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Publicado el 18 de octubre, 2014

La charla de la columnista del Wall Street Journal que cuestiona el rumbo de Chile

Autor:

Renato Gaggero

Mary O´Grady, que en el pasado también criticó algunas medidas del gobierno de Piñera, dice que no tiene nada bueno que rescatar de la administración de Bachelet.
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Renato Gaggero

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– Usted ha criticado en esta charla muchos aspectos del actual gobierno chileno. ¿Pero le encuentra algo bueno, algún aspecto positivo?

– No.

Mary O´Grady, columnista y miembro del consejo editorial del Wall Street Journal vuelve a pensar. Y repite: “no”.

Vuelve a buscar algo que decir, y con tono de desgano, accede a una respuesta: “Quizás se puede valorar que busque mejorar el tema de la educación, pero claramente no estoy de acuerdo en la manera”.

Y siguió adelante O´Grady, ayer, en un auditorio repleto en Libertad y Desarrollo que escuchó de la boca de una de las mejores columnistas de Estados Unidos un mensaje duro y remecedor: las ideas importan (y mucho) y en América Latina hemos dejado que una elite intelectual instale sistemáticamente ideas que ensalzan el rol del Estado, desprecian la actividad empresarial y que consideran que las ganancias son inmorales. Estas ideas saltan a las Constituciones, que empiezan a restringir la propiedad privada  y condenan a los países al subdesarrollo.

Para la columnista, el desafío, entonces, está en volver al origen del problema y levantar la vista más allá de políticas públicas concretas para hacer “el link a la moralidad”. Sólo así, se podrá revertir el escenario en que está América Latina –aunque dice que Chile está en otro nivel y se “siente como en casa”- y superar lo que ella llama “las 3 P de la pobreza: populismo, proteccionismo y prohibiciones”.

Esta es la misma columnista que remeció con una columna contra la reforma tributaria de Bachelet en mayo pasado, a la que calificó como un “atentado contra el modelo chileno” y que acusó al actual gobierno de “embutir el sueño utópico de Salvador Allende en la garganta colectiva de Chile”. Y también la misma que no dudó en criticar al entonces Presidente Piñera por subir los impuestos y cancelar el proyecto Barrancones. Y… también la misma que recibió una respuesta del ex Presidente Jimmy Carter por criticar algunas de sus posiciones sobre América Latina.

O´Grady, escribe semanalmente una columna llamada “The Americas” y está en el consejo editorial desde el 2005. En la charla mencionó que se dedica a eso porque “como americana y nieta de inmigrantes que llegaron pobres y con poca educación a Estados Unidos, escapando de la tiranía política y siendo recibidos por la libertad económica, me obsesiona la pregunta sobre cuál es la mejor relación entre política y economía y en base a eso, cómo se define la propiedad privada y el rol del Estado”.

Bill Gates al suelo

La clave, según repitió O´Grady el viernes, está en volver a las bases morales que justifican la economía de mercado y advierte a quienes salen en esta cruzada que deben evolucionar en el lenguaje: “A menudo usamos conceptos como PIB o productividad, mientras que en la vereda de al frente usan un lenguaje más emocional, que identifica a la gente, especialmente a los más jóvenes”.

Y lanzó una advertencia que sin duda refleja el momento que vive Chile hoy: “La estrategia se ha modificado. Ya no atacan directamente la actividad empresarial, porque reconocen que trae prosperidad, pero hacen el giro hacia un ataque más inteligente, llamando a ver la inmoralidad de la desigualdad”. Y el problema está, dice sin rodeos, en que no se puede mantener al mismo tiempo el ideal de igualdad con los derechos individuales que generan prosperidad. “Es lo uno o lo otro”. Y lo ejemplifica más adelante en la discusión: “esta meta de igualdad sólo funciona nivelando hacia abajo. Como no todos pueden ser Bill Gates, tiramos a Bill Gates hacia abajo”.

¿Y Chile? ¿Por qué en Chile, donde el mercado parecía legitimado estamos hoy sólo hablando de redistribución, de igualdad? O´Grady comenta que quizás el mismo éxito chileno supuso menos necesidad de salir a defender las ideas de la libertad. Y suma otro punto: la economía de mercado, si bien es el mejor sistema, no es perfecto, y se podrían haber tomado actitudes más proactivas en materias como la educacional, por ejemplo.

No se ve del todo optimista sobre lo que viene para Chile –cuando a una economía abierta y a la baja como la chilena le subes los impuestos, “lo vas a sentir”- y que siempre está el riesgo (coincide en esto con el enfoque del Financial Times y su tesis de la “Nueva Mediocridad”) que las malas políticas se traten de remediar con otras malas políticas. Pero cree que la sociedad civil y no los políticos son los que salvan a los países que caen en estos espirales.

En la conversación, guiada por el editor de Economía y Negocios de El Mercurio, Cristián Rodríguez, un tema recurrente en las preguntas (y en cierta manera en tono de interpelación), fue por el rol de Estados Unidos en este debate. Varios de los asistentes hicieron ver que la academia y los líderes de opinión norteamericanos dejaron de ser el «faro de libertad» para el resto del mundo. O´Grady reconoció que se está dando una “batalla difícil” de las ideas en Estados Unidos y que el daño que ha hecho el Presidente Obama con sus políticas tipo Obamacare es innegable: “Cada mañana me levanto repitiendo, quedan sólo dos años, quedan sólo dos años, quedan sólo dos años”. Aun así, asegura que tiene fe, porque en Estados Unidos hay raíces profundas de defensa de las libertades individuales y que hay mucha gente, ella incluida, que trabajan activamente para reforzarlas en la arena pública. Aunque les falta un líder, asegura.

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