INDH - Branislav Marelic

El ex director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Branislav Marelic, que fue removido de su cargo en 2018 pero que permaneció como consejero hasta 2022, cuenta a El Líbero sobre el rol que cumplió ese organismo durante el estallido.

El abogado relata detalles sobre los debates que mantuvieron en el consejo justo después de la ocurrencia del caso Pío Nono, en el que un menor de 16 años que participaba en una manifestación fue a dar al Mapocho en medio de una aprehensión, causa en la que el INDH fue parte querellante y en la que recientemente el carabinero implicado resultó absuelto. «Cuando nosotros lo conversamos en el consejo, siempre nos dio muchas dudas», dice, agregando que en la investigación «hubo negligencia».

Sobre la polémica que mantuvieron con el actual gobierno por el otorgamiento de las cuestionadas pensiones de gracia, sostiene que «este gobierno de izquierda usó como chivo expiatorio a la institucionalidad de derechos humanos» y que se dieron pensiones «a diestra y siniestra sin ninguna acreditación. Yo lo encuentro descarado».

A usted le tocó ser director del INDH entre el 2016 y el 2018, y para el estallido estuvo como consejero. ¿Cómo evalúa el rol cumplido por el INDH desde octubre de 2019?

-Si lo vemos desde un punto de vista institucional, el INDH cumplió su rol esencial en ese momento, ya que recibió denuncias, interpuso acciones judiciales y nunca disminuyó la fuerza con la que condenaba las violaciones de derechos humanos que estaban ocurriendo, institucionalmente hablando. Otra cosa diferente es lo interno, porque si bien el INDH cumplió su labor con imparcialidad, internamente fue una crisis bastante fuerte en cuanto al diálogo, las presiones, la forma en que se desarrolló el trabajo interno. Pero a pesar de todas esas dificultades internas, mi balance es que el INDH cumplió su trabajo en el estallido social, lo hizo de manera imparcial y resistió las presiones de todos los sectores para hacer su trabajo de manera adecuada.

¿Cómo eran en la interna esas presiones?

-En el INDH, y en materia de derechos humanos en general, existen muchas visiones contrapuestas que no dialogan entre ellas, y en el estallido social todas las ideas, las visiones, las perspectivas en materia de derechos humanos, se polarizaron, como se polarizó el país. Entonces se extremaron las posiciones y se generó un grupo de presión interno que desde el día siguiente al 18 de octubre ya tenía certeza de que existían violaciones sistemáticas y crímenes de lesa humanidad y que había que actuar en consecuencia. La evidencia en ese momento no indicaba aquello y el tiempo ha dado la razón de que la existencia de violaciones sistemáticas o crímenes de lesa humanidad no puede ser corroborado ni probado. Entonces se generó una presión muy fuerte para que el INDH adoptara una posición política partidista en contra del gobierno y eso no tenía ningún asidero ni ninguna evidencia, sino más bien era una manifestación de la politización y de las posturas políticas de algunos consejeros. Eso generó debates, malos ratos e intentos de funa, llamadas de teléfono. Todo lo que uno se puede imaginar de las presiones internas ocurrieron. Desde el punto de vista institucional, el instituto resistió, pero estuvo a un trecho bastante corto de no haber resistido, de haber sucumbido a las presiones y de haber adoptado posiciones políticas que el tiempo ha demostrado que fueron incorrectas, fueron producto de intereses particulares y políticos para hacer oposición desde los derechos humanos.

¿Esas presiones estaban lideradas por quién? ¿Usted las recibió directamente?

-Uno piensa que esas presiones se hacen desde un solo lugar y que muchas de las cosas que han ocurrido fueron de un grupo de personas que andan presionando y controlando todo, pero lo cierto es que no es así. Las presiones son de múltiples fuentes. Las que me tocaron a mí recibir fueron de grupos de la sociedad civil y también grupos políticos que querían que el INDH adoptara una oposición fuerte al gobierno de Piñera, basado en supuestos que no podían ser probados. Y esto no quiere decir que el INDH no dijera nada con respecto a las violaciones de derechos humanos, sino que todo lo contrario, el instituto fue muy claro y también los consejeros, individualmente considerados, todos, sin ninguna duda, condenamos las violaciones a los derechos humanos que estaban ocurriendo.

