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Publicado el 30 de enero, 2017

La “revancha” de Tombolini contra Ricardo Lagos por dejarlo caer en el «caso Coimas»

Autor:

Renato Gaggero

La semana pasada el vicepresidente del Partido Radical, Patricio Tombolini, arremetió contra el ex Mandatario por las críticas que había hecho a Alejandro Guillier, de quien es uno de sus asesores más estrechos.
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Renato Gaggero

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El pasado lunes el vicepresidente del Partido Radical, Patricio Tombolini, rompió varios meses de silencio y concedió una entrevista a La Segunda, en la que se refirió extensamente al trabajo que está realizando en la candidatura presidencial del senador Alejandro Guillier.

Por ejemplo, sostuvo que él fue uno de los primeros en ver el potencial del periodista para asumir una candidatura a La Moneda y confidenció que aunque no es “el padrino” de Guillier, trabaja desde hace varios meses en la campaña junto a los otros miembros de la mesa del partido, como Ernesto Velasco y Osvaldo Correa, que son parte del pequeño «cuartel general» del abanderado (ver nota).

Pero en la entrevista no sólo se dedicó a alabar las opciones del senador, si no que también a defenderlo del que se ha transformado en las últimas semanas en uno de sus más críticos: el ex Presidente Ricardo Lagos.

Consultado por las palabras del ex Mandatario, quien ha acusado falta de contenido en los discursos del candidato radical, Tombolini respondió que eso «es una crítica fácil. Guillier ha dicho cuáles son sus ideas centrales. Es un mito que Guillier no tenga ideas». Y a renglón seguido disparó al abanderado presidencial del PPD: “En política no sólo son importantes las ideas, si no que también el respaldo ciudadano. Y hoy día Guillier es el candidato que aparece mejor validado”.

Por su rol dentro de la campaña del periodista, la arremetida de Tombolini contra Lagos era esperable. Aunque no son pocos los que han hecho una segunda lectura del hecho: dicen que esto podría tratarse de una «revancha». ¿La razón? Algunas cuentas pendientes desde el «caso Coimas».

El “caiga quien caiga” que le dolió a Tombolini

El 18 de octubre de 2002, cuando Ricardo Lagos llevaba poco más de dos años y medio instalado en La Moneda, la revista Qué Pasa destapó el caso Coimas. En un reportaje, el empresario rancagüino Carlos Filippi dijo que para adjudicarse la concesión de una planta de revisión técnica había tenido que pagar coimas por $15 millones al ex subsecretario de Transportes y entonces timonel del Partido Radical, Patricio Tombolini, quien tenía como intermediario al entonces diputado PPD Víctor Manuel Rebolledo.

Tras semanas de investigaciones -que finalmente derivaron en el caso MOP-Gate y que tuvieron al gobierno de Lagos por las cuerdas-, el juez que investigaba la causa, Carlos Aránguiz, dictaminó “detención preventiva” contra Tombolini, la que cumplió por más de 40 días en el ya desaparecido anexo cárcel Capuchinos, el mismo lugar en el que un año después estaría Guillier, tras las grabaciones escondidas al juez Daniel Calvo.

Apenas estalló la crisis, Lagos salió a hablar condenando el hecho. “Es necesario combatir cualquier intento de corrupción (…). Caiga quien caiga«, dijo el 20 de octubre. Dos días después sostuvo que “aquí estamos en presencia de una situación irregular; y las situaciones irregulares se investigan y se castigan independiente de quiénes sean los responsables».

Pero esas palabras no le cayeron bien a Tombolini. El 18 de diciembre de 2002, cuando el dirigente radical salió en libertad bajo fianza, dijo sentirse “dolido” y “abandonado”.

Una de las cosas más importantes en un gobierno es la lealtad que uno debe tener con la gente (…) Y cuando el Presidente ha señalado que se debe investigar ‘caiga quien caiga’, cosa que yo comparto, de alguna manera se ha hecho un juicio a priori«, se quejó. En su opinión, al comentario de Lagos le faltó agregar “que operen los Tribunales de Justicia, que deben investigar, sancionar y castigar a los culpables y que a los inocentes, como yo, se nos deba reconocer esa situación».

Cinco años más tarde, en 2007, la Corte Suprema terminaría absolviendo a Tombolini de los cargos. La misma suerte corrió Guillier en su propio caso: logró la absolución de la Suprema. Sin embargo, la jueza Gabriela Pérez, quien condenó al hoy candidato radical, sostuvo ayer en El Mercurio, que el máximo tribunal lo absolvió «porque era masón».

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