Publicado el 04 de mayo, 2020

«La patrulla juvenil por accidente»: el nuevo núcleo joven de poder que se instala en el gobierno

Autor:

Sofía Del Río

Los ministros Gonzalo Blumel, Ignacio Briones, Sebastián Sichel, María José Zaldívar y Karla Rubilar han asumido un rol protagónico en la crisis de la pandemia. Sub 50, de diversos orígenes políticos y con las mejores evaluaciones de la ciudadanía, se han convertido en un grupo empático, cohesionado y poderoso en la toma de decisiones.

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Sofía Del Río

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No son la «noventera» patrulla juvenil de la centroderecha, compuesta por un grupo de jóvenes políticos, con pasado común y amistades más allá del trabajo, que lograron empoderarse. En ese entonces, Alberto Espina, Andrés Allamand, Evelyn Matthei y el mismo Sebastián Piñera entre otros, comenzaban un camino que los llevaría a La Moneda.

Son un nuevo grupo, con distintos pasados políticos, experiencias de vida, que las circunstancias de las crisis, primero la del 18 de octubre y luego la pandemia, lo situaron en el centro del poder. Gonzalo Blumel, ministro de Interior; Ignacio Briones, ministro de Hacienda; Sebastián Sichel, ministro de Desarrollo Social, María José Zaldívar, ministra del Trabajo y Karla Rubilar, ministra secretaria general de Gobierno; son el quinteto que tienen un rol relevante en la conducción del país en medio de la pandemia y que han logrado un fiato no siempre visto en los gabinetes.

Ninguno de los 5 supera la edad de los 50 años, y todos se ubican en la órbita de la centroderecha liberal, tanto en lo económico como en lo valórico. Entre ellos, a pesar de que no vienen todos de un pasado común, han hecho muy buen equipo y algunos de ellos se juntan fuera del horario de trabajo.

Otra de las características de esta «patrulla», es la buena llegada con la ciudadanía,  siendo «rostros amables» para comunicar, pero siempre con la «firmeza necesaria» de acuerdo a las circunstancias, según relatan quienes los conocen.

Un ejemplo de esto último es la arenga que le dio el ministro Sichel a la oposición, luego de que esta se negara a votar a favor del proyecto de Ingreso Familiar de Emergencia. En la oportunidad los acusó de «irresponsables» y de actuar en el modo de la «pequeña y vieja política».  También el ministro Briones fue enfático en declarar, el día que la Cámara rechazó en gran parte el proyecto de Protección al Empleo, además de recurrir a indicaciones inconstitucionales. «Se han perdido horas valiosas en discusiones de asuntos inconstitucionales, quiero decirlo con mucha claridad. Esto es perder tiempo valioso en momentos que el tiempo es oro» señaló el titular de Hacienda en aquella ocasión.

Y ayer el ministro Blumel no trepidó en calificar como «un reflejo patente de la estupidez humana» la fiesta clandestina con 400 personas descubierta en Maipú en medio del estado de emergencia. Sobre el mismo tema la ministra vocera Rubilar escribió en su cuenta de Twitter: «No lograremos ganar la batalla contra el Covid-19 si como anoche, más de 400 personas que se creen invencibles, en pleno toque de queda, van a fiesta clandestina poniendo en riesgo su salud y la de los demás. ¿Qué más tiene que pasar para entender que esto no es un juego?».

En su estilo, con su voz calma, Zaldívar ha defendido los proyectos del Ejecutivo advirtiendo la gravedad de la crisis: «Acá hay que ser honestos y es que sí existe la posibilidad que una gran empresa se vea afectada por la crisis sanitaria. ¿Entonces acá qué hacemos? ¿Observamos cómo esa empresa quiebra o promovemos una solución que permita proteger a sus trabajadores y sus ingresos?», dijo al referirse al proyecto que protege el empleo.

Dos de Evópoli, una ex RN, un ex DC y una independiente de familia democratacristiana

El promedio de edad del grupo de ministros es de 43 años y en el sector se los califica como que son «la nueva cara de la derecha».

En el caso del ministro Blumel (41 años) llegó al Ministerio del Interior en pleno estallido post 18 de octubre desde donde ha tenido que enfrentar el complejo escenario de orden público y seguridad. Blumel es talquino, militante de Evópoli, y en el gobierno anterior del Presidente Piñera se desempeñó como Jefe de División de Estudios del Ministerio Secretaría General de la Presidencia y como jefe del equipo de asesores de la Presidencia. Y antes de llegar a Interior, desde el 11 de marzo de 2018 hasta octubre del año pasado fue el titular de la Segpres.

