23 de diciembre del 2021/SANTIAGO El presidente electo, Gabriel Boric, se encuentra en su oficina, en su nuevo comando en la calle Condell en la comuna de Providencia. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

Hace una semana se realizó la segunda vuelta presidencial. En el balotaje se impuso el aspirante de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, con lo que rápidamente inició las negociaciones para definir el equipo de trabajo que acompañará al Presidente electo desde el 11 de marzo de 2022.

Durante la primera semana, el frenteamplista se instaló en una sede que le facilitó la Universidad de Chile que utilizará como «Moneda chica» hasta asumir el cargo. Acompañado por su jefa de campaña, Izkia Siches, y por su coordinador político, Giorgio Jackson. Allí sostuvo una serie de encuentros con los partidos de Apruebo Dignidad, y por la centroizquierda Álvaro Elizalde, presidente del Partido Socialista, fue el primero en reunirse a solas con el próximo Mandatario. Tras la serie de conversaciones, Boric deberá definir su gabinete, sin embargo, desde la interna del comando trascendió que el magallánico está en una disyuntiva respecto a si incluir en algún ministerio a su círculo de hierro.

El comando no tendría claridad sobre si entregar la vocería de gobierno a Jackson o cederle el segundo piso -como se le denomina a la unidad asesora del Presidente- desde donde asumiría un rol menos protagónico colaborando desde la interna del gobierno. Lo mismo ocurriría con Siches que preferiría un horario más flexible y amigable con su maternidad, en vez de un ministerio en el cual «cualquier error implicaría perder su capital político, que la gente le agarre mala y no pueda ser candidatos más adelante».

Las razones tras la decisión de sacarlos de escena guardaría mayor relación con que el comando esperan que Siches o Jackson puedan levantar una eventual candidatura presidencial y ser un gobierno de continuidad, cosa que sería compleja de conseguir con ellos en el ministerio.

Fuentes cercanas al comando plantean que el cargo ministerial implicaría una alta exposición pública que podría afectar el «capital político» generado durante la campaña. Al mismo tiempo, sostienen que cualquier error sería duramente criticado por la ciudadanía, lo que implicaría la salida del gobierno sin la posibilidad de tener un gobierno de continuidad.

Para el analista político y exsecretario de la DC, Víctor Maldonado, el rol de Siches está sumamente claro. «Dejó su puesto en el Colegio Médico con el expreso propósito de tener una figuración pública que no era para la campaña solamente, sino que se proyectaba después», explica.

«Yo no creo que ella esté tratando de evitar costos, está más bien tratando de asumirlos. Además, por qué alguien tendría que intentar evitar costos, eso no se hace en política. La gente desde siempre aspira a ocupar los cargos porque no cree que lo vaya a hacer mal», critica.

En el caso de Jackson la situación, dice, podría ser diferente considerando que desde el comienzo de la campaña ha tomado un rol de coordinación general. «Regularmente esa labor se hace con la Secretaría de la Presidencia o desde el segundo piso, o sea una especie de Larroulet», sostiene.

Al mismo tiempo, afirma que «le va ir bien o mal al gobierno completo, no a ellos. Entonces, demasiada timidez, les costaría más al final que una exposición. También es cierto que la coordinación del gobierno desde el segundo piso, puede ser indispensable, cuando uno no ha estado nunca en el Ejecutivo, porque después de ordenar el gobierno y ordenar la primera línea y establecer equipos por ministerios, alguien puede pasar al comité político como titular sin problemas».

«Todo ministro es fusible»

Sin embargo, analistas consultados por El Líbero explican que sería un error del Presidente electo restar a figuras relevantes de ministerios, sobre todo considerando que serán de apoyos vitales para el gobierno. «Dado que el gobierno va a tener bastantes turbulencias, va a ser complicada su gestión, no va a ser fácil, evidentemente él va a requerir de esos soportes dentro del gobierno, probablemente ocupando cargos que puedan ser importantes dentro de la estructura ministerial», sostiene el analista político y académico de la Universidad Central, Marco Moreno.

«Siempre los presidentes o presidentas cuentas con un círculo de apoyo muy cercano, un círculo de hierro o un entorno que es en el que ellos depositan su confianza fundamentalmente. Y evidentemente estas dos figuras, Izkia Siches y Giorgio Jackson, de alguna manera creo que calzan con ese perfil», explica Moreno.

