A un mes de que asuma José Antonio Kast como Presidente, el gerente general de Panel Ciudadano-UDD, Juan Pablo Lavín, proyecta con El Líbero cómo serán los primeros meses de la nueva administración. Con el gabinete y los subsecretarios nombrados, Lavín sostiene que el enfoque y el diseño de Kast «tiene que ver con blindarse con la opinión pública y no con los partidos, lo que significa, de cierta manera, que la comunicación del gobierno va a ser fundamental y mucho más fundamental que para gobiernos anteriores«.
Sobre el debate que ha generado la candidatura de la ex Presidenta Michelle Bachelet a la ONU, asegura que «la mayoría de la gente no sabe qué es la ONU, ni para qué sirve. No es para nada relevante versus las emergencias que tiene Chile hoy en día«.
-Los últimos años estuvimos bastante pendientes de las encuestas debido a las elecciones y plebiscitos ¿A qué están poniendo atención hoy las encuestadoras o específicamente ustedes como Panel Ciudadano?
-Por la metodología que tenemos, que es seguir a los mismos panelistas en el tiempo, tenemos previsto en febrero tratar de reconformar y de alguna manera resolver ciertos sesgos que puede tener el panel. Por ejemplo, hemos estado muy abocados a entrenar nuevos modelos que nos den mejores resultados, por ejemplo, en el caso de Franco Parisi, de la elección recién pasada de noviembre, independiente de que fuimos la encuestadora más precisa, sí subestimamos a Franco Parisi, entonces estamos viendo distintos modelos que podrían resolver esos problemas y a la vez, levantando más gente.
Hay que saber que los paneles son como entes vivos, tienen que estar representando a la sociedad en su progreso, en su desarrollo, entonces ahora hay gente distinta que cumplió 18 años y eso hay que ingresarlo. Llevamos 10 años siguiendo a la misma persona, entonces los que entraron en un principio con 18 hoy tienen 28.
Nos metemos menos en la contingencia, pero independiente de eso, sí hemos tocado ciertos temas contingentes a finales de enero. Por ejemplo, medimos cuál es el relato que le hace mayor sentido a la población de lo que está pasando en Chile. Hubo un enfrentamiento entre el gobierno entrante y el gobierno saliente sobre el relato, protagonizado por Camila Vallejo principalmente, que habló de que estaban entregando un país mucho mejor que hace cuatro años, en contraposición con lo que nos dice el Presidente electo sobre el gobierno de emergencia y de que Chile se cae a pedazos. El relato que hace más sentido en la población sigue siendo este relato de un gobierno de emergencia, que hay cosas muy importantes que cambiar ahora.
-La semana pasada, el gobierno presentó oficialmente la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU, generando un debate entre la administración del Presidente Boric y el gobierno electo de Kast. ¿Cuánto influye este tema en el ciudadano común o es algo que le importa solamente a la clase política?
-En octubre lanzamos un informe sobre esto, donde efectivamente vimos que un 45% está a favor y un 44% en contra, o sea, básicamente un empate. Esto lleva a que efectivamente es una decisión que dividiría al país. El tema es que esto no necesariamente le interesa a la población. Si bien es una decisión que podría dividir al país, en teoría, quizás estoy exagerando con lo que voy a decir, pero es como que si el Presidente tuviera que decidir entre si le gusta más un equipo de fútbol o el otro. Va a haber gente que va a estar en contra y gente que va a estar a favor, pero no es algo trascendente versus su gobierno de emergencia. O sea, es un tema que hoy se está comiendo la agenda, pero en un nicho de la población muy política. Si uno hiciera un ranking de prioridad, ¿es esto un tema relevante para el país? Aseguro que no. La mayoría de la gente no sabe qué es la ONU ni para qué sirve. No es para nada relevante versus las emergencias que tiene Chile hoy en día, o por lo menos las emergencias que quiere poner en la palestra el gobierno electo.
-En un mes más el Presidente Gabriel Boric va a dejar el cargo ¿Cómo varió la opinión pública respecto de él en estos cuatro años?