¿Entonces no se puede decir que fue tal o cual partido?

-Yo diría que no fueron partidos, sino que fueron políticos de partidos que intentaron aprovecharse de la situación para hacer puntos políticos, pero también dentro de esos mismos partidos o dentro de los partidos del ahora oficialismo hay personas que siempre tuvieron muy clara la situación, gente muy sensata que también hacía llamado a no politizar esto, pero la polarización o la conmoción, como creo que dijo el subsecretario del Interior hace poco, llevó a personas a tomar decisiones muy irracionales. Una de las grandes virtudes del instituto en el estallido social fue la prudencia, pero una prudencia muy difícil de lograr. Y la prudencia fue avanzar y condenar los hechos violatorios de los derechos humanos con fuerza, pero siempre siendo muy cauto de dar los pasos que se tenían que dar. Y siendo cauto, el INDH se ha querellado y ha hecho miles de denuncias en materia de vulneración de derechos humanos, pero aún así para cierto grupos esto no fue suficiente.

«El INDH no es tribunal, no tiene que decidir más allá de toda duda razonable que se cometió un delito»

Varios de los carabineros querellados por el INDH en el contexto del 18 de octubre han sido declarados inocentes por la justicia o han terminado sobreseídos. ¿Usted cree que hubo un apresuramiento del instituto al presentar las querellas? Se presentaron más de 3.000 y varios abogados han cuestionado el estándar de las pruebas que se presentaron.

-No han sido tantos absueltos y también uno tiene que ver que hay bastantes condenados. Uno tiene que sacar del derecho penal el debate de los derechos humanos. Cuando existe una violación de derechos humanos puede originar, y la mayoría de las veces origina, responsabilidad penal, pero una violación de los derechos humanos puede ser reconocida y declarada sin necesariamente condenar a alguien. El instituto constató violación a los derechos humanos y por tanto desarrolló muchas acciones, que fueron las querellas penales, pero el INDH no es tribunal, no tiene que decidir más allá de toda duda razonable que se cometió un delito. El INDH tiene que formarse una convicción de plausibilidad. El instituto tiene que accionar y accionó porque si tuviera que recopilar pruebas para querellarse estaría replicando lo que hace la Fiscalía y si el INDH debería tener la certeza que existieron violaciones a los derechos humanos estaría reemplazando lo que tiene que hacer un tribunal. No, lo que hace el instituto es movilizar el aparataje estatal para que se investigue y se sancione y esa investigación y sanción puede resultar en personas declaradas inocentes, pero el Estado de Derecho funciona. Entonces cuando se dice que el instituto se apresuró, en general el instituto no se apresura, el INDH accede a ejercer las acciones que por ley está mandatado, con un grado de plausibilidad. Ahora, eso no obsta a que casos específicos hayan sido apresurados en el sentido de continuar con la acción. ¿Por qué lo digo? Porque cuando llega una víctima al INDH, o a la Fiscalía, o a la policía, se le toma declaración, y si existe veracidad, se sigue adelante. ¿Pero qué pasa si en el proceso judicial, en la investigación, en el proceso investigativo, la investigación te dice que quizás no era como decían que era? Ahí el instituto tiene que tomar una decisión de cambiar su estrategia o salirse del caso. Y eso podría discutirse, pero en el inicio de la investigación penal, yo creo que el instituto actuó como correspondía, sin ninguna duda.

Cuando usted dice que no hubo tantos absueltos y que hubo bastantes condenados, ¿tienen números o porcentajes de eso?

-No, no tengo números actuales porque dejé de ser consejero en el 2022. Y todas las acciones judiciales se resolvieron después de que me fui. Pero por lo menos hay militares condenados, hay carabineros también condenados. No es que haya mucho sobreseído, quizá hay investigaciones cerradas por falta de prueba, pero personas que hayan sido llevadas a juicio son muy pocas. Por regla general, del 100% de las querellas, alrededor del 5% va a juicio. Y eso con todos los casos. Entonces es razonable que muchas de las querellas nunca lleguen a juicio, pero eso no es un problema del INDH, es una estatística del sistema judicial.

¿No cree entonces que el instituto falló, ni por haber sido demasiado blando, ni por haber sido demasiado duro, sino que actuó en su medida?

