combatían al Estado, que infiltraban al Estado. El caso de Venezuela es el cartel hecho Estado, es decir, es el cartel cooptando y controlando todas las instituciones del Estado.

-Fuiste condenado a 14 años de cárcel por haber acusado a Nicolás Maduro de narcotraficante, de represor…

-Desde hace muchos años hemos venido denunciando la condición criminal de Nicolás Maduro y de quienes lo acompañan en el control de la estructura del Estado. Yo creo que es correcto lo que se ha hecho de desplegar fuerzas para producir cambios y esperamos que esto permita, porque no va a ser por sí solo el despliegue de unos barcos en el Caribe lo que va a generar el cambio político, eso tiene que venir acompañado de otros eventos que esperamos puedan suceder, pero sin duda alguna es una señal muy clara a los venezolanos de que hay una comprensión del problema. Los venezolanos entendemos bien que el combate contra el narcotráfico es lo mismo que el combate contra Nicolás Maduro.

¿Qué salida le ves tú a Maduro en el caso de una transición negociada?

-Mi obsesión en lo personal y en nuestro movimiento es el destino, que es la libertad. Y el camino que nos lleva a la libertad es legítimamente correcto recorrerlo en elecciones,  protestas, negociación, presión internacional… son distintos caminos que nos pueden llevar al destino de la libertad. Dependerá de la decisión de Maduro. Lo lógico es que Maduro se siente a negociar y, una vez sentado en una negociación que realmente tenga sentido -no como las que se han hecho en el pasado, que han sido utilizadas y manipuladas por él para mantenerse en el poder y ganar tiempo-, podría construir una salida. La prioridad está en lograr la libertad, la democracia de una manera totalmente acordada, pacífica, que haya una transición como lo fue en Chile, que fue tortuoso pero fue pactada y acordada, como lo fue también en Sudáfrica. Pero hoy Maduro está aferrado al poder de una manera que indica que su salida del poder puede ser mucho más traumática.

Informe de la ONU

Esta semana, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU presentó en Ginebra su informe sobre Venezuela y mostró pruebas sobre una política sistemática de represión estatal implementada en ese país entre julio de 2024 y agosto de 2025. En este contexto, Leopoldo López intervino ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y expuso su diagnóstico sobre la crisis en el país.

“Es probable que el padre de Miguel Uribe sea el próximo Presidente de Colombia”

-Ante el asesinato de Charlie Kirk en Estados Unidos y de Miguel Uribe en Colombia, ¿cómo debiéramos, en una democracia, enfrentar los ambientes de odio que anteceden estos hechos? 

-Yo fui muy amigo de Miguel Uribe. De hecho, él estuvo acá, en casa en Madrid hace unos meses. Una gran persona que dio un testimonio en vida, pero que también está dando un testimonio con su muerte y muy probablemente su padre sea el próximo Presidente de Colombia. Yo en lo personal espero que sea así. Lo que pasó con Kirk en los Estados Unidos no es el primer incidente, pero sin duda uno de muchísimo impacto. Son casos parecidos en el sentido de que son asesinatos políticos, pero creo que son ambientes distintos. En el caso de Colombia, yo creo que fue un sicariato por orden. Yo creo que el asesino de Miguel Uribe quizás ni conocía quién era Miguel Uribe, simplemente recibió una orden, un pago y un mandato. Creo que en el caso de Estados Unidos está en pleno desarrollo, pero es probable que tenga mucho que ver con la manera como las posiciones se están radicalizando de un lado y del otro. Yo he sido víctima de tres intentos de homicidio, en uno de ellos Carlos Mendoza, un compañero, falleció en mis brazos; he visto esta violencia de cerca, he recibido balas, he estado como objeto de esta violencia política por muchos años en Venezuela y sin duda alguna yo creo que tiene mucho que ver con el liderazgo y con los mensajes que se están dando de quienes están liderando de un lado o del otro. 

“Hay actores de la oposición en Venezuela que hoy son insignificantes, como el caso de Capriles”

-¿En qué estado anímico está la oposición venezolana?

-Estamos todos muy esperanzados. Yo creo que lo que se está viendo ahora es un despliegue internacional. Cada tres años se da este ciclo en donde hay un nuevo movimiento de esperanza y los venezolanos lo asumimos con fe. Y yo creo que eso ha hecho el caso de Venezuela un caso muy particular, del que yo espero que en el futuro también se pueda estudiar la capacidad de resiliencia que puede tener un pueblo que no se rinde. Porque a diferencia de otros países en donde ves que está totalmente rendida la población, en el caso de Venezuela seguimos luchando, nuestra gasolina es la esperanza. Y por supuesto esperamos que ese cambio venga muy pronto.

