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Publicado el 07 de septiembre, 2016

La caída de Bárbara Figueroa, la favorita del Gobierno en la CUT y una de las arquitectas de la reforma laboral

Autor:

Uziel Gomez

La dirigenta comunista perdió las elecciones de la multigremial ante el histórico directivo Arturo Martínez, pero exige que se realicen nuevos comicios. El poder de Figueroa llevó a Bachelet a proponer cambiar la Constitución ante fallo adverso del TC en la reforma laboral.
Autor:

Uziel Gomez

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El lodazal en que se ha convertido la elección de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) tiene a la comunista y actual presidenta, Bárbara Figueroa, y al socialista Arturo Martínez en una batalla campal y acusaciones mutuas de fraudes e irregularidades.

Tras casi dos semanas de que se iniciara la cuestionada votación, el Colegio Electoral Nacional (CEN) declaró vencedor a Martínez, quien acusó a Figueroa y el Partido Comunista de cometer fraudes, como pagar cuotas irregulares a la CUT para tener más votos e inscribir sindicatos fantasmas.

Según el CEN, Martínez obtuvo 19 de los 45 consejeros nacionales, con más de 286 mil votos, mientras que la actual titular obtuvo 16 electos y casi 253 mil preferencias.

“Ella es la presidenta saliente y no puede dejar esta crisis. Yo gané en todas partes, no sé para qué siguen dilatando este proceso”, arremetió el histórico dirigente que fue derrotado por Bárbara Figueroa en 2012 tras 12 años al mando de la multisindical.

La comunista contraatacó exigiendo nuevas elecciones en 30 días para “superar las problemáticas vigentes y que concluya con un resultado incuestionable del proceso de elección (…) Llamamos a generar un proceso nuevo de elecciones y eso no tiene nada que ver con buscar ganar, sino que dar mayor legitimidad para quienes tengan que asumir la dirección”.

El quiebre PS-PC que se extiende a la Nueva Mayoría

Este quiebre PS-PC en la influyente CUT ha salpicado a la Nueva Mayoría, ya que el socialista Martínez alegó contra la presidenta de su partido, la senadora Isabel Allende, por apoyar al DC Nolberto Díaz y no a él, un histórico militante.

“Yo no estoy por partido alguno, no me quieren en el PS porque saben que no me voy a poner a las órdenes del Gobierno. No hay que olvidar que aquí la señora Isabel Allende metió y escondió la mano. El secretario general llamó a votar por Díaz. La central está cautiva, ¿o acaso han visto a la CUT detrás del movimiento No +AFP? Están callados”, dijo a La Tercera ayer.

El conflicto se analizó en el comité político de La Moneda con los líderes de la NM, y los ministros presentes pidieron a la sindical y al conglomerado resolver sus diferencias. De hecho, algunos miembros de la lista del PC contactaron a dirigentes de la lista del DC Nolberto Díaz para buscar un acuerdo en torno a una mesa de transición que no incluya a Martínez.

Bárbara Figueroa, la caída de la “favorita” del gobierno 

La salida de Bárbara Figueroa de la CUT es una mala noticia para el gobierno, que le ha dado un trato preferencial, tuvo un rol preponderante en la reforma laboral y no ha cuestionado al Ejecutivo con los reajustes salariales de los funcionarios públicos, lo que le ha causado fuertes críticas del mundo sindical.

“Bárbara ha sido más condescendiente. No hizo ruido con la reforma laboral. Ha tenido  silencios cómplices con el Gobierno porque ella sigue las órdenes del partido, que es parte del Gobierno. Es muy disciplinada”, señalan fuentes del sindicalismo a este medio.

Es que la influencia de Figueroa en el gobierno ha llegado hasta la propia Presidenta Michelle Bachelet, quien optó por proponer un cambio constitucional ante la decisión del Tribunal Constitucional de declarar varios aspectos inconstitucionales de la reforma laboral, tal como exigía la CUT. Para ello, la Mandataria desoyó a ministros que planteaban otro camino institucional, como el de Hacienda, Rodrigo Valdés, y de Interior, Jorge Burgos.

“Cualquier cambio constitucional en esa materia requiere de dos tercios, por lo tanto veo muy difícil tener una mayoría. Es lamentable”, dijo Valdés.

Pocos días antes del anuncio de Bachelet, Bárbara Figueroa lideró una movilización en que exigió el cambio constitucional que habría influido en la decisión, según fuentes de la NM. “Aquí se tiene que luchar por una nueva Constitución, por un cambio estructural para que los trabajadores tengamos derechos, principalmente en la titularidad sindical que ha sido boicoteado por los empresarios y por el TC, un tribunal político y no un tribunal realmente de justicia”, dijo la comunista en la marcha.

La “colegisladora” de la reforma laboral

Y es que la dirigente sindical se ha ufanado de ser una de las autoras de la polémica reforma laboral, ya que en diciembre de 2014, cuando se ingresó al Congreso, afirmó que “ya no estamos hablando sólo de las propuestas del Ejecutivo, sino que empezamos a hablar efectivamente de las propuestas de la Central”.

Dichas propuestas de la CUT se incluyeron en dicho texto legal, pese a que no estaban en el programa presidencial de Bachelet, y generaron fuertes discrepancias al interior de la Nueva Mayoría.

El principal conflicto fue la negociación interempresa, respecto de la cual el senador Patricio Walker dijo enfáticamente que “no estaba en el programa presidencial ni es parte del acuerdo y había libertad de acción”.

De hecho, de los ocho compromisos en materia laboral adquiridos por Bachelet durante su campaña, sólo cuatro están incluidos íntegramente en la reforma laboral, dos están a medias y cuatro no están en dicho programa, según un informe realizado por el investigador de Libertad y Desarrollo (LyD), Sergio Morales.

Sin embargo, en el texto del Ejecutivo hay tres cambios exigidos por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), entre ellos, la cuestionada negociación interempresa.

Pero la relación de la CUT de Figueroa con el Gobierno no ha sido siempre de exigir sino también de conceder, ya que en las difíciles negociaciones salariales de los funcionarios públicos y la fijación del sueldo mínimo ha aceptado sin mayor oposición la propuesta de Hacienda.

El año pasado la gremial se conformó con un incremento de $225 mil en vez de los $250 mil que pidió cuando Sebastián Piñera fue presidente. “Tenemos que tener cuidado de creer que la dignidad de nuestros trabajadores se juega sólo por un par de décimas”, señaló Figueroa en esa ocasión.

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