-El INDH durante el estallido social fue prudente, lo que haya pasado después del estallido social con otra conformación del consejo es otro cuento, pero en el estallido social, en el momento donde estaba la crisis institucional más grande que hemos tenido, el instituto hizo su trabajo institucionalmente como correspondía. Y el tiempo le ha dado la razón. El tiempo dio la razón (al INDH) cuando el Presidente Boric dice que el ex Presidente Piñera fue un gran demócrata. El tiempo dio la razón cuando ya nadie está hablando de crímenes de lesa humanidad, pero nosotros teníamos una presión tan grande allí para decir que sí había crímenes de lesa humanidad sin ninguna evidencia. Y la resistimos, eso es lo importante. Ahora, ¿a qué costo la resistimos? A un costo altísimo.

Caso Pío Nono: «Tengo la impresión de que en la investigación el INDH pudo haber replanteado su tesis»

Uno de los casos más emblemáticos y que ha sido noticia esta semana es el del puente Pío Nono, del carabinero Sebastián Zamora, que fue absuelto la semana pasada. Ahí el INDH fue parte querellante y la fiscal jefe fue Ximena Chong. ¿Cómo ve usted ese caso?

Lamentablemente ese caso parece ser un caso que va a invisibilizar todos los otros que el INDH ha perseguido y que también la fiscal Chong ha perseguido. Entonces este caso se tiene que mirar en su justa medida. Los casos se pueden ganar o perder, se puede condenar o se puede absolver y este caso se absolvió. Lo que hay que analizar no es el resultado, sino cómo trabajó la fiscalía, cómo fundamentó el juez y cómo trabajó el instituto. Este caso del puente Pío Nono, cuando nosotros lo conversamos en el consejo, siempre nos dio muchas dudas. Eso también es importante decirlo, nunca existió unanimidad en el consejo sobre cuál era el tipo penal que el INDH debería haber perseguido. Habían consejeros que hablaban de homicidio frustrado y otros de cuasi delito, un delito culposo. Eso nunca fue zanjado en el consejo, pero sí todos teníamos unánimemente la decisión de perseguir el delito, que se aclararon los hechos. Como la investigación y la carpeta es reservada, uno nunca puede opinar sobre lo que se investigó y lo que no se investigó. Pero sí tengo dos comentarios: el primero es que de acuerdo con la información de prensa, el INDH no fue muy activo en la audiencia. Hay que ver ahí cuál es el rol del instituto porque si va a ir simplemente a sentarse y apoyar todo lo que dice la Fiscalía o a no decir nada, es una pérdida de recursos públicos tremenda. Lo segundo es que también hay que analizar, y esto el tiempo también lo va a dar porque estamos muy recientes, es sobre si en el curso de la investigación el INDH pudo haber cambiado su perspectiva. Porque cuando uno interpone una querella, uno tiene una idea del delito que podría haberse cometido. El tema es que hay que pensar que cuando un querellante, sobre todo una institución pública, se querella, no tiene que hacer, entre comillas, un pacto suicida y casarse irreflexivamente con lo que dijo, sino que también puede revisar lo que dijo. Entonces acá nos tenemos que preguntar ¿el instituto perseveró en una acusación porque tenía evidencia o porque no quería desdecirse? Ese es el tema.

¿Y cuál es la respuesta de eso?

-No tengo la menor idea todavía porque no he visto la investigación, pero creo que eso da para reflexionar. Tengo la impresión de que en la investigación el INDH pudo haber replanteado su tesis, sobre todo con la evidencia que presentó la defensa, porque sin perjuicio de sostener que pudo haber violación de derechos humanos en el caso Pío Nono, era difícil acreditar una intención de empujar. Lo que pasa es que el caso Pío Nono también nos dice algo, porque uno piensa, fue absuelto el cabo, fue absuelto por un delito doloso, pero eso no indica que no haya violación de derechos humanos. Pudo haber violación de derechos humanos en ese caso, porque no fue un delito doloso. Él no tenía la intención, pero en los errores, en la negligencia, en la falta de despliegue, en la falta de control, de prevención de accidente, también puede ser violación de derechos humanos. El hecho de cometer errores, a pesar de que no haya un condenado penal, también es responsabilidad del Estado y también puede haber violación de derecho humano. Entonces se confunde. Ahora todos andan diciendo que en realidad que la persona haya caído en el puente de Pío Nono no es violación al derechos humanos. No, puede ser, lo que pasa es que no hay delito penal doloso.

