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Publicado el 03 de noviembre, 2019

Las tres facciones en que se divide la oposición en medio de la crisis

Autor:

Mariela Herrera y Javiera Barrueto

El PPD, el PS y el PR se reunieron ayer para elaborar una contrapropuesta a la agenda social planteada por el gobierno, que le harán llegar hoy. Pero no invitaron a la DC al encuentro. Tampoco estuvieron los partidos que han marcado la posición menos dialogante desde el estallido del viernes 18: el PC y el FA. Así, quedaron en evidencia tres tendencias opositoras; cada una con su propia agenda y su respectiva estrategia.

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Mariela Herrera y Javiera Barrueto

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No invitaron a la Democracia Cristiana. Tampoco este partido buscó estar presente. Ayer el PPD, el PS y el PR se reunieron en el ex Congreso en Santiago para dar a conocer las propuestas que le harán llegar al gobierno este domingo.

Heraldo Muñoz, presidente del PPD fue quien primero tomó la palabra ante la prensa. “La agenda social del gobierno es insuficiente. Tenemos que ir a lo fundamental y queremos partir por la primera contrapropuesta que tenemos, que nos parece que es absolutamente clave para todo lo demás: plebiscito para una nueva Constitución. Nos parece absolutamente fundamental contar con una nueva Constitución y que la ciudadanía se pronuncie democráticamente”.

Con estas palabras, el ex canciller dio forma a lo que podría llamarse una de las tres facciones en las que hoy está dividida la oposición. Porque si hasta la semana pasada la línea roja estaba marcada entre los que dialogaban con La Moneda y los que no -en donde en el primer grupo estaba el PPD, el PR y la DC y en el otro el Partido Comunista, el Frente Amplio y el Partido Socialista-, esta vez, se ha rebarajado el naipe.

Hoy el espectro no dialogante lo lidera el Partido Comunista y ha logrado atraer hacia su lado a parte del Frente Amplio incluyendo a Convergencia Social de Gabriel Boric. A pesar de ser convocados por el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, para dialogar y escuchar sus propuestas para enfrentar la crisis, este sector optó por no sumarse. Han endurecido su discurso impulsando una acusación constitucional contra del Presidente Sebastián Piñera y plantean prácticamente como única vía posible una Asamblea Constituyente. Incluso ayer el diputado del PC Hugo Gutiérrez planteaba en su cuenta de Twitter que “si la derecha rechaza plebiscito para que el pueblo de Chile se pronuncie si quiere una nueva Constitución, entonces solo cabe huelga general y convocar una Asamblea Constituyente”. Esta paralización total también está siendo promovida por grupos afines al PC como No más AFP, CUT, Anef, y otras organizaciones sindicales.

De esta facción de la oposición el Partido Socialista tomó distancia. Si bien en un comienzo estuvieron en su misma vereda al negarse a conversar con el Mandatario, hoy han transitado a una postura menos radical.

Y es ahí donde se distingue un segundo grupo; una oposición dialogante, pero con exigencias que exceden la agenda del gobierno. Es allí donde el PS se encuentra con el PPD y el PR. Y lo dejaron claro ayer exigiendo un plebiscito para zanjar el debate constitucional. No solo eso. En su puesta en escena son duros -como decir que la agenda del gobierno es “pro abusos”- y corren la valla más allá al presentar su petitorio. Liderados por Muñoz -quien además estuvo acompañado por otras figuras del PPD como el senador Guido Girardi y el ex ministro Francisco Vidal– plantearon, por ejemplo, que el gobierno debe separar el proyecto previsional y  centrarse en la pensión básica solidaria «no solo aumentando en un 20% -como propuso el gobierno- sino que en un 50%». Y en el tema tributario reiteraron que la reintegración «ya murió» y que «esos 800 millones de dólares que se iba a entregar a los más ricos» se destinen a la agenda social.

Por su parte, la Democracia Cristiana, liderada por Fuad Chahin, conforma una oposición «dialogante» y con énfasis en la urgencia de la agenda social. También están en la postura de una nueva Constitución, pero que sea parte de un cronograma en donde ese debate más institucional sea «al final del camino». A la salida de la reunión con el ministro Blumel, así lo planteó Chahin: «La etapa final es que tengamos una Constitución que nos represente a todos. La gente se da cuenta que más allá de medidas puntuales, se requiere un nuevo pacto. Y ese nuevo pacto es la Constitución».

Pero para la DC, su prioridad es sacar adelante la agenda social con beneficios que irían directo a los ciudadanos. Una segunda son las reformas más profundas, como la previsional y la tributaria. En estos puntos tienen diferencias también con la facción liderada por el ex canciller. Por ejemplo, no son partidarios de que el gobierno divida el proyecto de pensiones, pues creen que no solo se trata de inyectar más recursos al Pilar Solidario, sino que se debe dar «un alivio» para la clase media y para las mujeres. En la tributaria, en tanto, pretenden que la integración, en lo que respecta a las pymes, se mantenga tal como se establece en el proyecto que hoy se encuentra en el Senado.

Sobre cuál camino seguir para llegar a una nueva Constitución, la DC aún no se ha definido. La mesa le ha encargado a sus abogados constitucionalistas que les presenten diferentes opciones. Incluso desde la colectividad destacan que desde hace varios años han barajado la posibilidad de crear una nueva Carta Magna. Incluso, recuerdan las conversaciones que sostuvo en 2012 el ex senador Ignacio Walker con el ex presidente de RN, Carlos Larraín, que finalmente no llegó a destino.

Y tres años después Walker escribió la columna en El Mercurio “¿Por qué una nueva Constitución” junto al abogado Patricio Zapata, donde explicaron que un camino para establecer un nuevo texto fundamental era una Convención Constituyente de 60 integrantes. Hoy en la DC explican que se debe aclarar «qué queremos» en una nueva Constitución, antes que el procedimiento. Recalcan, eso sí, que hay que mantener una postura alejada de las Asambleas Constituyentes que organizaron Nicolás Maduro en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador.

“El camino para la Democracia Cristiana en este escenario de polarización de la élite de los partidos políticos hace inviable una reconfiguración del centro como opción política, a no ser que la DC logre marcar diferencias claras con el resto de los partidos de oposición respecto a materias relativas al proceso constitucional”, explica el experto electoral y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales.

Y en esa tarea ha estado Chahin. Intentando mantener el «camino propio» que anunció el 22 de junio del año pasado al asumir la presidencia de la Democracia Cristiana. Un camino que no está libre de «tentaciones» de figuras de sus mismas filas que se pueden sentir atraídos por una izquierdización de la agenda.

 

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