-Para las últimas elecciones (mayo), las regionales y parlamentarias, la oposición se dividió. María Corina Machado promovió la abstención y Henrique Capriles decidió participar. ¿Cuál era, a tu juicio, la estrategia adecuada, después de lo que había ocurrido con la presidencial (en la que el gobierno desconoció el triunfo del candidato opositor)? 

-Después de lo ocurrido en la presidencial era obvio que no teníamos que ir a la elección. De hecho, en Venezuela hemos tenido este debate casi shakesperiano de votar o no votar durante muchos años. En nuestro partido siempre hemos tenido la posición de que no hay que obsesionarse con una u otra posición, sino la que mejor convenga, dada la circunstancia. Hay momentos en donde hay las condiciones para ir a votar, como fue la elección presidencial de 2024, y hay momentos donde no tiene ningún sentido porque ya los resultados están más que cantados, como fueron las elecciones del pasado mayo. Yo creo que hay unidad de los venezolanos alrededor de esta idea. Hay algunos actores que hoy en día son insignificantes, que no tienen ningún tipo de capacidad de representación, como el caso de Capriles, que no tiene ninguna incidencia más allá del hecho de que fue un candidato presidencial dos veces y que tiene reconocimiento. Pero no tiene mayor incidencia y se probó en las elecciones, pues le tuvieron que regalar unos curules, es decir, ni siquiera sacó los votos, pero como la dictadura necesitaba una oposición a la medida, le regaló unos espacios en la Asamblea a él y a otros que lo acompañaban. 

Se dice que hay una división dentro de la oposición en Venezuela y yo creo que eso hay que precisarlo bien. La oposición en Venezuela tiene distintas tendencias, caras, voces, protagonistas, pero en los momentos en donde hemos tenido que estar unidos, hemos estado unidos. Estuvimos unidos en el 2024 para las elecciones presidenciales, para las primarias en el 2023, con el gobierno interino en el 2019, con las protestas del 2017, con las protestas el 2015, cuando ganamos la Asamblea Nacional, que ganamos dos tercios de la Asamblea, una coalición de 27 partidos políticos, con las protestas del 2014 cuando yo fui preso… es decir en los momentos críticos hemos tenido siempre esta unidad estratégica. Hoy la unidad la representa Edmundo González, que es el presidente electo, y María Corina Machado, quien ha venido liderando este proceso. Maduro está en el poder no porque la oposición no se ponga de acuerdo, sino porque es un dictador, porque es un criminal, porque persigue, secuestra, asesina, censura, expropia y mantiene el control a sangre y fuego. 

-O sea, la oposición de Capriles, para entenderte, es una oposición muy personal, y el resto de la oposición estuvo unida en torno a la abstención. 

-Sí, yo creo que es una oposición muy personal. Yo creo que responde mucho más a la comodidad y al miedo que a una convicción política. Y como él puede ser la expresión en la política, hay expresiones en el sector empresarial, hay expresiones en el sector de la sociedad civil, en el sector de la iglesia. Es decir, cuando estás en un momento como el que estamos viendo en Venezuela de tanta presión, siempre hay quienes son más conservadores, más temerosos, menos dispuestos al combate político y a la lucha por la libertad.

“Hoy los ataques a la libertad de expresión no sólo se dan en contextos extremos”

-Cuando visitaste la Convención Constitucional dijiste que la erosión de la democracia empieza con el ataque a la libertad de expresión. ¿Cuáles son las amenazas a la libertad de expresión en el mundo actual?

-El caso de Venezuela ha sido uno en donde la democracia se destruyó desde adentro. Chávez fue electo democráticamente y su primera oferta electoral fue hacer una Constituyente; hizo la Constituyente, cambió la Constitución, cambiaron las personas que estaban liderando las instituciones y fue muy claro cómo se fueron sembrando las bases para un proceso gradual pero sostenido de ir socavando las bases de la democracia. Y el tema de la libertad de expresión estuvo muy presente desde el principio. El trasfondo de todo era socavar, criminalizar la libertad de expresión y controlar la narrativa y, de esa manera, la percepción de lo que está ocurriendo. Chávez cerró grandes medios de comunicación, amenazó y encarceló a periodistas y hoy en día yo veo que esos ataques a la libertad de expresión no sólo se dan en contextos tan extremos, como lo fue el caso de Venezuela, sino también dentro de países democráticos. Eso se ve aquí mismo en España, en otros países europeos, en Estados Unidos, se ve en muchos otros países que esta dinámica de atacar la libertad de expresión es un rasgo de las tendencias autocráticas de gobierno. 

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