¿En su momento, en la sesiones del consejo,usted no era de los consejeros que estaban por el delito de homicidio frustrado?

-Es un debate un poco difícil de explicar, porque el instituto tiene que querellarse y nosotros tomamos la decisión de que las querellas en ese momento las aprobaba el director. Eso quiere decir que el consejo del INDH no decidía qué querellas se presentaban en el estallido social, sino que eran presentadas por el director, porque haber pasado todas las querellas por el consejo era imposible. Entonces establecimos criterios generales para que el director se querellara en ese momento, pero el caso Pío Nono pasó al consejo porque fue de tanta connotación pública. Tuvimos la sesión de consejo y se decidió querellarnos y en eso no hay ningún problema, pero la pregunta era por qué y qué decíamos. Habíamos varios consejeros que decíamos que la situación era muy confusa, no sé si había intención. Entonces nosotros no decidimos por qué querellarnos, simplemente querellarnos y que la unidad jurídica y el director tomara la decisión de cuál era el tipo penal, pero nosotros siempre pusimos sobre la mesa de que esto tenía que irse revisando de acuerdo a la investigación. Pero en este caso había muchas dudas legítimas y el tiempo parece que probó que esas pruebas legítimas no eran tales. Ahora, este caso no está cerrado, todavía tiene una anulación pendiente, se puede hacer un juicio de nuevo, esto no está cerrado. Pero en el caso, desde el punto de vista del instituto, en el consejo siempre hubo dudas y esas dudas se tenían que resolver a medida que se iniciara la investigación, pero parece que ese criterio nunca se revisó y se siguió en automático.

¿Eso quiere decir que no le sorprendió que el acusado en el caso Pío Nono quedara absuelto?

-No, a mí me sorprendió, porque lamentablemente existe una caricatura súper fuerte de la Fiscalía, de que no investiga. Pero la Fiscalía tiene un equipo muy bueno y sobre todo la Fiscalía de Alta Complejidad, donde está la fiscal Chong, es muy competente. Entonces, claro, la sorpresa tiene que ver con que, al parecer, las pruebas no fueron tan sólidas como parecía para llevarlo a un juicio oral. Esa es la sorpresa. Pero el resultado, bueno, para mí fue inesperado. Pero no fue inesperado por el hecho, fue inesperado porque la fiscalía y nuevamente lo digo, la fiscal Chong es una fiscal muy competente, sorprende que quizás no haya tenido pruebas tan sólidas como se han visto en la opinión pública.

«En el caso de la fiscal Chong no veo que existe una conspiración, sino que lo más probable es que presentó mal el caso»

A propósito del desempeño de la fiscal Chong, ahora se habla del caso Pío Nono porque acaban de dictar el fallo, pero no es el primer revés que sufre esta fiscal, entonces desde la oposición y desde carabineros, varios han acusado que ella tiene un perfil militante o que es representante del llamado ‘octubrismo’. ¿Usted qué piensa sobre eso?

-Creo que es muy apresurado y que no existe evidencia para sostener eso. Efectivamente una fiscal puede tener muchas pérdidas como cualquier abogado puede perder un juicio. No hay nada malo en eso. Creo que, lamentablemente, como estos casos están altamente politizados y están altamente vinculados al estallido social, todas las cosas que se hacen inmediatamente tienen una repercusión desproporcionada. Llamar a que la fiscal sea removida o que prácticamente es una agente del octubrismo es totalmente destemplado. También uno llamaría a la oposición y a todos los políticos a ser un poquito más templados y razonables en esto porque el hecho de empezar a deslegitimar a una persecutora, miembro de un órgano autónomo, lo que hace es que la ciudadanía empiece a tener desconfianza en la justicia. Lo mismo que está haciendo el equipo de Jadue, viéndolo desde el otro color político, porque independiente de los sectores políticos, hay personas que simplemente les conviene la justicia dependiendo de lo que falla. Entonces, claro, la fiscal Chong no les gusta porque ha perseguido casos de alta connotación pública en contra de un sector político, pero en otro sector político vinculado a Jadue tampoco le gusta la justicia porque lo tienen en prisión preventiva. Personalmente le tengo mucho respeto profesional a la fiscal Chong, pero lamentablemente este no fue un caso al parecer bien presentado, y pasa. No debería pasar y la Fiscalía debería revisar obviamente su carga de trabajo, sus metodologías para prevenir que estos casos no pasen, pero pasan. Pero decir que es agente del octubrismo es destemplado.