-El Presidente Boric es el Presidente con menor varianza en su aprobación desde la vuelta a la democracia o, al menos, desde que las encuestas de aprobación se han hecho más frecuentes. Si vamos, por ejemplo, a Piñera 2, que fue el gobierno anterior, tuvo aprobaciones del 50% o superiores en un principio, y después tuvo bajas llegando a un dígito, o sea, del 9, 8% cuando fue todo este tema del estallido social. En el caso de Michelle Bachelet también estuvo por sobre el 50% y bajó al menos al 20% o bajo el 20% con el caso Caval. En el caso del Presidente Boric siempre ha estado en una franja que promedia 30 puntos, pero que está en sus peores momentos en el 25-22 y en sus mejores en el 35-37.
Esa varianza es muy poco usual, es anómala y nos habla de un apoyo muy denso pero por lo mismo con poco potencial de crecimiento (…). Es un gobierno que termina con una aprobación considerable, pero que siempre tuvo. Va a subir quizás a un 38, un 40% cuando termine, pero siempre estuvo en ese orden. No nos vamos a llevar tantas sorpresas, pero a la vez es muy valorable que fue una base de apoyo inamovible. Independiente de lo que pasara durante su gobierno, nunca bajó del 22-25% y eso es algo muy relevante a considerar y que debiera considerar el gobierno electo para ver cómo llega a una base de apoyo de esa envergadura.
-¿Cómo anticipa esa base de apoyo para el presidente electo?
-Lo que hizo el Presidente electo con la conformación de su gabinete, ahora con los subsecretarios, es demostrar que, uno, el poder va a estar centrado en él y no en los partidos políticos, y dos, que eso se va a sustentar en la opinión pública. Se dice que el pilar que sostiene el poder de un gobierno puede venir de diferentes entidades o cosas, digamos. Claro. Y una de esas es la opinión pública. Tiene la complejidad de que la opinión pública es bastante volátil y podríamos decir traicionera. O sea, a veces se va por el mejor postor y no siempre te va a respaldar independiente de lo que se haga. Fluctúa bastante dependiendo de la contingencia. Pero yo creo que el enfoque, el diseño que tiene él, tiene que ver con blindarse con la opinión pública y no con los partidos, lo que significa, de cierta manera, que la comunicación del gobierno va a ser fundamental y mucho más fundamental que para gobiernos anteriores. Entonces, en el fondo, el trabajo del segundo piso, de la SECOM y de la vocería van a ser el pilar del éxito o no éxito que tenga el gobierno. Durante las campañas, Kast ha demostrado que su equipo tiene bastante expertise en leer bien a la opinión pública y entregar de cierta manera los mensajes que ellos están esperando.
-Se ha hablado mucho de la ausencia de los partidos políticos y de la poca experiencia pública de su gabinete. ¿Es esto un factor relevante para la ciudadanía?
-Esto al final es como las dos caras de la misma moneda. Cuando el Presidente electo designa a independientes, te van a pegar por el lado de que no tienen la experiencia suficiente en el Estado, no tienen el muñequeo político. Si nombras a gente de partido te van a decir que la gente está pidiendo independientes. El diseño de Kast es algo bastante sorpresivo que hace unos meses atrás jamás hubiéramos pensado, que iba a ser el equipo más transversal. Cuando nos decían ‘los vamos a sorprender’, efectivamente con ese tipo de cosas nos sorprendieron y yo creo que para la opinión pública son buenas señales (…).
-¿Cómo cree que va a ser la ‘luna de miel’ del gobierno de Kast, en comparación a la que tuvo Gabriel Boric?
-Estamos viendo que a medida que la sociedad se desarrolla en este mundo más cortoplacista, las lunas de miel, los cambios de gabinete, todo es bastante más rápido. Lo que hay detrás de eso es la capacidad de adaptación. No necesariamente un gobierno está diseñando para que dure los cuatro años. Hay ministros que quizás están enfocados totalmente en una emergencia en particular y cuando ya terminan eso quizás es mejor que para el nuevo proyecto lo tome otro. Hay que abrirse un poco a eso, no que cada cambio de gabinete es un fracaso de la cartera o del ministro en cuestión. Con respecto a la luna de miel, efectivamente debiera ser más corta, por el cortoplacismo y porque la expectativa está muy alta.
