La histórica asistencia a las urnas de los más de 8,3 millones de votantes fue uno de los factores que marcó la elección presidencial que dejó como vencedor al actual presidente electo, Gabriel Boric (55,87%). Tras la jornada y en conversación con El Líbero, el analista de datos, Santiago Larraín, entregó las principales claves para descifrar los resultados de la elección, donde destacó la capacidad de la izquierda para movilizar a nuevos votantes, además del fallido intento de Franco Parisi por posicionar a Kast en el norte.

La decisión del norte

Antes de las 19.00 horas, el Servel ya entregaba los primeros cómputos oficiales y las sorpresas comenzaban a aparecer. La Región de Antofagasta, donde Franco Parisi consiguió un amplio triunfo, le daba ventaja al abanderado de Apruebo Dignidad, aún cuando horas antes de los comicios, el representante del PDG había expresado su respaldo a José Antonio Kast. Los resultados de la consulta interna de su partido no lograron convencer a los electores de la zona, donde en la región mencionada, Boric obtuvo el 59,76%, versus el 40,24% de Kast.

El exabanderado del Frente Social Cristiano tenía el objetivo de capitalizar el voto de Parisi y no lo logró. A pesar de los esfuerzos, Santiago Larraín dice que la decisión de que el votante de Parisi, no fuera a votar por Kast era «algo de eso se podía ver desde antes», ya que el perfil etario de sus adherentes era mucho más parecido al votante de Boric. En esta línea, destaca a quienes habían votado para la elección de diputados: «Estaban los votantes más de centroizquierda, uno diría más cercanos al Partido Radical a una ex Concertación y por los que menos habían votado eran por los candidatos a diputados del Frente Social Cristiano».

«No habían votado mucho por los partidos de Boric, es decir el Frente Amplio, pero menos todavía por el de Kast. Eso hacía pensar si ese votante era efectivamente alguien que para diputados votaba por la centroizquierda y por edad se parecía más al votante de Boric, era muy difícil que Kast lograra esa capitalización a pesar de que participó y que finalmente Parisi le dio el apoyo. No lo logró y yo creo que fue clave en Antofagasta», enfatiza.

El voto del sector rural 

Fueron cinco regiones en las que José Antonio Kast se impuso frente a su contendor. Con ventaja en Tarapacá (51,29%), el Maule (51,05%), Ñuble (58,53%), Bíobío (51,83%) y La Araucanía (60,17%), el abanderado confirmó lo que algunos esperaban, la consolidación de su apoyo en los sectores marcados por la vida y actividad económica rural.

A pesar de las cifras, Larraín asegura que se esperaba más. Hubo dos regiones del sur donde se estimaba que Kast lograra un mejor resultado, como en Los Lagos y Los Ríos. Sobre estas regiones, el analista considera que era una expectativa «un poquito engañosa» porque en primera vuelta los votos estaban mucho más dispersos.  «En segundo lugar, en La Araucanía se dice ‘es el único lugar donde ganó el gobernador de Evópoli, de la derecha’, pero en realidad ese gobernador que ganó en segunda vuelta, sumó muy poquitos votos más y porque participó muchísimo menos gente. Si uno sumaba los candidatos de izquierda en primera vuelta de gobernador, le ganaban lejos al candidato de Evópoli»

«Por lo tanto, el hecho de que haya ganado Evópoli en esa región creo que obedece mucho más a una cosa circunstancial en que la izquierda no fue a votar, pero los votos ahí estaban. Lo otro que ocurrió es que Boric le sacó casi doce puntos», asegura. Una explicación que Larraín atribuye directamente a la movilización de los sectores que en todos los casos beneficiaría a la oposición, por sobre  los votos ya comprometidos con la derecha. Uno de los factores que tal como enfatizó fue clave para definir la elección.

La participación

Los 30 grados que marcó el termómetro dominical no fueron un impedimento para que más de ocho millones de chilenos llegaran hasta las urnas y posicionaran a Boric como el Mandatario electo con en mayor caudal de votos de la historia (4.508.362), fenómeno que no se repetía desde 1993 cuando Eduardo Frei Ruiz-Tagle llegó a La Moneda con más de cuatro millones de sufragios

Y es que según explica Santiago Larraín, la movilización de votantes fue un fenómeno decisivo para que la centroizquierda lograra su triunfo, que incluso desata la preocupación sobre si podría o no generar un cambio en la estructura electoral. El fantasma de que la derecha ya haya alcanzado su máximo de votos y movilización es una teoría que podría poner en riesgo sus siguientes triunfos electorales. Tal como asegura el analista, la mayor movilización es un beneficio directo para la izquierda.

Cerca de un millón 200 votos nuevos marcaron los resultados. Aunque Larraín aclara que no tiene certeza del perfil de estos electores, estima que como la mayoría fue para Gabriel Boric, podría tratarse de un voto joven. «Lo que sí puedo decir es que, probablemente, es bastante más que 1.200.000 votos, porque, hay gente que deja de votar, esos son la cantidad de gente en total que votó más que en la primera vuelta, pero normalmente hay gente que deja de votar en primera vuelta y gente que vota solo en segunda. Probablemente fueron más que las personas que votaron ahora».

Un escenario menos pesimista

A pesar del escenario adverso para el oficialismo en esta elección, Larraín asegura que hay dos noticias relevantes que se puede destacar.  La primera es que José Antonio Kast no perdió por demasiado, aún siendo un candidato que compitió fuera de Chile Vamos «no perdió como Evelyn Matthei que sacó 2 millones cien mil votos en segunda vuelta, José Antonio Kast saco casi los mismos votos que Piñera, sacó como ciento cuenta mil votos menos  en segunda vuelta en la última elección, que es el récord histórico que tiene la derecha«.

En segundo lugar destaca que Boric concretó su paso a La Moneda con un discurso muy diferente a lo que lo había presentado en su campaña de primera vuelta o a lo que era en su faceta como estudiante o candidato a diputado. «Este es un Boric casi demócrata cristiano que va a defender la propiedad de los fondos de pensiones, que va a imponer el orden público que va ser respetar el Estado de Derecho, es un Boric bastante más moderado, más derechizado de lo que era originalmente», asegura.

 

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