29 de mayo de 2026/SANTIAGO El ministro de Seguridad, Martin Arrau, junto al general director de Carabineros, Marcelo Araya y al director general de la PDI, Eduardo Cerna, encabezó una ronda policial masiva entre la PDI y Carabineros, realizada en la Plaza de Armas. FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

Si bien se esperaba que Martín Arrau retomara la agenda de seguridad con su llegada al ministerio, esta semana quedó claro, dicen en La Moneda y en el oficialismo, que el flamante titular de la cartera vino a instalar el eje seguridad como «el» tema central del gobierno, política y comunicacionalmente.

Desde que llegó, Arrau ha copado su agenda con reuniones políticas y técnicas y ha liderado despliegues junto a Carabineros. Algo que repitió ayer en la mañana cuando encabezó un operativo en el centro de Santiago para fiscalizar personas en situación migratoria irregular y el comercio ilegal en el sector.

Arrau y el golpe al INDH

El ministro llegó a la actividad en medio del debate que abrió horas antes con el Instituto Nacional de Derechos Humanos tras la marcha estudiantil realizada por la Confech el miércoles. Luego que el organismo visitará a una manifestante herida y cuestionara el actuar de Carabineros, fue el propio secretario de Estado quien salió a responder.

«Una sociedad que aspira a vivir en paz no puede normalizar la violencia ni victimizar de manera selectiva. La opinión pública también debe considerar a los 3 civiles heridos, a los 3 carabineros lesionados resguardando el orden público y la gravedad de 35 detenidos, 3 de ellos por portar bombas molotov», emplazó Arrau a través de su cuenta de X, agregando que «el deber del Estado es cuidar a todas las personas, resguardar el orden público y respaldar a quienes protegen a los chilenos».

Sus declaraciones tomaron por sorpresa a algunos personeros del oficialismo y a algunos sectores del gobierno, sin embargo, en su entorno explican que no fue una salida de libreto, sino que intentó marcar dos líneas claras: que él será el vocero en los temas de seguridad y que un eje central de este discurso será defender la labor de Carabineros y que primero está el derecho de las víctimas.

Al interior del ministerio señalan que esta es una ofensiva comunicacional que Arrau seguirá empujando y que considera incluso un «debate cultural». De ahí que el secretario de Estado no estuviera dispuesto a dejar pasar los cuestionamientos del INDH.

Los tiempos y la incomodidad en los partidos

No fue el único golpe en la mesa que el ministro realizó esta semana. El martes, 24 horas después de la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, Arrau le pidió la renuncia a los subsecretarios de la cartera Ana Victoria Quintana (Prevención del Delito) y Andrés Jouannet (Seguridad).

La decisión tomó una vez más por sorpresa al oficialismo, porque pese a que se sabía que el ministro estaba evaluando a las autoridades, se esperaba que lo hiciera más adelante y que se dejara espacio para debatir los anuncios de la Cuenta Pública y el proyecto de Reconstrucción.

Sin embargo, en La Moneda comentan que para Arrau la agenda de Seguridad debe responder a la urgencia que existe sobre el tema y que necesitaba poner a funcionar rápido el ministerio.

Para reemplazar a Quintana y Jouannet, el ministro eligió los nombres sin consultar a los partidos ni considerar la idea de los equilibrios políticos, lo que generó incomodidad en el propio Partido Republicano.

Los nuevos subsecretarios Pilar Giannini (Seguridad) y Gonzalo Guerrero (Prevención del Delito) son independientes y cercanos al ministro del Interior Claudio Alvarado, con quien Arrau ha llevado un trabajo coordinado.

El despliegue en el Congreso

Esta semana el ministro también enfrentó su primera prueba ante el Congreso, donde se desplegó martes y miércoles para presentar la hoja de ruta del Ejecutivo en materia de seguridad, delineando siete ejes prioritarios y una batería de 26 proyectos.

Entre ellos, la ley antiencapuchados, el fortalecimiento de las normas contra el crimen organizado, una reforma estructural a Carabineros para mejorar incentivos y condiciones laborales y el registro nacional de vándalos, una medida que se ha tomado el debate.

La performance del ministro en el Congreso fue bien evaluada tanto en el oficialismo como en sectores de la oposición, donde se ha valorado el orden y la apertura al diálogo de Arrau.

El ministro ha sostenido reuniones con diputados de todos los sectores con el objetivo de asegurar apoyos y poner el acelerador a las medidas que requieren la aprobación del Congreso.

Un aspecto que han destacado en sectores de la oposición es precisamente que el ministro no tiene solo capacidad política, sino que también está empoderado para negociar y buscar acuerdos.

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2 Comments

  1. No hay dudas, el ministro de Seguridad está demostrando con creces y trabajando 24/7 que «tiene dedos para el piano», como lo confirma su ilustre apellido.

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