Llama la atención que en los argumentos que dieron, tanto en el caso Pío Nono como en casos anteriores vinculados al estallido que llevó la fiscal Chong, el Poder Judicial ha argumentado que los elementos no fueron contundentes, o que ni siquiera estaba muy claro cómo es que se configuró el tipo delictivo, o cómo es que el sujeto que estaba siendo imputado fue el que llevó a cabo el hecho. ¿No es eso lo básico que tiene que hacer el fiscal?

-Sí, en ese tipo de casos, cuando un juez te tira la oreja y te dice que no hay suficiente prueba, es porque no hubo suficiente prueba. Y eso es una negligencia del equipo investigativo. ¿Ahora, de quién fue la negligencia, si de la Fiscalía o de la policías que investigaron? Habrá que verlo caso a caso, pero eso no puede ser. El elemento como argumentativo jurídico, eso sí o sí es tema de la fiscalía. O sea, si hay una acusación que tú no pruebas o no dices cómo se vincula el acusado con el hecho ilícito, es que no hiciste una buena argumentación.

¿Y eso no pone justo en el blanco a la fiscal Chong y a la forma como hace su labor ella y su equipo?

-Pero no sé si a la fiscal Chong se le recriminó eso, no sé si se le recriminó, pero si le dice eso, eso es un tirón de oreja. Si en casos a cualquier fiscal un juez le dice que no está presentando bien el caso, nada que hacer. Hay que agachar la cabeza y ver cómo mejorar, lamentablemente. Pero lo que pasa es que algunas veces siento que cuando una persona falla, toma una decisión, le va mal, inmediatamente se piensan en teorías de la conspiración, de que esta persona está confabulada con esto, pero creo que la cosa es mucho más simple, simplemente es que no hicieron bien su trabajo, pero esto de que haya una teoría de la conspiración, yo lo encuentro muy rebuscado, y específicamente en el caso de la fiscal Chong, yo no lo no veo, no veo que existe una conspiración, sino que lo más probable es que presentó mal el caso y el tema no es político, entonces el tema es cómo mejorar.

¿Pero en todo caso no es grave que no se haya hecho bien el trabajo?

-Sí, totalmente. Y no por condenar o absolver, sino porque no se haya investigado con finalidad de esclarecer la verdad. Eso es lo relevante.

¿Cree que es exagerado que la oposición pida la salida de la fiscal Chong de su cargo?

-Sí, es exagerado porque además la fiscal tiene jefe. Si se quiere cambiar alguna conducta o mejorar alguna actuación no hay que echarla, hay que trabajar en los equipos. Diferente sería si la fiscal Chong quizás fuera fiscal nacional.

«No existen antecedentes para tener ni siquiera presunción sobre la existencia de crímenes de lesa humanidad»

Con el pasar de los años, ¿cómo ve las querellas que se presentaron contra el ex Presidente Piñera, las autoridades del Ministerio del Interior y el alto mando de Carabineros en el contexto del estallido? ¿Fueron un exceso?

-Hay dos tipos de querellas contra el alto mando y contra los mandos políticos. Están las querellas de lesa humanidad, que son querellas que no fueron intentadas por el INDH de ninguna forma, incluso hubo mucho debate sobre aquello. En eso encuentro que no existen antecedentes ni méritos para tener ni siquiera presunción sobre la existencia de crímenes de lesa humanidad. Pero está bien, todas las víctimas y sus abogados pueden interponer esas acciones, pero desde el punto de vista del instituto, el instituto no forma parte de esas acciones.

¿O sea que desde el punto de vista del INDH sí hubiera sido un exceso ser partícipe de eso?