Es por esa razón, dice, que a Boric le convendría que ellos «pongan también de su capital político, tanto Jackson como Siches para apoyar la gestión de gobierno». Moreno opina que ambos deberían estar directamente involucrados, sobre todo considerando que en cuatro años pueden pasar muchas cosas y, precisamente, «una manera de seguir capitalizando o seguir potenciando su capital político es teniendo un rol en la gestión de gobierno, ya sea en la conducción de una cartera».

Añade que además hay que considerar que ambos son «rostros» que cuentan con apoyo ciudadano y buena evaluación por lo que pueden sumar, más que restar al gabinete, «apuntando a un objetivo mayor que es que al gobierno le vaya bien. Lo que ellos tienen que garantizar es que al gobierno le vaya bien, porque si al gobierno le va bien, a ellos podría irles también bien. De alguna manera, su suerte política está indexada a la suerte y al éxito que tenga el gobierno».

Para el analista político y director de Tú Influyes, Axel Callís, fortalecer el segundo piso debilita a los ministros, «es la peor receta para gobernar». Es por esto, dice, que «Giorgio e Izkia tiene que estar en el gabinete en primera línea y tienen que ser fusibles, porque todo ministro es fusible.  Todos los ministros tienen que tener poder propio y son fusibles a la vez, eso es un buen gabinete. Un mal gobierno es donde existe un segundo piso que tiene más poder que los ministros».

¿Y Vallejo?

Y aunque este fin de semana Camila Vallejos declaró que no tendrían exigencias con el Presidente electo, la interrogante sobre cuál será su rol en el gobierno aún se encuentra sin responder, al igual que la participación del Partido Comunista que Boric buscó esconder en el último tramo de la carrera a La Moneda.

Vallejo ha sido una cara visible en la campaña del frenteamplista, en especial en la primera vuelta, hacia el final del procesos Jackson se tomó la escena. Además, tras el triunfo de Boric no fue parte del círculo de hierro que lo acompaño en el escenario, ni en La Moneda.

Sin embargo, reapareció en la asistencia de Boric a la Convención Constitucional. Allí, fue captada detrás del diputado de Convergencia Social, en conjunto con la mesa directiva; la presidenta de la instancia, Elisa Loncón, y el vicepresidente, Jaime Bassa.

«Lo que pasa es que allí también hay decisiones del Partido Comunista que de alguna manera pueden  interferir en las decisiones que se toman a nivel del gobierno. Yo creo que el Partido Comunista va a preferir potenciar la figura de Camila Vallejo como ministra en una cartera sectorial o política, como vocera o como ministra de Desarrollo Social o de la Mujer», opina Moreno respecto a la participación de la diputada comunista en el gabinete.

Con la incorporación de Vallejo, dice, el frenteamplista cumpliría con la cuota de miembros comunistas en el gobierno. De igual forma, para el PC también aplica la necesidad de poner su capital político a disposición del éxito del gobierno, considerando los rostros importantes con los que cuentan que deberán aportar por ser parte del pacto Apruebo Dignidad.

Elegir desde el Senado y la Cámara

Gonzalo Winter, Emilia Schneider, Ana María Gazmuri, Gael Yeomans, Camila Rojas y Karol Cariola son parte de los 37 escaños que consiguió Apruebo Dignidad en la Cámara de Diputados en la elección parlamentaria. En el Senado Claudia Pascual y Alejandra Sepúlveda son parte de los cinco puestos obtenidos por la colectividad. Los nombres de los legisladores también han resonado como posibles ministros, sin embargo, analistas coinciden en que no hay necesidad de realizar dicha maniobra.

«No tiene ningún sentido sacar parlamentarios, ni si quiera empezado el gobierno. Ese es un fusible que ocupan los gobernantes cuando hay situaciones críticas, pero hacerlo desde el inicio me parece una medida desacertada porque primero, quemas ese fusible, y segundo, porque hay un universo grande de personas que están fuera del parlamento que pueden aportar a la gestión del gobierno», explica Moreno.

Además, describe, sacar parlamentarios implica «descuidar ese frente que va a ser complicado. El frente del Congreso necesita protegerlo y tener ahí parlamentarios que sean afines a ese desafío». Actualmente, la ley establece que cuando se saca un parlamentario es el partido quien designa su reemplazante.

Maldonado apunta a que lo que prima en un gobierno «es el nivel de confianza que no se puede inventar», por lo que tiene que recurrir a su círculo más cercano para elegir el gabinete. «El primer año es el más decisivo para el gobierno cuando se concretan cosas, no es cosa de guardarse para otra ocasión, no hay otra ocasión si lo hacemos mal», concluye.

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