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Publicado el 29 de agosto, 2016

Las claves del singular sistema de pensiones de Dinamarca, uno de los mejores del mundo

Autor:

Uziel Gomez

El aporte a las pensiones lo hacen el Estado y el trabajador, pero no el empleador, como propone la Presidenta Bachelet. Los impuestos para las empresas son más bajos que en Chile pero el IVA es mayor. Las personas de mayores ingresos pueden pagar hasta un 67% de gravámenes al fisco.
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Uziel Gomez

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En el ranking mundial de pensiones, Dinamarca está catalogado en el nivel A con un índice de más de 80 puntos, según el informe Global Pension Index de la prestigiosa consultora australiana Mercer.

Chile está en el nivel B con entre 65-75 puntos junto a  Holanda, Finlandia, Australia, Suiza, Suecia, Canadá, Singapur y Reino Unido, en la medición que evalúa tres indicadores: idoneidad, sostenibilidad e integridad de los sistemas de pensiones. Alemania y Estados Unidos, por ejemplo, están en el nivel D.

Iván Aguayo Guzmán, de 70 años, es un chileno que se pensionó en Dinamarca con $920 mil tras 39 años de trabajo en dicho país, que lo califica como un  “paraíso para la tercera edad”.

El sistema de pensión danés

¿Pero cómo funciona el exitoso sistema de pensiones danés? Se basa en una pequeña pensión pública complementada por una pensión privada. La pensión pública básica asciende a un máximo del 17% del salario medio (4 mil euros anuales), y sólo se puede acceder a los 67 años y tras cotizar 40 años. El resto de la pensión danesa procede de los fondos privados (el ATP, de contribución obligatoria y otros voluntarios).

Sólo las personas con insuficiente pensión privada son complementadas con una pensión básica pública –denominada “Folkpension»- que asciende a 5 mil euros anuales adicionales.

Si bien la edad de pensión es de 65 años, en 2015 el gobierno determinó que se subiría gradualmente hasta los 69 años a 2030.

Dos tercios del aporte obligatorio los pone el Estado (equivalente al 3% del sueldo) y el tercio restante lo financia el trabajador. A ello se suma el ahorro personal opcional y la institución financiera que administra el dinero son elegidos por el empleado y están libres de impuestos.

Los empleadores no pagan cotización para la jubilación, situación diferente al 5% que propone la Presidenta Michelle Bachelet con la reforma previsional que anunció este mes.

La larga lista de impuestos: al helado, las nueces, almendras, el agua y un largo etc.

El nórdico país aparece, además, en los lugares cimeros en transparencia, competitividad, tiene la más baja percepción social de corrupción y pleno empleo.

Pero tiene un fuerte sistema impositivo que llega a cobrar hasta el 67% de quienes tienen mayores ingresos, aunque el impuesto a las empresas es de un bajo 22%, muy inferior al 27% que instauró la reforma tributaria de Bachelet. El impuesto del IVA es del 25% (superior al 19% de Chile), y el impuesto a la electricidad es del 60%.

Además, tiene una larga lista de impuestos específicos a los productos petrolíferos, carbón, gas natural, emisión de C02, los platos, vasos, cubiertas de plástico, las baterías, el agua, el despilfarro del agua, los neumáticos, los helados, el azúcar, el tabaco, el juego, las nueces, almendras y los seguros, entre otros.

El mercado laboral es flexible y altamente liberalizado. No hay salario mínimo interprofesional  y la indemnización por trabajador es de un máximo de seis meses de salario para quienes tengan una antigüedad laboral de 15 años.

Las negociaciones colectivas  se han ido descentralizando durante los últimos 30 años para acercarla al nivel de las empresas en la mayoría de los asuntos relevantes como salarios y horas de trabajo. De hecho, el 25% de los trabajadores daneses ni siquiera están cubiertos por un convenio colectivo en el sector privado, sino que negocian en forma particular.

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