«Ha sobrevivido a todas las tormentas», dicen desde La Moneda. Siendo ministro Segpres varios meses fue el mejor evaluado del gabinete, y esa buena calificación la ha mantenido en Interior, incluso en los meses más complejos post estallido social. Según la encuesta Cadem del 20 de abril, la aprobación actual del ministro Blumel es de 45%.

El jefe de gabinetes es muy cercano al ministro de Hacienda. Se conocieron en la época de la campaña presidencial cuando generaron muy buenos lazos. En aquel entonces, Blumel era Director Ejecutivo de Avanza Chile, y diseñó el programa de gobierno de Piñera mientras que Briones estuvo a cargo del de Felipe Kast. Ambos también forman parte de Evópoli, lo cual es otro elemento que los une. Incluso, desde el Palacio de La Moneda señalan que Blumel influyó en la llegada de Briones al gobierno.

Briones (47) ha sido calificado, de manera transversal, como uno de los «puntos altos del gobierno». Comentan que se ha destacado por «humanizar» el ministerio de Hacienda. Asumió el 28 de octubre como titular de las finanzas públicas y desde entonces le ha tocado lidiar con las consecuencias económicas tanto del estallido social como del coronavirus. Según la encuesta Cadem del 20 de abril, Ignacio Briones es el segundo ministro mejor evaluado, con 52%.

Le ha tocado trabajar en conjunto con el ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel y la ministra del Trabajo, María José Zalvidar. Las tres carteras han liderado iniciativas ligadas a la reactivación económica como el proyecto de Protección al Empleo, el Bono Covid-19, o la ley que crea un seguro de protección de ingresos para trabajadores independientes con boletas de honorarios, entre otros. Aunque no siempre están los tres ministerios involucrados, más de alguna vez han tenido que quedarse hasta largas horas de la noche en el Congreso, tratando de agilizar la tramitación de las iniciativas.

El ministro Sichel (42) también ha tenido un rol protagónico estos últimos meses. Además de ser el ministro mejor evaluado con un 58% de aprobación, se ha mostrado muy activo en ambas crisis. En Palacio ha logrado ser muy cercano a la ministra Karla Rubilar. Con Blumel, en tanto, ha tenido muy buen entendimiento en el tema Araucanía. De hecho, Sichel ha destacado en privado el rol que ha cumplido el ministro del Interior en temas de seguridad en la zona del conflicto mapuche.

Otros cruces políticos y de vida se dan en este quinteto. La Democracia Cristina, por ejemplo, es un denominador común entre Sichel y Zaldívar. Si bien ella nunca militó en la falange, el ser hija del histórico dirigente Adolfo Zaldívar la hace ser muy cercana a ese mundo donde sí militó Sichel. Luegdo de ser parte de ese partido por 15 años, migró hacia Ciudadanos, liderado por el ex ministro de Hacienda Andrés Velasco. Sin embargo, luego de la crisis en la directiva del partido, renunció y fue uno de los fundadores del movimiento político «Libres» en marzo de 2019. Además, el ministro de Desarrollo Social tiene muy buena afinidad con las ideas de Evópoli, incluso cuando estaba en Ciudadanos con Velasco intentó impulsar una alianza con ellos.

La ministra Zaldívar (44), ha adquirido un rol protagónico desde la cartera de Trabajo considerando que el desempleo es la crisis que viene de la mano con la pandemia. Antes de hacerse cargo del ministerio fue subsecretaria de Previsión Social por lo que fue clave en la reforma a las pensiones que impulsa el gobierno. Es uno de los temas en los que se ha especializado, de hecho gran parte de su carrera profesional está ligada al tema.

Entre los años 2005-2014 fue parte de la Superintendencia de Seguridad Social, primero como abogado informante (2005), luego como fiscal (2006- 2010) y finalmente como Superintendenta de Seguridad Social, cargo que ocupó hasta mayo de 2014. Por sus credenciales es considerada una figura muy técnica, alejada de posturas ideológicas. Su aprobación en la Cadem es de 34%.

La vocera Karla Rubilar (43), en tanto, tiene un pasado más político. Fue militante de Renovación Nacional donde siempre defendió posturas más «liberales». Ese fue uno de los motivos que la llevaron a dejar la colectiviad y ser parte de Amplitud. Pero también optó por abandonar ese proyecto y hoy es independiente.  De la «patrulla» es la única que ha sido parlamentaria.

Para esta crisis sanitaria se ha convertido en la «pacificadora de los alcaldes». Según fuentes de La Moneda, el mismo Presidente Sebastián Piñera le solicitó a la vocera que se encargara de tener una comunicación constante con ellos «para tener un canal donde canalizar dudas y entregar información de manera eficiente». Para esto, la ministra utiliza un grupo de Whatsapp con los ediles. Según Cadem del 21 de abril, la ministra goza de un 45% de evaluación positiva.

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