-Claro y el INDH no lo hizo. El instituto nunca interpuso querellas por crímenes de lesa humanidad, hasta el día de hoy, y con las declaraciones de la actual directora queda claro que tampoco lo va a hacer, porque dice que ya no hay crímenes, ya se desdijó totalmente. Pero por otro lado, hay otro tipo de querellas que son las responsabilidades del alto mando, responsabilidades políticas, delitos por omisión y en eso el INDH sí se ha querellado y eso yo no lo encuentro de ninguna forma desproporcionado, porque existen mandos policiales y también algún tipo de responsabilidad política de control. Entonces bajo ese punto de vista, delitos comunes, no de lesa humanidad, delitos comunes por omisión, están bien hechas las querellas. Lo que pasa es que al Presidente Piñera lo que más se le saca, desde ciertos grupos, es lo de los crímenes de lesa humanidad, es que él fue un perpetrador de lesa humanidad, en la misma categoría que un dictador. Y eso no lo encuentro fundado con los antecedentes que tenemos al día de hoy y claramente no va a tener ningún éxito.

«Este gobierno, en materia de pensiones de gracia, hizo un trabajo deplorable»

El INDH ha sido muy cuestionado también por el caso de las pensiones de gracia, porque se otorgaron en base a informes realizados por el organismo. ¿Qué se pudo hacer mejor ahí para acreditar la condición de víctima de esas personas?

-En esto quiero ser bien categórico. Este gobierno le está cargando una responsabilidad al INDH que no tiene. El INDH nunca fue responsable de dar las pensiones de gracia. Lo que ocurrió fue que este gobierno, en materia de pensiones de gracia, hizo un trabajo deplorable, hizo un trabajo altamente negligente. Y para tratar de desviar la atención le echó la culpa al instituto. Es increíble que un gobierno de izquierda use como chivo expiatorio a la institucionalidad de derechos humanos. Y eso es lo que hizo este gobierno. ¿Qué es lo que ocurrió? De un día para otro en la Ley de presupuesto del año 2019 se puso a pie de página una glosa, indicando que el INDH tenía que acreditar víctimas de violaciones a los derechos humanos durante el estallido social que hayan sufrido menoscabo. Y esas personas serían beneficiarias de una pensión de gracia con una partida presupuestaria especial. Eso no se le preguntó al INDH. Nosotros debatimos esto: ¿por qué nos están dando una facultad que no pedimos y que además no tenemos ninguna posibilidad de hacerla? Entonces decidimos rechazarla, pero también nos pasó otra cosa que fue lo que primó, que fue tratar de beneficiar a las víctimas. Entonces, si rechazábamos esta glosa íbamos a perjudicar a potenciales víctimas que necesitaban la plata. Lo que dijimos fue la aceptamos pero con condiciones y eso se lo comunicamos al poder político ¿Y cuáles son las condiciones? Vamos a acreditar plausibilidad, no podemos hacer una investigación para acreditar que algo ocurrió o no ocurrió. Eso quiere decir que, de acuerdo a lo antecedente que nosotros tenemos, existe una probabilidad alta de que lo que dice es verdad. Nada más. Lo segundo, que el menoscabo laboral también era una presunción. Entonces nosotros hicimos un filtro, y todos los casos que se filtraron internamente y que nosotros tuvimos plausibilidad, se los mandamos al Ministerio del Interior. El oficio decía: estos son los antecedentes que a nosotros nos llegaron, pero usted, Ministerio del Interior, y usted, Presidente de la República, tienen que dar la pensión de acuerdo a su propia ley, su propio reglamento, su propio decreto. Entonces el instituto lo que hizo fue filtrar lo que parecía verosímil, se lo mandó al Ministerio del Interior, pero el Ministerio del Interior era el que tenía que hacer la pega. Lo de las pensiones de gracias fue un gol. Ahora pienso que el instituto se debió haber opuesto (…). Este gobierno dio pensiones de gracia a diestra y siniestra sin ninguna acreditación y más encima le echa la culpa al INDH. Yo lo encuentro descarado. No puedo manifestar con palabras mi indignación.

¿Lo que se pudo o se debió hacer mejor en esa acreditación no corría por cuenta del INDH?

