Aunque en los primeros minutos del debate presidencial en el oficialismo y en el equipo de Jeannette Jara (PC) había una buena sensación -especialmente por el emplazamiento que le hizo a José Antonio Kast por los bots-, con el paso del tiempo el ánimo se volvió de preocupación.
En el comando creen que Jara no logró salir del tono confrontacional y se mantuvo demasiado «rígida» y a la defensiva frente a los emplazamientos del resto de los candidatos.
El problema: aunque en el equipo de la exministra creen que el debate no marcará grandes cambios en los respaldos que ya tienen los candidatos en las encuestas, señalan que en el foro la exministra se alejó del «sello Bachelet» y ciudadano que había logrado imprimirle a su campaña y que hoy, reconocen, se ha transformado en su principal activo.
En el oficialismo y el comando sostienen que este fue un elemento fundamental para superar a Carolina Tohá en las primarias, y que ahora tendrá un rol clave para superar el techo del 30%, que es el electorado duro del Gobierno.
Alejada del tono Bachelet
El sello de la ex Presidente y el parecido que se la ha atribuido con ella, es parte del diseño que sus cercanos y en el propio PC le han buscado imprimir a la candidatura de Jara desde el comienzo.
«Me he dado cuenta como que hay cierto parecido con ella», dijo Jara durante la promulgación de la reforma de pensiones cuando aún era ministra y en la antesala de su nominación por parte del partido. En esa ocasión bailó cumbia junto al diputado Eric Aedo, emulando el famoso baile de Bachelet en 2015 cuando era Presidenta.
Todo ese sello, sin embargo, se desvaneció el miércoles en la noche, lamentan en el oficialismo.
En su equipo reconocen que Jara no logró mantener su imagen afable y carismática y terminó inmersa en peleas y confrontaciones políticas, algo que se había evitado hasta ahora.
Un golpe duro, y que en el comando se ha señalado incluso como «matonesco», fue cuando Marco Enríquez-Ominami la acusó de estar «amurrada» y le pidió sonreír.
Asimismo, en el comando creen que Jara no manejó bien el tema del impacto del aumento del salario mínimo en el desempleo, lo que puso en entredicho su gestión y la hizo ver una vez más a la defensiva.
Otro punto negro, dicen, es que en varias ocasiones se vio molesta, declinando responder preguntas de otros candidatos, como Johannes Kaiser. «Evidentemente no estaba cómoda», dice un miembro de su equipo.
Matthei como la coinciliadora
Pero en el oficialismo también hacen otra advertencia. Y es que mientras Jara se vio envuelta en polémicas con el resto de los contendores y con un tono molesto, al otro lado Evelyn Matthei logró instalar un relato conciliador y positivo, similar a lo que hizo Jara durante la primaria.
“Quiero llamar a la esperanza, tenemos un país espectacular», dijo Matthei en medio del áspero ambiente y los cruces entre candidatos.
En algunos comentarios internos del comando de Jara se señalaba con molestia que Matthei logró hasta «vestirse de Bachelet», apuntando a su chaqueta blanca e imagen sonriente, como la de la foto oficial de la ex Mandataria en 2006.
En el comando de Matthei se había preparado una puesta en escena para instalar un mensaje de esperanza e intentar poner cuestionamientos a las propuestas de Kast.
Sin embargo, en el comando de Jara lamentan que pese a que Matthei era la principal interesada en enfrentar a Kast, Jara fue quien lideró esa batalla, pagando todos los costos.
Un objetivo para el próximo debate, señalan desde el entorno de Jara, es que la candidata deje que los postulantes de derecha se enfrenten.
La preocupación del Socialismo Democrático por la primera vuelta
Pese a que previo a la primaria en el PS generaba molestia la comparación de Jara con Bachelet, ahora sostienen que ese elemento es clave para intentar captar al votante obligado y más despolitizado, y superar así el 30% del respaldo que hoy tiene el Gobierno.
Esto es importante, aseguran, no sólo pensando en una eventual segunda vuelta, sino también para la primera vuelta de noviembre.
Esto, porque en el Socialismo Democrático creen que es urgente que Jara aumente su respaldo para tener un buen resultado en la parlamentaria.
Al interior del oficialismo hay quienes aseguran incluso que una votación menor a un 40% de la candidata presidencial podría llevar a una debacle en términos parlamentarios.
En el equipo de la exministra y los partidos de Gobierno se ha instalado la idea de que lo que sucedió el miércoles es una prueba de que los debates no es el fuerte de la campaña, dado que Jara se enfrentará a fuego de todos lados.
Por eso uno de los focos será realizar más actividades públicas masivas que le permitan entregar discursos frente a la ciudadanía.
Este lunes Jara cerrará la primera etapa de su gira por regiones en Temuco, donde se espera que realice un discurso y una concentración al estilo de la que se hizo en Concepción.

De cual Bachellet idolatran tanto ???? , ya que la dos fue un desastre de gobierno y la causante de la decadencia actual