El diseño de José Antonio Kast también va a tener un lineamiento distinto en el sentido de cómo se comunica con la ciudadanía. No sé si es real o no, pero he escuchado de que se ha hablado, al menos se ha pensado, hacer lo que se hizo para el Covid en la pandemia, de que se iban contando la cantidad de contagiados. Se tendría que discutir la frecuencia, quién lo haría, quién no, pero creo que ese tipo de iniciativas, de estar comunicándole a la gente constantemente lo que se está haciendo, lo que resultó bien, lo que resultó mal, esa transparencia creo que la tiene este nuevo equipo. Lo mostró con la OPE, por ejemplo. En el fondo ellos no veían como algo negativo de que los nombres se filtraran. De hecho, era prácticamente tan fácil como poner una cámara fuera de la OPE y ibas a saber quiénes entraban, quiénes salían. Era parte del diseño que la gente supiera lo que estaba pasando. Esa transparencia yo creo que la tiene en su diseño y eso ayuda a tener menos vaivenes en la luna de miel, en la opinión pública, porque en el fondo tú muestras no solamente lo positivo, sino que también lo negativo y tratas de lograr cierta empatía.
-¿Y qué rol va a cumplir la oposición? ¿Qué tipo de oposición proyecta? Se ha hablado de que será una oposición dura o que serán varias oposiciones…
-Van a haber muchas oposiciones, además con una izquierda hoy fraccionada, no sabemos qué tanto se va a unir, dependiendo de qué tanto pese la candidatura de Bachelet a la ONU, por ejemplo, pero va a tener dos oposiciones desde la izquierda, va a tener una oposición probablemente del Partido Nacional Libertario. Por un lado te van a estar apretando por ser más duro, por otro lado te van a decir que eres demasiado duro.
-¿Y la opinión pública está permeable en ese sentido o está más rígida en sus posiciones?
–Hemos visto que el contexto del gobierno de emergencia debiera durar bastante más allá de los seis meses. Hay bastantes emergencias como para mantener eso andando. Mientras eso se mantenga andando, hace como un campo de fuerza alrededor de la aprobación cuando tú estás en este contexto. Es un cortafuegos. No dejas que entren temas que tienen que ver con miradas más de largo plazo, o debates identitarios, que no tienen una fortaleza tan relevante o tan potente como sí lo tiene la seguridad, la inmigración, la economía, y eso te da por lo menos unos seis meses y que todos los temas reboten de cierta manera. Entonces la oposición que podría pegar primero es la que pega por esos flancos y por esos flancos serían oposiciones más bien de derecha que de izquierda.
-Algo que ha estado dando vuelta en estas semanas también es el proyecto de ley de sala cuna, donde se ha generado un gallito entre el gobierno actual y la oposición. ¿Existe algún costo para José Antonio Kast si es que no se aprobara esto antes de que asumieran?
-No hemos medido el tema ni qué tanto ha permeado esta discusión en la sociedad. Sí creo que tiene mucho más que ver con cómo sale Gabriel Boric que cómo entra José Antonio Kast. Yo no lo veo como un problema para él, sino que al final, si uno ve la comparación de, por ejemplo, el último gobierno de Piñera, la reforma más importante, o al menos una de las más importantes, fue la PGU, y la PGU se sacó en estos periodos, en enero, terminando el gobierno. El gobierno de Gabriel Boric está haciendo todos los esfuerzos por terminar con algo similar. No es que sea similar el proyecto de sala cuna universal con el de la PGU, pero en el fondo seguir con la agenda y seguir sacando proyectos hasta el último minuto. Para el gobierno sería algo importante poder sacarlo, pero lo saque o no, no creo que genere algún problema mayor en el gobierno de Kast.

Este es mi primer comentario: realmente la entrevista, publicada por El Líbero, me aclara la estrategia diferente, experimental pero seria del nuevo gobierno. Deseo que tenga éxito.