-La primera solución para hacer esto mejor es que el ministerio y el gobierno hubieran aplicado la ley, que no lo hizo. Por eso revocó pensiones. Porque si lo hubiera hecho bien, no hubiera tenido que revocar pensiones. Si se hubiera hecho un procedimiento serio de revisión, con o sin el INDH, esto hubiera sido mucho mejor, pero se hizo a tontas y a locas. No fue serio como se legisló y no fue serio como se decidió. El instituto hizo lo más serio posible en un proceso que fue totalmente hecho al lote. Y eso perjudicó la credibilidad del gobierno y también perjudicó a las víctimas.

¿Y también perjudicó la credibilidad del INDH?

-Sí, totalmente. Lo que pasa es increíble, de verdad que es impensable que un gobierno que dice que tiene los derechos humanos en el centro de su política de gobierno, al primer problema le echa la culpa y usa de chivo expiatorio al INDH. Entonces de verdad que me parece insólito, me parece hasta grosero lo que hizo el gobierno.

«Hay quienes creen que se tiene que renunciar a los DD.HH. para tener mejor seguridad y eso es un punto de no retorno»

¿Cómo ve hoy la situación de los derechos humanos en Chile?

La situación de derechos humanos en Chile es grave. Existe un creciente grupo de personas que ya no creen en que los derechos humanos son algo bueno. Y es más, piensan que los derechos humanos son un obstáculo para vivir mejor. Entonces salen personas que dicen que más bien los derechos humanos defienden a delincuentes. Y hay quines creen que se tiene que renunciar a los derechos humanos para tener mejor seguridad y vivir mejor y eso es un punto de no retorno. Es grave también porque los defensores de derechos humanos no están haciendo absolutamente nada para contrarrestar eso. Lo que ocurre es que nadie está tratando de convencer a la ciudadanía de que los derechos humanos son de todos. Es una situación que a mí me complica, porque si se pierde la fe en los derechos humanos no hay vuelta atrás para los gobiernos autoritarios. No hay ninguna autocrítica del movimiento de derechos humanos, no hay ningún debate en materia de derechos humanos que permita reencantar a la gente. Esto pasó porque no empezamos a hablar de derechos humanos para todos, sino que se empezó a acuñar la idea de que los derechos humanos eran de un sector político y eran de ciertos temas. Un ejemplo muy específico. Cuando tú le dices a una persona, usted tiene derechos humanos, esa persona te dice, pero yo no soy de izquierda, o yo no tengo familiares vinculados a la dictadura. Que la izquierda tenga derechos humanos está bien, pero la derecha también tiene que tener derechos humanos.

¿Cuáles son los principales derechos humanos que se están vulnerando en Chile?

-Todos los derechos humanos son igualmente importantes, pero yo creo que donde más existe esta sensación de abandono es en la salud y en la seguridad social. El derecho a la integridad personal, el derecho a la vida, es un derecho que se ve muy amenazado y ese derecho tiene que ser protegido por el Estado. ¿Cómo se protege por el Estado? Con un sistema preventivo eficaz de policía, con una policía que piense en los derechos humanos, con un sistema judicial que persiga el delito. Lo que ocurre, y al tiro quiero darte un ejemplo, lo que ocurre con Villa Francia: ahí tenemos un ejemplo de cómo se usa el lenguaje de derechos humanos para defender a un sector político a pesar de que existe evidencia de la comisión de un delito. No puedes usar el lenguaje de los derechos humanos para justificar cualquier cosa y eso lo dijo la ministra Tohá muy asertivamente.

¿Se está usando el concepto de derechos humanos para fomentar la impunidad o el no respeto al Estado de Derecho?

-Sí, creo que existe un grupo que considera que los derechos humanos les permiten hacer cualquier cosa, incluso saltarse el Estado de Derecho y los procedimientos legales. Lo vimos en el caso de Villa Francia y también hay un germen en el caso de Jadue. A mí no me gusta la prisión preventiva y podría existir una prisión preventiva desproporcionada en el caso de Jadue, pero decir que hay una persecución política, que todo está confabulado, decir que prácticamente Jadue es un preso político, ya eso es ocupar los derechos humanos para tratar de tener privilegios sobre el grupo. Justamente los derechos humanos exigen igualdad entre las personas. Creo que hay un uso político de los derechos humanos de ciertos sectores que solo alejan a la ciudadanía de la adherencia a los derechos humanos y solo los perjudica.

«Si no cambia la forma de conformación del consejo del INDH vamos a seguir teniendo estos errores»

¿Cómo ve usted la conducción de Consuelo Contreras en el INDH?

No es ningún secreto que considero que Consuelo Contreras no es una buena consejera de derechos humanos y creo que la conducción ha sido totalmente errática y carente totalmente de proyectos. Desde que ella asumió el INDH desapareció de la opinión pública, del debate. Uno no sabe lo que está haciendo el instituto. Lamentablemente, lo que hemos conocido del instituto en el último tiempo ha sido siempre polémica, errores, bochorno. Creo que el instituto no está bien conducido y que no es solo un problema de ella sino que el INDH necesita un fortalecimiento, necesita cambiar. Si no cambia la forma de conformación del consejo del INDH vamos a seguir teniendo estos errores.

¿Y cómo debería ser el sistema de nombramiento de los consejeros?

-Hay tres cosas acá que hay que fortalecer. El primero es el sistema de nombramiento de los consejeros y consejeras y hay que pensar cómo se nombran. Naciones Unidas recomendó a Chile reformar el sistema de nombramiento de los consejeros del INDH. Lo que dijo es que hay que cambiar todo el sistema de nombramiento de los 11 consejeros. La pregunta es por cuál sistema lo cambiamos y la pregunta está abierta. Pero los criterios que Naciones Unidas dio es que tienen que ser en base al conocimiento y el mérito. Ahora al INDH llega cualquier persona. Eso es un problema. Entonces el sistema de nombramiento tiene que cambiar, tiene que cambiar sus requisitos, tiene que fiscalizarse.¿Quién los nombra? Es un debate abierto.

¿Y cuál es su criterio?

-Debería ser nombrado de una forma similar a los altos cargos del Estado, por ejemplo, como el contralor. Debería ser de alguna forma intervención de la Corte Suprema, del Presidente de la República, del Congreso. No hay ningún INDH en el mundo que tenga integración directa de sociedad civil. O sea, el Instituto nombra cuatro consejeros de la sociedad civil. Yo fui elegido por la sociedad civil y no tengo ningún problema en decir que tiene que ser reformado, a pesar de que probablemente yo no hubiera sido elegido, pero hay que ser sensato.

¿Está politizado el INDH?

-Sí, está politizado en el sentido de que están tomando decisiones no amparadas en evidencia.

¿Cómo vivió desde dentro la persecución que sufrió Sergio Mico desde los sectores más duros de la izquierda?

-No sé si persecución, pero más que cómo vivimos las presiones de Sergio, en realidad todos la pasamos mal. Fue un proceso muy personal, muy terrible, pero salimos adelante y aquí lo importante, como la carta de presentación que tiene ese periodo, es que el instituto hizo bien la pega y el tiempo nos dio la razón.

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3 Comments

  1. Me queda claro su perfil y porque lo removieron como pdte e indignamente siguió como consejero, primo mantener la pega y las lucas. Como puede decir una brutalidad que no tuvo intención de empujar, no lo tiró al río, no hay delito de homicidio frustrado, PERO, igual se viola ddhh y hay que denunciar.. Eso es ser desconceptuado. Ud y ese ideologizado grupúsculo presentó alguna querella por violacion ddhh en favor dueño Fuente Alemana, en favor iglesia de Carabineros, de miles de locales destruidos???? O los humanoides no violan ddhh??????

  2. Lo expuesto demuestra que la bandera de los DDHH ha sido empleada como una forma de venganza despiadada en contra de octogenarios y nonagenarios uniformados, en contra de Carabineros, y como un fin para repartir plata de nuestros impuestos a malhechores; mientras la gente se muere en las listas de espera de los hospitales, esperando por años ser atendidos; los niños pobres no tienen acceso a la educación. Es cosa de ver como el Estado aun no entrega útiles escolares a los niños más desposeídos, cuando debió haberlos entregado en febrero!!

    Y éstos son los que quieren administrar los fondos previsionales y acceder a las cuentas bancarias de los chilenos sin cortapisas ni garantías.

    El tango Cambalache se queda corto.

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